Revista PLANEO N°63 | Ciudad artificial Vol. 2: monitoreo ambiental para el desarrollo de nuestras ciudades | Junio 2025
[Por: Javiera Ignacia Leighton Orthusteguy. Arquitecta, Magíster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental (Universidad de Barcelona); docente y ayudante de investigación en la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Sebastián (Concepción).
María José Ugarte Romo. Arquitecta, Magíster © en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente (IEUT UC); tesista del proyecto FONDECYT “Estudio interdisciplinario sobre la percepción del ruido en la ciudad de Santiago en el contexto (post)pandemia”; diplomada en Regeneración Urbana para Lograr Desarrollos Sustentables (Universidad de Chile); colaboradora del Laboratorio de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad del Bío-Bío]

Imagen 1: Lámina de estudiantes de Arquitectura (Orlando Fuentes, Dafne Carrillo, Sebastián Lagos, Martín Ferrada, Anxon Pirazan).
Fuente: Elaboración propia.
Hace más de un siglo que se reflexiona sobre la experiencia en la ciudad. Charles Baudelaire introdujo la figura del flâneur, el paseante sin rumbo, como figura emblemática de la experiencia urbana y moderna. Décadas después, Virginia Woolf la autora de “Una habitación propia”, explora más allá de la independencia del hogar. En Londres de 1930, Virginia relata el interés de un recorrido urbano motivado por la simple excusa de ir a comprar un lápiz. En ese recorrido urbano descubre escenas, gestos y objetos que componen la trama sensible de la ciudad. Caminar, para Woolf, es una forma de pensar. Es a partir de sus experiencias y observaciones que describe la serie de encuentros que se producen frente a ella. Esa misma posibilidad de leer la ciudad con el cuerpo se vuelve hoy una herramienta para entender las fracturas y potenciales de nuestros entornos urbanos. A su vez, de acuerdo a Jacobs, la presencia y frecuencia de personas añade a una calle las posibilidades de ser –o no– segura (Jacobs, 1961).
Sin embargo, en Concepción, la Avenida Paicaví representa una barrera para la experiencia: corresponde a una vía estructurante de la ciudad que conecta barrios, pero al mismo tiempo, los separa. En su cruce con la línea férrea, el espacio público se encuentra fragmentado. Existe en el lugar un deterioro, con veredas interrumpidas e iluminación insuficiente, lo que se traduce en una desconexión peatonal entre sectores. Esta desconexión condiciona la accesibilidad, la seguridad y la calidad de vida, especialmente de niños, personas mayores y habitantes con movilidad reducida.
Este escenario se enmarca en una problemática nacional más amplia: gran parte de la población evita o ha dejado de caminar por ciertas zonas por temor a la delincuencia (INE & Subsecretaría de Prevención del Delito, 2024), lo que se intensifica en las personas mayores, quienes declaran altos niveles de inseguridad. En la región del Biobío, donde se proyecta una población mayor superior al 20% para 2035 (INE, 2021), el 79,4% percibe aumento de la inseguridad (INE & Subsecretaría de Prevención del Delito, 2024), lo que refuerza la urgencia de repensar la relación entre movilidad y confianza en el espacio público.
Observar, registrar y recorrer el entorno
Frente a este escenario, surge el proyecto “Conexión Segura: mejora peatonal en la línea férrea de Paicaví”, una iniciativa de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián (s.f.). El proyecto reunió a estudiantes de Arquitectura, Trabajo Social y Animación Digital, junto a docentes y actores locales (Delegación Municipal de Barrio Norte), con el propósito de reconocer, diagnosticar y proyectar mejoras en el espacio público, a través de una metodología interdisciplinaria, contribuyendo a la Educación para el Desarrollo Sostenible (Rieckmann, 2018).
El ejercicio comenzó con la exploración del territorio donde estudiantes de Arquitectura y Trabajo Social tuvieron que observar, registrar y recorrer el entorno, aplicando el caminar como método de conocimiento. Luego, los estudiantes se dividieron por cuadrantes y realizaron entrevistas ambulantes a transeúntes, vecinos y comerciantes, en las que se les invitó a responder la pregunta de opinión (Mertens, 2019): ¿qué cambiaría o mejoraría en este sector?
Inspirada en la entrevista móvil, la metodología permitió contrastar percepciones y revelar patrones comunes de inseguridad, deterioro e inaccesibilidad (Anderson, 2004; Evans & Jones, 2011; Kühl, 2016; Kusenbach, 2003; Töppel & Reichel, 2021). La escucha activa y análisis reveló un entorno con problemas recurrentes: veredas en mal estado, inseguridad peatonal, deficiente iluminación, acumulación de basura, falta de áreas verdes y mobiliario urbano y ruidos constantes del tren. Estas observaciones fueron sistematizadas y analizadas en conjunto por los equipos, reconociendo patrones comunes en torno a la necesidad de recuperar la habitabilidad y la conexión barrial. El proceso activó empatía territorial y permitió comprender las carencias urbanas desde la experiencia cotidiana.
El proceso evidenció cómo la colaboración entre disciplinas puede abrir nuevas formas de leer y representar el territorio. Como plantea Moosavi & Bush (2021), el aprendizaje interdisciplinario aplicado a entornos reales fomenta la creatividad, la colaboración y el aprendizaje experiencial, cualidades esenciales para formar profesionales capaces de integrar conocimiento técnico y sensibilidad social.
Componente visual y sonoro
Los hallazgos se tradujeron en propuestas urbanas visuales realizadas por estudiantes de Arquitectura. A partir del material técnico se generó un intercambio con la carrera de Animación Digital, donde los estudiantes crearon videos animados a partir de las propuestas. Estas piezas integraron el componente visual y sonoro, incorporando personajes y escenas que mostraban cómo diferentes personas podrían habitar el espacio antes y después de la intervención. Las animaciones, inspiradas en Oto Ozols (s.f.), comunicaron de forma accesible los escenarios urbanos futuros.
La exploración, el registro y la escucha, para poder imaginar alternativas
La experiencia de Conexión Segura demuestra que el aprendizaje sobre la ciudad no ocurre solo en el aula, sino que en la exploración, el registro y la escucha, para poder imaginar alternativas que nacen a partir de lo cotidiano. En este sentido, la práctica se convirtió en un puente entre la reflexión académica y la acción urbana, articulando saberes técnicos, sociales y creativos.
Como señala Trechsel et al. (2023), las instituciones de educación superior que promueven el aprendizaje basado en el territorio fortalecen la formación transformadora y la relación con la comunidad. Según la Delegación Municipal, los trabajos reflejaron cómo mejorar la calidad de vida barrial.
Finalmente, en tiempos donde el miedo ha reemplazado la confianza en el espacio público, volver a caminar y observar como el flâneur o como Woolf con su lápiz, se vuelve una estrategia de aprendizaje compartido, abriendo la posibilidad de visualizar futuros urbanos más inclusivos, seguros y sensibles.
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Referencias bibliográficas
Anderson, J. (2004). Talking Whilst Walking: A Geographical Archaeology of Knowledge. Area, 36(3), 254-261. https://www.jstor.org/stable/20004390
Evans, J. & Jones, P. (2011). The walking interview: Methodology, mobility and place. Applied Geography, 31(2), 849-858. https://doi.org/10.1016/j.apgeog.2010.09.005
Instituto Nacional de Estadísticas (INE) & Subsecretaría de Prevención del Delito. (2024). Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana 2023. https://www.ine.cl/estadisticas/sociales/seguridad-publica-y-justicia/seguridad-ciudadana
Instituto Nacional de Estadísticas (INE). (2021). Estimaciones y proyecciones de la población de Chile 2002-2035, comuna urbano-rural. https://www.ine.cl/estadisticas/sociales/demografia-y-vitales/proyecciones-de-poblacion
Jacobs, J. (1961). The Death and Life of Great American Cities. Random House.
Kühl, J. (2016). Walking Interviews als Methode zur Erhebung alltäglicher Raumproduktionen. Europa Regional, 23(2), 35-48.
Kusenbach, M. (2003). Street Phenomenology: The Go-Along as Ethnographic Research Tool: The Go-Along as Ethnographic Research Tool. Ethnography, 4(3), 455-485. https://doi.org/10.1177/146613810343007
Mertens, D. M. (2019). Research and Evaluation in Education and Psychology: Integrating Diversity With Quantitative, Qualitative, and Mixed Methods. SAGE.
Moosavi, S. & Bush, J. (2021). Embedding Sustainability in Interdisciplinary Pedagogy for Planning and Design Studios. Journal of Planning Education and Research, 44(2), 576-589. https://doi.org/10.1177/0739456X211003639
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Rieckmann, M. (2018). Learning to Transform the World: Key competencies in Education for Sustainable Development. En A. Leicht, J. Heiss & W. J. Byun (Eds.), Issues and trends in Education for Sustainable Development (pp. 39-59). UNESCO Publishing.
Töppel, M. & Reichel, C. (2021). Qualitative Methods and Hybrid Maps for Spatial Perception with an Example of Security Perception. Urban Planning, 6(1), 105-119. https://doi.org/10.17645/up.v6i1.3614
Trechsel, L. J., Diebold, C. L., Zimmermann, A. B. & Fischer, M. (2023). Students between science and society: why students’ learning experiences in transformative spaces are vital to higher education institutions. International Journal of Sustainability in Higher Education, 24(9), 85-101. https://doi.org/10.1108/IJSHE-09-2021-0407
Universidad San Sebastián. (s.f.). Iniciativa 4449/1 [Página de iniciativa]. VCM — Vinculación USS. https://vinculacion.uss.cl/#!/iniciativa/4449/1
Woolf, V. (2022). Street Haunting. Random House.