Revista PLANEO N°63 | Ciudad artificial Vol. 2: monitoreo ambiental para el desarrollo de nuestras ciudades | Junio 2025
[Por: Javier Miramontes Figueroa. Arquitecto, Tecnológico de Monterrey, México; estudiante de Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, Pontificia Universidad Católica de Chile]
Entrevistada: Virginia Carter

Virginia Carter es Geógrafa de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Doctora en Geografía de la Universidad de Gante, Bélgica. Actualmente se desempeña como profesora asistente en la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor, profesora asistente del Centro UMAYOR Hémera, asesora de la ONG FogQuest: Sustainable Water Solutions, e investigadora asociada del Centro UC Desierto de Atacama. Con más de veinte años de experiencia en proyectos de captación de agua de niebla, ha desarrollado e implementado sistemas en Chile, Guatemala y Eritrea, promoviendo soluciones sostenibles para comunidades rurales en territorios áridos. En 2024 fue reconocida como National Geographic Explorer por su participación en la World Freshwater Initiative, donde lidera investigaciones sobre el potencial hídrico de la niebla como recurso para la adaptación climática y el urbanismo biofílico en zonas desérticas.
¿Qué es un atrapanieblas y cómo funciona?
PLANEO (Javier): Para quienes no conocen esta tecnología, ¿podrías contarnos en qué consiste un atrapanieblas y cómo logra “producir” agua en lugares tan secos como el Desierto de Atacama o las montañas de Guatemala?
Dra. Carter: Claro. El atrapanieblas es una tecnología creada para captar agua de la niebla, y vale la pena destacar con orgullo que fue creada en Chile por el profesor Carlos Espinosa.
Consiste básicamente en dos postes que sostienen una malla. El tamaño más común es de unos 40 m², aunque hoy se están desarrollando diseños más pequeños y manejables que facilitan su instalación y mantenimiento. La malla utilizada, conocida como tipo raschel (35% sombra), también se fabrica en Chile, similar a las mallas “kiwi” que muchos conocen.
Su funcionamiento es bastante simple y eficiente: los atrapanieblas se instalan en lugares donde las nubes de tipo estratocúmulo, impulsadas por el viento, interceptan cordones montañosos. Aproximadamente el 80% de la nube continúa su recorrido natural, pero cerca del 20% se queda atrapada en la malla. Las diminutas gotas de agua se adhieren a la malla, se agrupan entre sí (en un proceso conocido como “coalescencia”), y al aumentar su tamaño, caen por gravedad hacia una canaleta recolectora. Desde allí, el agua se conduce hacia sistemas de almacenamiento, como tambores o cisternas.
¿Dónde puede funcionar un atrapanieblas?
PLANEO (Javier): ¿Qué factores determinan que un lugar sea adecuado para captar agua del aire?
Dra. Carter: Los factores son muy diversos, por eso no todos los sitios con potencial de niebla logran la misma eficiencia de captación. En términos generales, se necesita la presencia de un cordón montañoso (como ocurre en las costas de Chile y Perú) y una masa nubosa húmeda, en este caso, proveniente del océano Pacífico.
También influye la altura de la inversión térmica, que regula el ascenso o descenso de la nube, y la presencia de viento, que es el motor físico que empuja la masa nubosa hacia la montaña. Por eso, los atrapanieblas deben instalarse estratégicamente en sectores donde haya presencia frecuente de niebla y a las altitudes adecuadas para interceptarla.
La niebla y su monitoreo
PLANEO (Javier): ¿Podrías contarnos en qué consiste el mapa de niebla?
Dra. Carter: Sí. En junio de 2025 lanzamos el Mapa de Agua de Niebla de Chile, resultado de un proyecto FONDEF IDeA financiado por ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo) y desarrollado desde el Centro UC Desierto de Atacama (CDA), donde soy investigadora asociada.
Creamos una plataforma de acceso abierto (un web mapping) disponible desde la página del CDA. En ella, cualquier persona puede explorar las llamadas “zonas azules”, es decir, los lugares con potencial de captación de agua de niebla. El mapa abarca desde la región de Arica y Parinacota hasta la región del Maule, cubriendo casi la mitad del país, y muestra la presencia de lugares con potencial de captación.
Este avance es significativo, porque antes el monitoreo se hacía de manera puntual y local. Ahora, cualquiera puede explorar su territorio y verificar si existe potencial de captación.
El lanzamiento del mapa ha impulsado nuevas estrategias de adaptación al cambio climático, integrando el conocimiento científico en la toma de decisiones. Toda la información de terreno, los monitoreos satelitales y los datos atmosféricos se concentran en esta plataforma de libre acceso.
PLANEO (Javier): ¿Cómo se construye un visor como este?, ¿cómo se determinan las zonas del mapa?
Dra. Carter: Existe una publicación que lo explica (https://doi.org/10.5194/hess-29-109-2025). Se basa en información que se recolecta mediante una red de monitoreo de agua de niebla, liderada por el Centro UC Desierto de Atacama, que tiene estaciones de monitoreo que se unen a esta red. La creación del Mapa de Agua de Niebla proviene de diversas fuentes: modelos atmosféricos y climatológicos; análisis de imágenes satelitales; datos de captación recolectados por una red nacional de monitoreo; información topográfica, de viento predominante, altitudes de cordones montañosos; entre otros.
Es un mapa que resume el fruto de un gran trabajo y de un gran equipo. Todo esto permite estimar las zonas con mayor potencial. La plataforma también ofrece módulos con la historia de la captación de niebla en Chile, ejemplos de proyectos emblemáticos (activos y antiguos) y las nuevas líneas de investigación.
Niebla y adaptación climática
PLANEO (Javier): ¿Cómo pueden los atrapanieblas contribuir a la adaptación de comunidades al cambio climático?
Dra. Carter: Su aporte radica en que el agua de niebla debe ser reconocida como un recurso hídrico complementario, especialmente en territorios con escasez de agua.
En Chile, por ejemplo, más de 14 mil familias dependen de camiones aljibe en la zona norte, justamente zonas con alto potencial de captación de niebla. Es decir, existe una situación de carencia hídrica y un recurso complementario disponible.
Lo que buscamos con estas investigaciones es visibilizar esa oportunidad y promover soluciones sostenibles. El empoderamiento comunitario es clave: son las personas que habitan es estos territorios quienes deben aprovechar el recurso. Sin embargo, es vital generar un trabajo conjunto entre investigadores, tomadores de decisiones y comunidades, siendo esto esencial para masificar esta tecnología.
Aprender del territorio y de sus comunidades
PLANEO (Javier): Has trabajado con comunidades tanto en el desierto chileno como en las montañas de Guatemala. ¿Qué aprendizajes te dejaron esas experiencias sobre la confianza y la colaboración en territorios donde el agua tiene un valor cultural y simbólico?
Dra. Carter: He tenido la oportunidad de construir muchos atrapanieblas y trabajar en distintos contextos: Chile, Guatemala y también en África, en los proyectos de Eritrea. Las comunidades son muy diversas, y eso tiene tanto una dimensión cultural como geográfica.
Sin embargo, hay dos factores comunes. El primero es que la construcción de confianza es un proceso complejo. Más que hablar de la confianza entre ONG, universidades y comunidades, creo que el gran desafío está en generar confianza hacia la tecnología misma. Esa confianza es clave para asegurar la continuidad de los proyectos.
El segundo factor es la necesidad de un trabajo más articulado entre gobierno, academia y comunidades. Falta que este recurso (el atrapanieblas) se incorpore en las políticas hídricas, se visibilice en los presupuestos públicos y cuente con apoyo para su construcción y mantenimiento. La confianza y la continuidad son solo el punto de partida de un proceso más amplio que fortalece el vínculo entre las comunidades y su territorio.
El futuro del agua en América Latina
PLANEO (Javier): ¿Cuáles consideras que son los principales desafíos del futuro del agua y por qué se vuelve urgente construir modelos de gestión hídrica más sostenibles y justos?
Dra. Carter: La crisis hídrica es evidente. En Chile, por ejemplo, la sobreexplotación de acuíferos y la creciente demanda de sectores productivos y urbanos están agotando las fuentes tradicionales. Las ciudades del norte continúan expandiéndose, y la presión sobre los recursos aumenta.
Por eso, debemos mirar hacia nuevas fuentes, como el agua de niebla, y combinarlas con otras estrategias. La desalación, por ejemplo, es una solución extendida, pero tiene impactos ecosistémicos. En cambio, integrar recursos alternativos, como la niebla, puede diversificar la matriz hídrica y reducir presiones locales.
El desafío es avanzar hacia una gestión integrada, que combine tecnologías, conocimiento territorial y participación comunitaria para enfrentar los retos del cambio climático.