Ciudad artificial Vol. 1: diseñando escenarios de futuro a través de los datos y la IA

MARZO 2025

Territorialismo del Bienestar: prácticas, datos, inteligencia territorial y futuros posibles

Revista PLANEO N°62 | Ciudad artificial Vol. 1: diseñando escenarios de futuro a través de los datos y la IA | Marzo 2025


[Por: Luis Valenzuela B. Director del Centro de Inteligencia Territorial (CIT) y profesor asociado de la Escuela de Gobierno, Universidad Adolfo Ibáñez (UAI); Investigador COES][1]

¿Qué es la MatrizBHT y por qué importa?

Hoy existe una incoherencia entre el entorno que generamos con nuestras acciones colectivas, en relación con el mundo en el que anhelamos vivir; lo que hacemos en nuestro entorno no es lo que queremos. Cada comuna, cada barrio, cada rincón del país plantea preguntas urgentes sobre cómo se vive, qué falta, qué duele y qué da esperanza. Desde el Centro de Inteligencia Territorial (CIT) de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), se ha impulsado una forma de mirar el territorio que va más allá de un objeto representado en mapas y ser depositario de indicadores.

En respuesta a estas inquietudes, el CIT ha llevado adelante innumerables innovaciones durante sus 14 años de desarrollo de investigación aplicada. Entre los muchos logros, destaca el desarrollo de la Matriz de Bienestar Humano Territorial (MatrizBHT), una herramienta que busca visibilizar y anticipar las condiciones de vida en los diversos territorios desde una perspectiva integral y participativa. En tiempos donde los datos y la inteligencia artificial prometen soluciones automatizadas, esta Matriz de indicadores propone una alternativa: usar la tecnología para fortalecer la toma de decisiones locales con sentido humano.

La MatrizBHT es un conjunto de indicadores dedicados a reflejar las condiciones de calidad de vida de las personas en relación con su territorio. Se construye a partir de una metodología participativa que incluye talleres con actores locales, revisión de fuentes secundarias y análisis espacial. Cada dimensión se operacionaliza en indicadores que permiten comparar y visualizar el bienestar en distintas escalas. Por ejemplo, en la dimensión de cohesión social, se consideran aspectos como la participación en organizaciones comunitarias, la percepción de seguridad y la existencia de redes de apoyo. En la dimensión ambiental, se analizan variables como la calidad del aire, el acceso a áreas verdes y la gestión de residuos. Esta mirada integral permite superar la fragmentación de los datos sectoriales y construir una narrativa territorial coherente.

La MatrizBHT es una herramienta metodológica que permite evaluar el bienestar territorial considerando múltiples dimensiones: acceso a servicios básicos, cohesión social, condiciones ambientales de las urbanizaciones, seguridad de los habitantes, condiciones socioeconómicas, entre otras. No se trata de un índice único en forma de un ranking: es un índice compuesto por unas 4 dimensiones y 18 indicadores que representan la totalidad del territorio del país. Es un sistema de una matriz flexible, que se adapta a las particularidades de cada territorio en relación con su ámbito regional y combina datos cuantitativos con percepciones cualitativas que sirvan como base para la planificación estratégica local, para el diseño de políticas públicas y para el fortalecimiento de la participación ciudadana. Su propósito es generar diagnósticos que no solo informen, sino que movilicen decisiones, y también su propósito es que se anticipen en forma de escenarios futuros de transformación: poder anticiparse a situaciones de crisis.

Impacto e incidencia

La MatrizBHT ha tenido aplicaciones muy significativas, con experiencia en regiones como Los Lagos, Biobío y recientemente Antofagasta. Además, la MatrizBHT ha sido aplicada en comunas como Peñalolén, Iquique, Santiago, San Antonio, Puerto Varas, Iquique, Viña del Mar, Cerro Navia, Renca, Quillota, Los Ángeles, Concepción, Las Condes, Temuco y muchas otras, donde se han identificado oportunidades significativas en infraestructura y servicios para mejorar el bienestar. En la provincia de Choapa, por ejemplo, el trabajo con la Matriz permitió visibilizar el rol de las alianzas público-privadas en la gestión de desafíos comunitarios y, en especial, abrió nuevas líneas de trabajo en políticas de bienestar y desarrollo rural. Estos casos muestran cómo la MatrizBHT no solo diagnostica, sino que activa procesos de transformación territorial.

Uno de los momentos más significativos en la trayectoria de la MatrizBHT fue su aplicación en la Región de Biobío, en el marco de la incorporación de la Matriz en la relación comunitaria de la empresa CMPC. A la MatrizBHT original de 18 indicadores en 4 dimensiones, se calcularon una dimensión nueva, 11 indicadores y 15 subindicadores adicionales para todas las 33 comunas de la región. En ese momento, se realizaron talleres de bienestar territorial junto a funcionarios municipales, con los cuales se priorizó el valor de peso de los indicadores según antecedentes de los Instrumentos de Planificación Territorial (IPT), como la Estrategia Regional de Desarrollo (ERD) y los Planes de Desarrollo Comunal (PLADECOS). Luego, siguieron talleres de bienestar con vecinos y organizaciones comunitarias, en los que se trabajó con datos locales, mapas y experiencias vividas. Estos Laboratorios de Bienestar establecieron los pesos de indicadores de la nueva versión de la MatrizBHT.

Esta experiencia de laboratorio ha constatado cómo siempre hablamos de pobreza. Pero no se trata solo de identificar carencias, sino también de reconocer capacidades y oportunidades: debemos hablar de bienestar. Este proceso de participación vinculante en relación con evidencia para la toma de decisiones muestra los potenciales del sistema de la MatrizBHT que se pueden mejorar en el proceso de producción de conocimiento académico, perspectiva social y percepción ciudadana.

Al cruzar datos censales, datos de servicios locales, infraestructuras y percepciones ciudadanas, emergieron mapas que revelaron desigualdades, pero también fortalezas invisibilizadas. Comunas rurales y periferias urbanas mostraron altos niveles de oportunidades de mejorar su calidad de vida y resiliencia ambiental.

En el ámbito empresarial, destaca la colaboración con CMPC, empresa forestal con fuerte presencia en el sur de Chile. A través de su programa de relacionamiento territorial, CMPC ha utilizado la MBHT para identificar brechas de bienestar en comunas rurales, facilitando el diseño de iniciativas sociales más pertinentes y sostenibles. Esta alianza ha permitido generar diagnósticos compartidos entre la empresa, municipios y comunidades, promoviendo una planificación más inclusiva.

Otro ejemplo relevante es el trabajo conjunto con Antofagasta Minerals (AMSA), empresa minera que ha incorporado la MBHT en sus procesos de evaluación territorial en el norte del país. En zonas marcadas por la actividad extractiva, la Matriz ha sido clave para visibilizar dimensiones del bienestar que suelen quedar fuera de los análisis tradicionales, como la cohesión social, la percepción de seguridad y la calidad ambiental. AMSA ha utilizado estos insumos para fortalecer sus estrategias de desarrollo local y relacionamiento comunitario.

A nivel internacional, la MBHT ha sido reconocida por ONU-Habitat en el marco de su programa “Quality of Life”. En colaboración con esta agencia de Naciones Unidas, se ha explorado la integración de la Matriz en metodologías globales de evaluación urbana, destacando su enfoque situado y su capacidad para incorporar datos locales y participación ciudadana. Esta articulación ha abierto nuevas posibilidades de escalamiento y adaptación de la MBHT en contextos urbanos diversos, tanto en Chile como en América Latina.

Estas experiencias demuestran que la MBHT no es solo una herramienta académica, sino una plataforma de diálogo entre sectores. Su aplicación por parte de empresas, gobiernos regionales, municipios y organizaciones internacionales refuerza su valor como instrumento de transformación territorial, capaz de generar conocimiento útil, promover la colaboración y orientar decisiones con impacto social.

El valor político de una innovación social: una nueva forma de habitar

Desde una perspectiva metodológica, la Matriz también es la plasticidad de un sistema de indicadores expresada de diversos modos. La inteligencia territorial, evidencia y datos han sido aliados críticos en este proceso y no son predicciones, sino que han marcado un trayecto de acuerdo con las necesidades reales y operacionales de los territorios. En la práctica, se han utilizado técnicas de agrupamiento, como el análisis de conglomerados, para identificar territorios con sus perfiles de bienestar para facilitar la formulación de políticas diferenciadas. También se han desarrollado visualizaciones interactivas que permiten explorar los datos de manera intuitiva, fomentando el uso ciudadano de la información. La MatrizBHT busca democratizar el acceso y uso de la información territorial.

Se han utilizado modelos de análisis espacial, visualización dinámica y agrupamiento de variables para identificar patrones y proyectar escenarios. Sin embargo, el enfoque del CIT ha sido claro: la tecnología debe estar al servicio de las personas, no al revés. La inteligencia territorial puede ayudar a anticipar riesgos, simular escenarios y optimizar recursos. Guiada por principios éticos, participación ciudadana y sensibilidad territorial, puede efectivamente disminuir las desigualdades con las que convivimos.

Por eso, se trabaja bajo una lógica de “inteligencia territorial con sentido humano”: una forma de usar la tecnología para amplificar las voces locales, no para silenciarlas. Esto permite profundizar aún más su incidencia.

Una de las fortalezas de la Matriz de Bienestar Humano Territorial ha sido su capacidad de articular colaboraciones intersectoriales que trascienden el ámbito académico. Diversos actores públicos, privados y multilaterales han encontrado en esta herramienta un vehículo para comprender mejor los territorios y orientar sus decisiones estratégicas. El valor político y social es el sentido de ir más allá de un diagnóstico territorial de un entorno. En comunas donde la MatrizBHT ha sido utilizada para orientar inversiones en infraestructura social, como centros comunitarios y espacios públicos, en estos casos, los mapas generados por la Matriz se han integrado en los procesos de elaboración de PLADECOS y presupuestos participativos, fortaleciendo la articulación entre diagnóstico técnico y planificación estratégica. Además, la Matriz ha servido como herramienta pedagógica en escuelas y universidades, promoviendo la educación territorial y el pensamiento crítico sobre el desarrollo local. Su valor político radica en que permite construir consensos informados y abrir espacios de deliberación democrática. En los talleres realizados, los mapas (idearios espaciales de los territorios) generados por la Matriz se han convertido en insumos para planes comunales, proyectos de inversión y procesos de consulta ciudadana, pero también en espacios de reflexión colectiva, donde vecinos y autoridades se reconocen en sus diferencias y en sus desafíos compartidos.

Territorialismo del Bienestar

El desarrollo de las urbanizaciones, tanto en ciudades como zonas rurales, en su relación de una condición ecológica con el bienestar de quienes la habitan, condiciona al territorio como pregunta. Esta forma de interrogar el territorio sugiere que el territorio no es solo un espacio físico, sino que también es una pregunta abierta. Es decir, el territorio se convierte en un sujeto de reflexión, diagnóstico y decisión. ¿Cómo vivimos en él? ¿Qué lo afecta y nos afecta? ¿Qué necesita y nosotros necesitamos? ¿Qué futuro se desea y deseamos? Lo territorial es una condición de relacionamiento ecosistémico en continua adecuación de las diversas convivencias que se dan en él.

Lo territorial, entonces, es particular a los entornos y a las temporalidades, a modo de un proceso de adecuación. Esto, a su vez, implica reconocer que los datos no son neutros como tampoco estáticos, sino que reflejan decisiones político-culturales sobre qué se mide y cómo se interpreta tal medida. Esta es una convicción sencilla pero poderosa de lo territorial: el territorio no solo se habita, también se interroga. En este sentido, la MatrizBHT busca otra alternativa a la lógica de la determinación centralista y estandarizada de los diagnósticos tradicionales, poniendo en valor las particularidades locales. Por ejemplo, en comunas costeras, el bienestar puede estar vinculado al acceso al mar y a la pesca artesanal, mientras que, en zonas cordilleranas, la conectividad y el acceso a servicios básicos son desafíos prioritarios. Reconocer estas diferencias es el primer paso para diseñar políticas territoriales más justas y efectivas.

Diseñar escenarios de futuro a través de los datos y la IA no es solo una tarea técnica. Es una tarea profundamente política, que exige sensibilidad, escucha y compromiso. Desde el CIT, se continuará trabajando para que la inteligencia territorial sea una herramienta de adaptación y transformación. En un contexto global marcado por la incertidumbre, el cambio climático y la fragmentación social, se requieren herramientas que ayuden a imaginar futuros posibles desde lo local. La MatrizBHT es una de ellas, simplemente, porque permite hacer mejores preguntas. Porque el bienestar no se mide únicamente en cifras. Se mide en la capacidad de construir territorios donde todos puedan vivir y convivir con dignidad, con sentido y con esperanza.

Futuros posibles

Mirando hacia futuros posibles de la MatrizBHT, esta se proyecta como una herramienta para enfrentar desafíos emergentes, como la adaptación al cambio climático, la planificación de ciudades intermedias y la ruralidad contemporánea. En este sentido, se están explorando modelos de simulación que permitan anticipar escenarios de riesgo y diseñar estrategias de resiliencia territorial. Asimismo, se busca articular la Matriz con instrumentos de planificación comunal, regional y nacional, como los PLADECOS, planes reguladores, planes de ordenamiento territorial y las estrategias de desarrollo. El desafío es escalar la experiencia sin perder la sensibilidad local, manteniendo el enfoque participativo y ético que caracteriza al CIT.

Es un enfoque que busca comprender y promover el bienestar humano desde una mirada situada, reconociendo que el territorio importa, porque sus características físicas, sociales, culturales y políticas condicionan las oportunidades y desafíos para el bienestar. Así, también el bienestar es multidimensional, pues no se reduce a ingresos o servicios básicos, sino que incluye aspectos como la identidad, la participación, la seguridad, el entorno ambiental y la calidad de las relaciones sociales. Por ende, el desafío de una nueva forma de habitar entiende que la planificación es sensible al territorio y que las políticas públicas y las estrategias de desarrollo deben adaptarse a las realidades locales, reconociendo las diferencias y potencialidades de cada comunidad.

Los componentes claves del concepto de Territorialismo del Bienestar consideran múltiples dimensiones del bienestar humano, como salud, educación, vivienda, trabajo, medio ambiente, cultura, participación y gobernanza; su combinación relaciona exitosamente el entorno con la calidad de vida que se espera, de acuerdo con los territorios y sus escalas. El análisis se realiza en distintas escalas territoriales –por ejemplo, barrial, comunal y regional–, que permiten identificar desigualdades y oportunidades específicas. Este proceso solo es posible en una red de actores territoriales que reconoce el rol de municipios, gobiernos regionales, organizaciones comunitarias, empresas y universidades en la construcción del bienestar; apoyados por instrumentos de diagnóstico y planificación y herramientas como la Matriz de Bienestar Humano Territorial para visualizar y analizar el bienestar desde una perspectiva territorial, integrando datos objetivos y subjetivos.

Notas

[1] Este texto contó con el apoyo de ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, Chile) a través del COES (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, ANID/FONDAP/1523A0005).