Revista PLANEO N°67 | Hablemos de Planificación Urbana Vol. 2: Laboratorios Urbanos | Septiembre 2026
[Por: Jaime Enrique Solórzano Pescador. Cientista Político de la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá, Colombia) y Magíster en Desarrollo Urbano (Pontificia Universidad Católica de Chile). Actualmente trabaja en la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de Bogotá.Integrante de Greystone Consulting Group Latinoamérica]

Imagen 1: Participantes en recorrido durante “Medellín Lab” realizado en 2017
Fuente: DW (2017)
“(…) En todas las épocas hubo alguien que, mirando a Fedora tal como era, había imaginado el modo de convertirla en la ciudad ideal, pero mientras construía su modelo en miniatura, Fedora dejaba de ser la misma de antes, y aquello que hasta ayer había sido uno de sus posibles futuros, ahora era sólo un juguete en una esfera de vidrio” (Calvino, Las ciudades invisibles: 41)
Planificar y gobernar una ciudad implican —para quienes participan en estos procesos complementarios— tener en cuenta que, aún con el desarrollo de herramientas complejas y sofisticadas para la captura de datos, el análisis de información y el modelamiento de escenarios para orientar la toma de decisiones, las acciones de las autoridades están sujetas a la experimentación, en la medida en que difícilmente se llegará a la solución definitiva acorde con las expectativas para la solución de los problemas que justifican dicha intervención. En ese sentido, la ciudad o un área metropolitana, en cualquiera de los ámbitos de acción de las autoridades, son lugares permanentes de experimentación en la búsqueda del mejor escenario posible para quienes hacen parte de estas; lugares de ensayo y error porque, a pesar de la acumulación de conocimiento y experiencia, resulta difícil que las acciones brinden con certeza resultados positivos en todos los temas de la agenda urbana y los espacios donde se implementan, más aún cuando el objeto está en transformación continua.
En ese contexto, de la mano con la relevancia que ha adquirido la gobernanza en la planeación y en la gestión de las ciudades, los laboratorios urbanos son herramientas que se podrían considerar con mayor atención en este contexto. Dando alcance a mis últimas columnas en la revista, quisiera reflexionar sobre el alcance de los laboratorios urbanos en la planificación y gestión de la seguridad, en la medida en que existe un mayor consenso sobre la necesidad de ampliar la articulación con las organizaciones de la sociedad civil y las empresas privadas ante las limitaciones de las autoridades y los organismos de seguridad para atender los problemas y necesidades de seguridad. Dicho esto, ¿cómo se están utilizando los laboratorios urbanos para construir acciones que mejoren la seguridad en las ciudades?
Vamos, en primer lugar, a la revisión del concepto: ¿qué es un laboratorio urbano? Rahmawan-Huizenga e Ivanova (2022) plantean que los laboratorios urbanos son respuestas locales a problemas globales en los que los formuladores de política pública, los ciudadanos y los proveedores de “servicios semi-públicos” colaboran para identificar alternativas de solución hacia el futuro. Por otra parte, Evans y van Heur, Rahmawan-Huizenga e Ivanova (2022) se refieren a los laboratorios urbanos como “(…) geographically bounded sites of experimentation and constructed sites of knowledge production (…)” (p. 544) y que están diseñados para brindar un cambio radical, “(…) a transformation that results in new conditions that are profoundly different from those that existed before, with the normative goal of generating desirable futures” (Rahmawan-Huizenga e Ivanova, 2022: 544). Adicionalmente, estos autores señalan que, para los urbanistas, los laboratorios urbanos configuran una matriz de interpretación sobre los imaginarios urbanos “(…) through which they read, act upon and perform the city” (Rahmawan-Huizenga e Ivanova, 2022: 546) y que estos espacios llevan a examinar como se reconfiguran las relaciones entre la ciudad, el gobierno local y la ciudadanía.
Ahora bien, en el contexto de esta reflexión, es inevitable pensar en la seguridad urbana — entendida como un bien público, en los términos de ONU-HABITAT (2019)— como aspiración de los gobiernos urbanos y de las poblaciones ante la persistencia de factores de riesgo que configuran escenarios propicios para las violencias, la delincuencia y el crimen organizado en las ciudades y áreas metropolitanas. Al respecto, ONU-HABITAT (2019) se refiere a la efectividad de enfoques de trabajo sobre seguridad urbana a escala local en los que se promueve “(…) la participación ciudadana, la creación de espacios, las estrategias de cambios de comportamiento y las iniciativas de desarrollo de la comunidad (…)” (p. 3). En esa medida, se reafirma la necesidad expresada por este organismo de incorporar la seguridad en la planificación estratégica de las ciudades y a consolidar un enfoque “pansocial” de producción conjunta de la seguridad, en el que se requiere, entre otras “(…) el establecimiento de alianzas entre los diferentes niveles de gobierno y entre las organizaciones comunitarias, las organizaciones no gubernamentales, el sector empresarial y los habitantes” (p. 6).
¿Existen laboratorios urbanos que estén trabajando en la seguridad? Si, con enfoques diferentes, pero orientados en los aspectos conceptuales enunciados anteriormente. Por ejemplo, en Medellín (Colombia) se cuenta con las iniciativas de FutuMed, laboratorio por medio del cual se han identificado e intervenido puntos críticos de delincuencia y los Laboratorios Urbanos en Quito (Ecuador). Asimismo, el programa Safer Cities for Girls de UN-HABITAT y Plan International, con laboratorios en Lima (Perú) y Nueva Delhi (India), mapean zonas donde ocurre acoso sexual y se identifican factores de riesgo para las mujeres, ayudando a establecer las intervenciones con enfoque de género. Por último, dentro de esta selección de prácticas identificadas, se encuentra el Stratumseind Living Lab en Amsterdam y Eindhoven (Paises Bajos), laboratorio enfocado en el análisis e intervención en seguridad de las zonas de mayor actividad nocturna en dichas ciudades.

Imagen 2: Nota de prensa sobre el lanzamiento de FutuMed en Medellín
Fuente: Alcaldía de Medellín (2026)

Imagen 3: Stratumseind Living Lab en Eindhoven
Fuente: Impact Safety & Security Coalitie (s.f.)
En ese sentido, el uso de los laboratorios urbanos para la seguridad se podría orientar hacia prácticas para la prevención del crimen por medio del diseño (CPTED), de la gobernanza de los datos cuantitativos y cualitativos y de la posibilidad de ampliar la escala territorial de implementación de las acciones identificadas por medio de los laboratorios. Ahora, si bien es necesaria una priorización temática, sería de gran valor que los laboratorios urbanos enfocados en seguridad se esfuercen por entender cómo funcionan los centros poblados y cómo se comporta la población en estos, para así identificar acciones en seguridad acordes al funcionamiento de la ciudad o del área metropolitana.
Por otra parte, la determinación de la escala es relevante para establecer el alcance de las acciones en seguridad que se pueden diseñar y probar en un laboratorio urbano. ¿A qué me refiero? A cómo se trasladan las prácticas metodológicas pensadas en una escala barrial o local a una escala metropolitana o a la manera en que se puedan explorar las dinámicas complejas de las zonas de borde urbano en las que resulta difícil establecer la competencia de una autoridad por las falencias en la definición de límites administrativos, las restricciones de los organismos de seguridad para atender dichas zonas y la persistencia de factores de riesgo social, económico y cultural que tienen una incidencia directa en las condiciones de seguridad. En ese orden de ideas, si bien la escala se convierte en un “arma de doble filo” para los laboratorios urbanos, también se puede afirmar que la experimentación en estos espacios contribuiría a minimizar los riesgos políticos y financieros de una intervención tradicional, en la medida en que la corresponsabilidad con otros actores relevantes en el territorio genera compromisos y roles frente a la construcción de entornos urbanos seguros.
En conclusión, la gestión y planificación de la seguridad urbana no pueden depender exclusivamente de modelos tradicionales o unidireccionales del gobierno local, dada la naturaleza compleja y mutable de los entornos urbanos. En este escenario, los laboratorios urbanos son herramientas disponibles para avanzar en el cambio de los modelos rígidos de la administración pública hacia una gestión colaborativa. A través de la experimentación delimitada, el uso de datos y la participación directa de la ciudadanía, el sector privado y las ONG, estos espacios facilitan la prueba de soluciones preventivas e innovadoras (como el enfoque CPTED o intervenciones con perspectiva de género) antes de escalarlas a nivel metropolitano. Con ello, los laboratorios urbanos ayudarían a que las políticas de seguridad respondan al funcionamiento de las ciudades y las expectativas de quienes inciden en su desarrollo o, incluso, a alcanzar esa Fedora imaginada por Calvino.
Referencias bibliográficas
Alcaldía de Medellín (2026, mayo). Nueve claves para entender FutuMed: el primer laboratorio urbano del Distrito de Medellín. En línea. Disponible en: https://www.medellin.gov.co/es/sala-de-prensa/noticias/nueve-claves-para-entender-futumed-el-primer-laboratorio-urbano-del-distrito-de-medellin/
Bulkeley, H. et.al. (2018). Urban living laboratories: Conducting the experimental city? European Urban and Regional Studies. Vol. 26, núm. 4. En línea. Disponible en: https://doi.org/10.1177/0969776418787222
Calvino, I. (1972). Las ciudades invisibles. Versión electrónica.
DW (2017, junio 6). “Medellín, laboratorio mundial en seguridad urbana”. En línea. Disponible en: https://www.dw.com/es/medell%C3%ADn-laboratorio-mundial-en-seguridad-urbana/a-39123376
Impact Safety & Security Coalitie (s.f.). Stratumseind Living Lab. En línea. Disponible en: https://veiligesmartcities.nl/projecten/stratumseind-living-lab/
ONU-HABITAT. (2020). Directrices para Todo el Sistema de las Naciones Unidas sobre Ciudades y Asentamientos Humanos Más Seguros. En línea. Disponible en: https://unhabitat.org/sites/default/files/2020/05/spanish_13.pdf
Rahmawan-Huizenga, S. e Ivanova, D. (2022). The Urban Lab: imaginative work in the City. International Journal of Urban and Regional Research. Vol. 46, núm. 4. En línea. Disponible en: https://doi.org/10.1111/1468-2427.13123