Revista PLANEO N°67 | Hablemos de Planificación Urbana Vol. 2: Laboratorios Urbanos | Septiembre 2026
[Por: Rita Oliveira Antunes Pinto. Arquitecta, Doctoranda en Arquitectura de los Territorios Metropolitanos Contemporáneos, Iscte, Portugal]
Introducción — un laboratorio producido por la práctica
Hay ciudades cuya historia se cuenta por una sucesión de planes. Amadora exige otra lectura. En 2021, los 23,79 km² del municipio concentraban 171.454 residentes, lo que correspondía a una densidad de 7.210 habitantes por km² —aproximadamente 64 veces la media nacional, de 112 habitantes por km²— (Câmara Municipal da Amadora [CMA], 2024a, p. 11). Esta intensidad no produjo una ciudad homogénea. Urbanizaciones privadas planificadas, parcelaciones clandestinas, barrios autoproducidos, promoción pública, grandes conjuntos habitacionales y tejidos consolidados coexisten casi sin interrupción.
Más que un caso excepcional, Amadora funciona como un territorio-archivo de la metropolización de Lisboa. Sus morfologías registran quién tuvo acceso al mercado formal, quién construyó por iniciativa propia, dónde concentró el Estado el realojamiento y cómo las infraestructuras metropolitanas dividieron y, simultáneamente, conectaron la ciudad. En el plano metropolitano, esta secuencia acompaña el paso de décadas de ambigüedad institucional a un ciclo de realojamiento y, posteriormente, de rehabilitación urbana (Taviani, 2019). La cartografía histórica permite leer esas capas en el espacio; la documentación técnica muestra cómo cada respuesta pública modificó la definición del problema siguiente. Es en este sentido que Amadora puede entenderse como laboratorio urbano: no fue programada para experimentar, pero acumuló, en pocas décadas, experiencias de producción, corrección y transformación territorial.

Imagen 1: Cova da Moura, 1959-2023: persistencia de la forma y transformación del territorio
Fuente: Archivo de la autora
Cuando “dar casa” dejó de ser suficiente
En 1993 se censaron en Amadora 4.855 barracas, distribuidas en 35 núcleos degradados, donde vivían aproximadamente 21.362 personas —el 12 % de la población municipal— (CMA, 2007, p. 142). El Programa Especial de Realojamiento (PER) trató de responder a esta emergencia a una escala inédita en el municipio y constituyó uno de los programas de vivienda más ambiciosos realizados en Portugal (Cachado, 2013, p. 135). La mejora de las condiciones residenciales de miles de familias es incuestionable; también lo es la huella territorial del programa. En 2006, el 75 % de las 2.052 viviendas municipales se concentraba en tres conjuntos: Casal da Mira, Casal da Boba y Casal do Silva (CMA, 2007, p. 151).
Sin embargo, el PER no puede reducirse a una oposición simple entre éxito y fracaso. Fue un campo de aprendizaje institucional, técnico y social, atravesado por discursos divergentes y por necesidades y expectativas familiares que una respuesta uniforme difícilmente podía acomodar (Cachado, 2013). El propio informe municipal de 2007 reconoce que la intervención debía superar la estricta acción de «dar casa» (CMA, 2007, p. 143). La formulación es decisiva: progresivamente, «dar casa» pasó a implicar considerar a la familia como un todo e integrar en la intervención habitacional el espacio público y los equipamientos de proximidad —jardines, escuelas, guarderías, centros de salud, sedes de asociaciones, farmacias y comercio de bienes de consumo cotidiano— (CMA, 2007, p. 148).
Los instrumentos también se diversificaron. Entre 1995 y diciembre de 2023, el municipio apoyó a 4.176 familias: 2.613 fueron realojadas en viviendas de arrendamiento apoyado y 1.563 resolvieron autónomamente su situación habitacional con apoyo financiero, mediante el PER Famílias, el Programa de Apoio ao Auto Realojamento y el Programa Retorno (CMA, 2024b, p. 3). La unidad de intervención se amplió progresivamente —sin que desaparecieran las escalas anteriores— de la barraca a la vivienda, de la vivienda a la familia y de esta a las relaciones que la vinculan con el territorio.

Imagen 2: De la emergencia habitacional al aprendizaje territorial: diversificación de instrumentos de política habitacional en Amadora
Fuente: Elaboración de la autora a partir de CMA (2007,2024b) y Cachado (2013)
La política vuelve al territorio que produjo
El parque habitacional municipal cuenta hoy con 2.102 viviendas, el 92,8 % de las cuales fue construido entre 1997 y 2006 (CMA, 2024b, pp. 14–16). Dos décadas después, la conservación, la eficiencia energética y la cualificación del espacio público vuelven a situar los grandes conjuntos en el centro de la política. En Casal da Mira, por ejemplo, la rehabilitación de 760 viviendas forma parte de una operación más amplia sobre calles, aceras, estacionamiento y espacios verdes, articulada con acciones de integración profesional y social (CMA, 2024b, p. 38).
Este movimiento revela un aprendizaje crucial: los resultados espaciales de una política se convierten en materia para la política siguiente. La vivienda no termina con la entrega de la llave y el barrio no termina en el perímetro de los edificios. El mantenimiento, la movilidad, los equipamientos, los espacios de encuentro, la gestión de proximidad y la capacidad de adaptación a lo largo del tiempo determinan si una solución residencial llega a convertirse en ciudad.
Cova da Moura: diagnosticar sin reducir
Cova da Moura vuelve esta cuestión más exigente. En 2021, en un área de aproximadamente 16,5 hectáreas, los Censos registraron 827 edificios y 1.521 alojamientos. De estos, 1.120 eran alojamientos familiares clásicos de residencia habitual, ocupados por igual número de hogares privados, con un total de 3.317 residentes (CMA, 2024b, pp. 21–22). La forma urbana fue producida de manera incremental por sus habitantes y reúne precariedades constructivas, alta densidad, economías locales, asociaciones, prácticas culturales y redes vecinales. Tratarla únicamente como desviación respecto de la norma borra el trabajo material y social que produjo el lugar.
El diagnóstico técnico es indispensable, pero exige distinguir los objetos observados. En el levantamiento realizado en 2008, el LNEC inspeccionó 833 edificios y 1.884 unidades, de las cuales 1.617 tenían uso residencial y 267 se destinaban al comercio, almacenamiento, industria, estacionamiento u otras funciones. Los resultados revelaron una distribución desigual de las anomalías: el 60 % de los edificios presentaba problemas en las cubiertas, mientras que las anomalías estructurales fueron identificadas en el 19 %, y clasificadas como medias o graves en el 13 %. En las unidades, los problemas más frecuentes y severos se concentraban en las instalaciones de gas y electricidad, con consecuencias para la seguridad y la salud de sus ocupantes (Vilhena et al., 2011, pp. 3–8).
Estos resultados no autorizan la romantización de la autoproducción: identifican riesgos concretos que exigen intervención. Muestran, sin embargo, que la precariedad no se distribuye uniformemente por el tejido construido ni presenta siempre la misma gravedad. La elevada incidencia de anomalías en cubiertas e instalaciones técnicas coexistía con una incidencia considerablemente menor de problemas estructurales. Distinguir elementos constructivos, niveles de gravedad y relaciones urbanas permite, de este modo, evitar la equivalencia entre irregularidad y ruina generalizada y fundamentar estrategias selectivas de preservación, adaptación y transformación.

Imagen 3: Cova da Moura: del mapa a la calle. Lectura directa de la forma edificada, los usos, las relaciones espaciales y las necesidades de rehabilitación
Fuente: IHRU/LNEC/CMA, Análise das condições de habitabilidade do edificado, cartografía C1-C15 y C31-C32 (2008); levantamiento fotográfico de frentes de calle asociado al estudio. Selección, traducción y composición de la autora
Los estudios sociales y urbanísticos refuerzan esta cautela. Los barrios autoproducidos tienden a describirse a partir de sus carencias, favoreciendo soluciones que borran el tejido existente; la noción de “derecho al lugar” vuelve a situar en el centro las dinámicas y aspiraciones locales (Jorge & Carolino, 2019). Las trayectorias habitacionales muestran, además, una distancia entre categorías administrativas fijas y vidas atravesadas por la movilidad, la ayuda mutua y pertenencias múltiples (Carolino, 2023). Reconocer estas dimensiones no significa conservarlo todo. Significa saber qué no puede destruir una intervención sin producir una nueva forma de precariedad.

Imagen 4: Cova da Moura: riesgos y capacidades
Fuente: Elaboración de la autora a partir de CMA (2024b), Vilhena et al. (2011), Jorge y Carolino (2019) y Carolino (2023)
De la cartografía de los déficits a las interdependencias territoriales
Esta lectura también modifica el papel de la cartografía. Mapear únicamente déficits produce territorios sin historia y habitantes sin capacidad de acción. Una cartografía orientada a la transformación debe representar simultáneamente riesgos y recursos: condiciones del tejido construido, accesibilidad, espacio público, equipamientos y salud, pero también comercio, asociaciones, recorridos cotidianos, redes de apoyo y lugares de pertenencia. No se trata de sustituir el rigor técnico por una imagen idealizada de la comunidad; se trata de ampliar aquello que cuenta como evidencia para proyectar.
La genealogía observada en Amadora apunta, de este modo, a un cambio de escala analítica. A lo largo del tiempo, la política se vio obligada a incorporar más dimensiones: refugio, familia, autonomía, barrio, rehabilitación, espacio público, equipamientos, movilidad y proximidad. Considerarlas en conjunto permite evaluar un territorio no solo por el número de viviendas producidas o rehabilitadas, sino por la capacidad de sus relaciones espaciales, sociales e institucionales para sostener la vida cotidiana.

Imagen 5: De la vivienda al sistema territorial: dimensiones interdependientes de la transformación urbana
Fuente: Elaboración de la autora
Conclusión — transformar es aprender de lo que ya existe
Leer Amadora como laboratorio urbano no significa presentarla como una colección de buenas prácticas. Significa hacer visible una secuencia de problemas, respuestas y efectos territoriales que permite aprender. El PER afrontó una emergencia habitacional decisiva; la experiencia posterior mostró los límites de la vivienda aislada, diversificó las soluciones y reintrodujo la familia, la proximidad y el espacio público. La rehabilitación actual evidencia que la política debe acompañar en el tiempo los territorios que produce.
En Cova da Moura, este aprendizaje conduce a una pregunta concreta: ¿qué debe reconocerse antes de transformar? La respuesta no consiste en conservarlo todo ni en empezar de nuevo. Consiste en diagnosticar con precisión, negociar con quienes habitan el lugar y decidir, elemento por elemento y relación por relación, qué preservar, adaptar o transformar. En ese tránsito de la vivienda al sistema territorial, Amadora deja de ser únicamente objeto de política y se convierte en fuente de conocimiento para ciudades más habitables y atentas a la vida cotidiana.
Referencias
Cachado, R. Á. (2013). O Programa Especial de Realojamento: Ambiente histórico, político e social. Análise Social, 48(206), 134–152.
Câmara Municipal da Amadora. (2007). Relatório do Estado do Ordenamento do Território. Departamento de Administração Urbanística/Sistema de Informação Geográfica. https://www.cm-amadora.pt/pt/territorio/urbanismo/plano-diretor-municipal/718-reot-relatorio-do-estado-do-ordenamento-do-territorio.html
Câmara Municipal da Amadora. (2024a). Diagnóstico Social 2024. Núcleo Executivo do Conselho Local de Ação Social da Amadora. https://www.cm-amadora.pt/pt/intervencao-social/rede-social/559-instrumentos-de-planeamento.html
Câmara Municipal da Amadora. (2024b). Estratégia Local de Habitação da Amadora – 1.º Direito | 2024–2029. https://www.cm-amadora.pt/images/INTERVENCAO_SOCIAL/HABITACAO_SOCIAL/DOCS/2025/ELHA__2024_2029_2.pdf
Carolino, J. (2023). Viver (n)um “bairro precário”: Problematização a partir de três trajetórias habitacionais. Cidades, Comunidades e Territórios, número especial de outono, 4–14. https://doi.org/10.15847/cct.29247
Jorge, S., & Carolino, J. (2019). Um lugar em produção: O caso da Cova da Moura. Forum Sociológico, (34), 19–30. https://doi.org/10.4000/sociologico.4980
Taviani, E. (2019). Das políticas de habitação ao espaço urbano: Trajetória espacial dos afrodescendentes na Área Metropolitana de Lisboa. Cidades, Comunidades e Territórios, (38), 57–78. https://doi.org/10.15847/citiescommunitiesterritories.jun2019.038.art01
Vilhena, A., Pedro, J. B., Coelho, A. B., & Paiva, J. V. (2011, abril). Main functional elements having defects of illegal residential buildings: The case of Cova da Moura District. In XII International Conference on Durability of Building Materials and Components. Faculdade de Engenharia da Universidade do Porto. https://repositorio.lnec.pt/jspui/handle/123456789/1003088