Ciudad artificial Vol. 2: monitoreo ambiental para el desarrollo de nuestras ciudades

JUNIO 2025

Monitoreo sustentable: ¿más datos o reciclar los existentes?

Revista PLANEO N°63 | Ciudad artificial Vol. 2: monitoreo ambiental para el desarrollo de nuestras ciudades | Junio 2025


[Por: Sebastián Galleguillos León. Hospital Vilcún.

Yuri Carvajal Bañados. Hospital Carlos Van Buren.

Margot Véliz Puente. Licenciada en Sociología]

Nuestras ciudades, ecosistemas que alguna vez los humanos intentamos diseñar, construir y administrar, y que hoy parecen cada vez más librados a una errancia o devenir azaroso, poseen cursos que complican a sus habitantes. Monitorear algunos parámetros serviría para reducir el espacio de esas complicaciones, ofrecer espacios para repararlos y evaluar condiciones de reforma.

Sostenemos que debemos intentar usar las fuentes conocidas, mejorar mucho la disponibilidad y acceso de esa data y promover su uso ciudadano, como opción preferencial, respecto de generar nueva data, nuevos monitoreos y nuevos procedimientos de medición y procesamiento.

Los datos del sistema SINCA (Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire) contienen amplia variedad de parámetros y sitios, así como un despliegue gráfico para legos. Sin embargo, episodios actuales, recientes y recurrentes como los de Puchuncaví Ventanas, empaquetados en un difuso código diagnóstico T59, es decir “Efecto Tóxico de otros gases, humos y vapores”, nos sugieren una insuficiencia de ese monitoreo para generar una secuencia de contexto, desencadenantes, diagnóstico, pronóstico y plan.

La data del sistema ganaría si los valores se publicaran con los datos minuto a minuto y no en promedios horarios, es decir, si la data se publicara con una granularidad adecuada para una exploración heurísticamente fértil. También tendrían mayor utilidad si el público contara con mejores herramientas para procesar datos, identificando alzas breves pero intensas, de algunos parámetros.

En cuanto a cifras de salud, contamos hoy con las bases de mortalidad preliminares semana a semana. Los datos de egresos por GRD (Grupos Relacionados por el Diagnóstico) son una fuente muy elaborada de morbilidad, que cuenta con un número elevado de diagnóstico y cuya precisión nace de una revisión sistemática y profesional de la ficha de egreso. Son de mucha utilidad cuando se disponen caso a caso y pueden considerarse el gold estándar de los egresos hospitalarios. Las biopsias también deberían estar disponibles, sobre todo las con resultado cáncer, ya que son un mejor acercamiento en oportunidad y precisión a la incidencia poblacional, que los egresos o la mortalidad.

El monitoreo de centros como el de Salud Ambiental de Arica podría estar disponible en un repositorio que permita acceder a todos los datos, organizados de forma sistemática. Por ahora, están disponibles solo a través del mecanismo de transparencia y las bases no son homogéneas.

Como ejemplo de datos disponibles cuya utilización es posible y útil, mostramos dos procesamientos de datos de acceso abierto que apuntan a cuestiones de vida urbana en la ciudad de Arica y que no son parte del debate actual. La primera es el procesamiento de los datos de mediciones de arsénico en orina en el marco de la Encuesta Nacional de Salud.

Dado que es un muestreo pluriestratificado, los valores a considerar no son directos, sino que deben ser inferidos a la unidad de análisis en cuestión, esto es para cada comuna. Como estimación de esa cifra es importante considerar el tamaño de la muestra. Por eso graficamos la mediana de la cifra para cada comuna muestreada y la cantidad de personas muestreadas. Los valores dibujan una nube parabólica descendente esperable, estabilizando valores verosímiles en la medida que crece el tamaño de la muestra.

Es valioso que se provean esos datos y que estén disponibles; aunque hoy puedan parecer extemporáneos, su información sigue siendo relevante y necesaria de procesar. Esos datos permiten inferir valores comunales promedios. Al disponerlos en una gráfica, la ciudad de Arica destaca como un valor outlier, señalando la existencia de un problema urbano respecto del arsénico ambiental. Esta condición señala un hecho preocupante, que resulta de medir en los humanos el impacto de una condición ecosistémica dañada.

Aunque pudiera considerarse que es una valoración preferencial antropocéntrica, lo cierto es que el uso de las personas como expresión de exposición indebida debería ser el último recurso, una vez agotadas todas las formas de medición ambiental.

Imagen 1: Distribución de valores comunales de arsénico urinario y tamaño de muestra. Las líneas en el cuerpo del gráfico son los percentiles 75 de las cifras muestrales.
Fuente: Elaboración propia.

Para la misma ciudad, otra forma de acercarse al problema es usar las diligencias del Primer Tribunal Ambiental. En mayo de 2025, como parte de un proceso sometido a ese tribunal, la Brigada de Delitos Ambientales (BIDEMA) procesó muestras de suelo con un equipo de lectura automática en terrenos. Los resultados son parte de los documentos del proceso y permiten realizar un análisis multivariado de distancias o similitud.

Al procesar de ese modo los datos, se observa que la menor distancia ocurre entre el sitio foco del problema (hornos en el Sitio F) y el exterior del vertedero (Quebrada Encantada), trazando una continuidad y proximidad entre esos dos lugares.

Imagen 2: Representación de las distancias en las concentraciones de metales pesados encontrados por BIDEMA en suelos de Arica, mayo 2025.
Fuente: Elaboración propia.

Con estos dos sencillos ejemplos, nos gustaría ilustrar la utilidad de reciclar los datos existentes y poner el acento en tres cuestiones:

  • Granularidad y accesibilidad adecuada de la data: SINCA con datos por minuto y una plataforma que permita procesar datos de manera más holgada.
  • Capacidad distribuida del procesamiento: establecer sistemas de capacitación en procesamiento de datos con software open access a legos.
  • Precisión diagnóstica de los datos de salud en tres dimensiones mínimas: bases GRD caso a caso, bases de biopsias por establecimientos y, por supuesto, registro de todos los diagnósticos y su procesamiento en la revisión actualizada de Clasificación Internacional de Enfermedades, ojalá en la versión en curso, CIE-11.

Estas tres sencillas decisiones pueden contribuir a una mejor vida urbana.