Revista PLANEO N°63 | Ciudad artificial Vol. 2: monitoreo ambiental para el desarrollo de nuestras ciudades | Junio 2025
[Por: María José Ugarte Romo. Arquitecta, Magíster © en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente (IEUT UC); tesista del proyecto FONDECYT “Estudio interdisciplinario sobre la percepción del ruido en la ciudad de Santiago en el contexto (post)pandemia”; diplomada en Regeneración Urbana para Lograr Desarrollos Sustentables (Universidad de Chile); colaboradora del Laboratorio de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad del Bío-Bío.
Javiera Ignacia Leighton Orthusteguy. Arquitecta, Magíster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental (Universidad de Barcelona); docente y ayudante de investigación en la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Sebastián (Concepción)]

Imagen 1: Estrategias internacionales de reducción de ruido.
Fuente: Leighton y Ugarte (2025).
“Medir el ruido no basta, comprender su impacto desde quienes lo perciben
es el primer paso hacia ciudades más saludables”
El ruido ambiental se ha consolidado como uno de los contaminantes más dañinos, persistentes e invisibles de las ciudades contemporáneas, y a pesar de su incidencia en la salud y bienestar de las personas, continúa siendo un parámetro urbano con importantes vacíos en materia de investigación y desarrollo normativo (Arriazu-Ramos et al., 2025). En Chile, afecta a millones de habitantes que diariamente se ven expuestos a niveles sonoros inaceptables según estándares internacionales, y pese a los avances regulatorios o la implementación de herramientas de monitoreo del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), persiste una brecha entre enfoques de medición acústica y la comprensión de cómo el ruido afecta cotidianamente a la población.
A partir del análisis del caso de Santiago, una de las comunas más pobladas del país (INE, 2024), y referentes internacionales –Barcelona, Ámsterdam, Copenhague y Nueva York–, se evidencia la necesidad y diversas posibilidades de abordar el ruido más allá de su condición como una variable física y medible, sino como una experiencia multisensorial que requiere estudios y el desarrollo de estrategias capaces de vincular regulación, monitoreo, participación, planificación y diseño urbano, para avanzar hacia una gestión integral del ruido en las ciudades chilenas.
El ruido: un contaminante invisible
Una de las grandes complejidades del ruido como contaminante, es su condición de invisibilidad, al ser percibido únicamente a través de un sentido: la audición. Sin embargo, esta condición va más allá de lo sensorial, se manifiesta tanto en su gestión, donde el problema es reducido a cifras y decibeles, como en la experiencia ciudadana que asume la exposición al ruido como parte inevitable del entorno sonoro. De acuerdo con la actualización del Mapa de Ruido del Gran Santiago 2023, en la comuna de Santiago, cada día cerca de 98.000 personas están potencialmente expuestas a más de 65 dB, límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a causa del tráfico vehicular (MMA, 2023). Sin embargo, entre enero y mayo de 2023 se registraron apenas 300 denuncias por ruido en la comuna, de las cuales un 99% corresponde a fuentes fijas, como construcciones o usos en el espacio público, y el 1% a fuentes móviles (Municipalidad de Santiago, 2024). Esta discrepancia entre lo medido y lo vivido evidencia un vacío estructural en la gestión del ruido: la desconexión entre instrumentos de medición y la percepción sonora de los habitantes.
Diagnóstico: gestión fragmentada y brechas de percepción
El marco normativo chileno del ruido se sustenta en tres decretos de emisión para fuentes fijas, móviles y transporte público, y en ordenanzas que delegan atribuciones a gobiernos locales (MMA, s.f.). Sin embargo, la falta de coordinación intersectorial y la limitada capacidad técnica de fiscalización dificultan la implementación de respuestas eficaces de prevención, control o mitigación. A ello se suma una importante brecha comunicacional, pues, a medida que se avanza en herramientas de monitoreo, el conocimiento y la difusión sobre los efectos del ruido en la salud siguen siendo limitados, lo que resulta en una gestión fragmentada, desigual y centrada en mediciones acústicas que no necesariamente requieren prioridad de intervención.
Por otra parte, incorporar la percepción sonora permite integrar a la ciudadanía en el diagnóstico y la gestión del ruido, a través de la comprensión de diversos factores sociales, culturales o espaciales que pueden influir en la experiencia y calidad acústica de las personas, tal como se evidencia y aplica en distintas experiencias internacionales que ya avanzan en esta dirección.
Referentes internacionales: modelos para repensar la gestión sonora
En los siguientes casos, se reconocen estrategias efectivas que favorecen directa o indirectamente en la disminución del ruido:
Barcelona, a través de su programa de “Supermanzanas”, reorganiza el tránsito vehicular para priorizar la movilidad peatonal, reduciendo la contaminación acústica en el espacio público y fomentando la convivencia barrial. En esa misma línea, la campaña “Convivència 2023” impulsa la empatía y el respeto mutuo, mediante mensajes que invitan a cuidar los espacios públicos y disfrutar la ciudad con responsabilidad. De modo similar, en Ámsterdam la iniciativa “I Live Here” con el lema “Vivo aquí, disfrútalo como lo harías en tu propio barrio”, apela a la conciencia ciudadana y al respeto cotidiano por el entorno, recordando que la convivencia urbana se construye desde el conocimiento del otro y el uso compartido del espacio. Copenhague, a partir de su “Estrategia de Ciclo Movilidad 2025”, demuestra cómo la movilidad activa puede convertirse en una política efectiva de reducción del ruido y mejora ambiental. Y, por último, en Nueva York, el proyecto “Sounds of New York City (SONYC)” combina sensores acústicos y participación ciudadana para identificar fuentes emisoras en tiempo real y fortalecer la gestión pública.
Estas experiencias sugieren una visión en común: la necesidad de incorporar la dimensión sociocultural y participativa en la gestión del ruido, para que la percepción sonora se transforme en un insumo indispensable de desarrollo de “ciudades acústicamente sostenibles” (EEA, 2020).
Hacia una gestión sonora integral en Chile
La gestión del ruido en Chile requiere avanzar hacia la integración de la experiencia sonora de sus habitantes como variable de diagnóstico ambiental. Tal como demuestran casos internacionales, la aplicación de distintas estrategias que integran participación, diseño, planificación y monitoreo, pueden reducir la contaminación acústica y mejorar la convivencia del espacio público. En este sentido, ampliar y vincular sistemas de registros sonoros con políticas públicas permitiría, por ejemplo, que los mapas de ruido actúen como herramientas efectivas de gestión territorial. Asimismo, es indispensable destinar recursos a la educación y a acciones de resultados inmediatos o a corto plazo, en contraste con los prolongados procesos de monitoreo regional que, sin el respaldo de un plan concreto, pronto quedan obsoletos.
Comprender el entorno acústico desde las vivencias de quienes habitan las ciudades, permite la elaboración de políticas más sensibles y justas. Así, integrar la dimensión perceptual y participativa de la gestión es una forma de escuchar a la ciudad y planificar mejor: una invitación a transformar el ruido desde un problema invisible a una oportunidad de bienestar.
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Referencias bibliográficas
Ajuntament de Barcelona. (2023). Convivència 2023. https://ajuntament.barcelona.cat/cartells/es/2023/convivencia-2023
Arriazu-Ramos, A., Santamaría, J. M., Monge-Barrio, A., Bes-Rastrollo, M., Gutierrez Gabriel, S., Benito Frias, N. & Sánchez-Ostiz, A. (2025). Health Impacts of Urban Environmental Parameters: A Review of Air Pollution, Heat, Noise, Green Spaces and Mobility. Sustainability, 17(10), 4336. https://doi.org/10.3390/su17104336
City of Copenhagen. (2011). City of Copenhagen’s Bicycle Strategy 2011-2025. Technical and Environmental Administration, Traffic Department.
European Environment Agency (EEA). (2020). Environmental noise in Europe, 2020. Publications Office of the European Union. https://doi.org/10.2800/686249
El Litoral. (2022, junio 11). Cómo funcionan las supermanzanas, el modelo de movilidad que revolucionó Barcelona. https://www.ellitoral.com/area-metropolitana/supermanzanas-barcelona-funcionamiento-santa-fe-movilidad_0_DDIv8toGXw.html
Instituto Nacional de Estadísticas (INE). (2024). Censo 2024. https://censo2024.ine.gob.cl/estadisticas/
Ministerio del Medio Ambiente (MMA). (2023). Mapa de Ruido del Gran Santiago. https://ruido.mma.gob.cl/mapas-de-ruido/
Ministerio del Medio Ambiente (MMA). (s.f.). Regulaciones: Gestión del ruido ambiental en Chile. https://ruido.mma.gob.cl/regulaciones/
Municipalidad de Santiago. (2024). Denuncias por ruido en la comuna de Santiago [datos obtenidos mediante Ley de Transparencia, entregados a FONDECYT N° 1230655, UC].
New York University. (s.f.). Sounds of New York City (SONYC). https://wp.nyu.edu/sonyc/
We Live Here Amsterdam. (s.f.). Our Story. https://www.welivehereamsterdam.nl/english/