Revista PLANEO N°62 | Ciudad artificial Vol. 1: diseñando escenarios de futuro a través de los datos y la IA | Marzo 2025
[Por: Creo Antofagasta]
“Antofagasta enfrenta importantes transformaciones sociales, por lo que es necesario repensar los modelos de urbanismo, dejando atrás las lógicas centralizadas para avanzar hacia una construcción colectiva entre el mundo público y privado. Un enfoque que combine la participación ciudadana con el poder de la tecnología y el uso inteligente de los datos”
(Nicolás Sepúlveda, gerente de Infraestructura Creo Antofagasta)
Transitar por las calles de Antofagasta es de dulce y de agraz. Por un lado, las familias disfrutan del aire marino mientras caminan por el borde costero, abrigados por uno de los atardeceres más hermosos que se pueden encontrar en Chile. Pero mientras la caminata se dirige más hacia el centro-norte de esta ciudad, con más de treinta kilómetros de largo y solo unos dos de ancho, el trayecto es completamente diferente y esto empeora hacia los cerros, un territorio que contrasta con la ciudad, de alguna manera, mejor organizada de la costa.
Creo Antofagasta surge como una respuesta colaborativa a los desafíos territoriales y urbanos que enfrenta la ciudad. Es una plataforma de acción colectiva —que integra la institucionalidad pública, el sector privado, la academia y la ciudadanía— orientada a promover la gestión, el diseño urbano y el desarrollo sostenible de Antofagasta.
Su origen responde a una mirada honesta sobre el desarrollo de la ciudad: un crecimiento acelerado, impulsado en gran parte por la actividad minera, dejó al descubierto brechas en el acceso a espacios públicos, infraestructura urbana, vivienda, movilidad y cuidado del entorno. Ante este escenario, surgió la convicción de que el camino debía ser colectivo.
Creo Antofagasta, con más de diez años de trayectoria, forma parte de las iniciativas de valor social de Escondida | BHP, institución que, a fines de 2023, se integró a Fundación Minera Escondida para acelerar su gestión y multiplicar sinergias. En 2024 se consolidó operativamente como el Área Infraestructura, desde donde continúa contribuyendo al desarrollo urbano y mejorando la calidad de vida de las y los antofagastinos, impulsando proyectos transformadores y sostenibles.
Innovación urbana
La metodología de Creo Antofagasta se basa en la inteligencia territorial: comprender cómo viven, se mueven y se relacionan las personas en la ciudad, para desde allí diseñar espacios y activar comunidades. “Esta iniciativa se ha consolidado como una plataforma de articulación que impulsa proyectos con enfoque de equidad, sostenibilidad y participación”, agrega Sepúlveda.
Uno de los ejemplos más recientes de este enfoque integrado es la transformación de la escuela municipal República de Estados Unidos, ubicada en el centro de Antofagasta. Este establecimiento participa en el programa Infancia Digital de Fundación Minera Escondida, con foco en potenciar habilidades digitales en niñas y niños, donde se desarrolló un proyecto de infraestructura que mejoró sus espacios, convirtiéndose en un laboratorio de innovación urbana.
La intervención en la escuela incorporó principios de neuroarquitectura, disciplina que estudia cómo el diseño espacial afecta la cognición, las emociones y el comportamiento humano (Eberhard, 2009). Este enfoque es particularmente relevante en entornos educativos, donde el ambiente físico puede influir en el rendimiento académico y la salud mental de estudiantes y docentes.
A partir de un proceso de co-creación desarrollado mediante visitas al establecimiento, en las que participaron directivos y docentes, se identificaron diversas problemáticas que afectaban el uso y percepción del patio escolar. Entre ellas destacaban la ausencia de mobiliario adecuado para el descanso, el deterioro de los elementos existentes y la escasa consideración de criterios de inclusión. Estas observaciones dieron origen a un plan de intervención con acciones concretas y sostenibles. En el patio central se incorporó mobiliario fabricado con caucho reciclado, proveniente de más de 2.300 neumáticos en desuso, lo que permitió crear una nueva zona de juego segura para niñas y niños, al mismo tiempo que se promovía la economía circular y el aprovechamiento de materiales que tradicionalmente se consideran desecho.
La explanada fue transformada mediante la aplicación de pinturas de piso, con juegos educativos y circuitos coloridos, diseñados para estimular el desarrollo sensoriomotor. En particular, se incluyeron trazados con texturas y contrastes cromáticos que favorecen la interacción de estudiantes dentro del espectro autista, en línea con el modelo ASPECTSS™, propuesto por Mostafa (2014), que orienta el diseño arquitectónico hacia la inclusión neurodiversa. Complementariamente, se incorporaron áreas verdes y un huerto escolar que aumentan la biodiversidad vegetal del recinto, fortaleciendo su sello ambiental. Para mejorar las condiciones del suelo en sectores sin pavimentar, se aplicó ZeroSi®, un producto inocuo que, al ser regado, reduce hasta en un 90% el polvo en suspensión, mejorando la calidad del aire y el confort ambiental.
En conjunto, estas acciones han transformado el patio en un espacio seguro, estimulante y acogedor, especialmente beneficioso para estudiantes neurodivergentes, quienes ahora cuentan con un entorno que respeta y potencia sus necesidades sensoriales y cognitivas.



Imágenes 1, 2 y 3: Patio central escuela municipal República de Estados Unidos.
Fuente: Elaboración propia.
El ruido en las aulas representa uno de los principales obstáculos para el aprendizaje efectivo. Investigaciones internacionales, como las de Shield y Dockrell (2008), han demostrado que niveles elevados de ruido ambiental pueden reducir la comprensión lectora en hasta un 25% y aumentar significativamente el estrés en docentes. En respuesta a esta problemática, el laboratorio de computación fue completamente renovado, incorporando soluciones acústicas y ambientales que mejoran la experiencia educativa. Se instalaron paneles acústicos de alta absorción en muros y cielos, lo que permitió disminuir la reverberación desde 1,5 a 0,6 segundos, mejorando la inteligibilidad del habla, un factor clave para la concentración y el aprendizaje verbal en entornos escolares (Klatte et al., 2013).
Además, se reemplazaron las ventanas por unidades con doble vidrio y sellado acústico, reduciendo los ruidos provenientes del exterior, como el tráfico y la actividad urbana. Estas mejoras se complementaron con la renovación del mobiliario, incorporando equipamiento ergonómico y materiales que amortiguan el sonido, como superficies blandas y patas con protección anti-ruido. El mobiliario escolar, cuando está bien diseñado, no solo mejora la postura y el confort físico, sino que también contribuye a un ambiente más silencioso y ordenado, lo que favorece la autorregulación emocional y la atención sostenida (Barrett et al., 2015).
Finalmente, se aplicó pintura con aditivo Photio, una tecnología fotocatalítica que permite reducir hasta en un 16% el dióxido de carbono presente en el aire, purificando el ambiente interior y potenciando la concentración de los estudiantes, lo que ha sido vinculado con mejoras en el rendimiento cognitivo y la reducción de síntomas asociados a la fatiga mental (Allen et al., 2016).
En conjunto, estas intervenciones transformaron el laboratorio en un espacio más saludable, silencioso y propicio para el aprendizaje, especialmente relevante en contextos donde la calidad ambiental incide directamente en los resultados educativos.
Nicolás Sepúlveda precisa que estas mejoras le dieron calidad de vida a esta comunidad escolar: “El resultado es una escuela con elementos renovadores, donde el entorno físico potencia el bienestar y el aprendizaje. Es una intervención que devolvió la pertenencia a la comunidad educativa a través del uso de tecnologías innovadoras. Hoy, esta escuela es la primera de la región en tener los estándares acústicos establecidos por el Ministerio de Educación, y utiliza productos biotecnológicos de emprendedores locales como ZeroSi® y Photio, es decir, un círculo virtuoso a través del diseño con foco en la comunidad”.

Imagen 4: Laboratorio de computación escuela municipal República de Estados Unidos.
Fuente: Elaboración propia.
Puerto de Ideas
En 2025, Creo Antofagasta participó en Puerto de Ideas, el festival de ciencias más grande de Chile, presentado por Escondida | BHP. En dicha oportunidad, desarrolló, junto a Fundación Minera Escondida, un “espacio sensorial”, con una muestra a menor escala del trabajo realizado en la Escuela República de Estados Unidos, donde la ciudadanía pudo experimentar cómo la nueva infraestructura acústica permite mejorar la comprensión del habla y reducir el ruido ambiental al interior de una sala de clases.
La comunidad también conoció la importancia de generar proyectos sostenibles concretos de manera participativa, como una plaza, con materiales reciclables y plantas que se adaptan al clima desértico a través del uso de hidrogel, un sustrato que las mantiene hidratadas a pesar de la sequedad del territorio.




Imágenes 5, 6, 7 y 8: Participación de Creo Antofagasta en Puerto de Ideas.
Fuente: Elaboración propia.
Tecnología para planificar
Uno de los aprendizajes centrales de Creo Antofagasta ha sido la necesidad de contar con datos precisos y actualizados para planificar. A través de metodologías como catastros, encuestas y estudios, junto con herramientas como sensores, geolocalización y mapas, se genera información sobre el territorio, permitiendo que el servicio público tome decisiones informadas sobre qué zonas de la ciudad requieren intervención urbana, bajo una lógica de “ciudad inteligente”.
El uso de inteligencia artificial también es parte del trabajo urbanístico que genera Creo Antofagasta, para modelar escenarios urbanos, anticipar impactos de proyectos y optimizar recursos. Estas herramientas permiten pensar la ciudad desde una lógica predictiva y adaptativa, pero siempre con el componente humano en el centro: “Queremos crear un laboratorio urbano, una plataforma y espacio donde la comunidad y las entidades encargadas puedan tener acceso a información sobre la ciudad y zonas donde hace falta intervenir o que necesiten mejoras”, expresó Sepúlveda.
Futuro cívico digital
El futuro de Creo Antofagasta se proyecta hacia un urbanismo cívico digital: una forma de planificar donde la tecnología se combina con la inteligencia colectiva. Esto implica nuevas alianzas con universidades, centros de investigación y organizaciones comunitarias para desarrollar herramientas abiertas, inclusivas y escalables.
Entre los desafíos están disminuir la brecha digital, formar capacidades locales en análisis de datos y asegurar que las decisiones tecnológicas respeten la diversidad territorial: “La ambición no es tecnologizar la ciudad, sino humanizarla a través de tecnologías al servicio del bien común”, precisó Nicolás Sepúlveda.
La experiencia de Creo Antofagasta de más de diez años vinculando al mundo público y privado en proyectos de transformación urbana ha progresado hacia una visión más innovadora y tecnológica de cómo se vive un territorio. En un mundo que cambia aceleradamente, la ciudad debe ser un espacio que combine la precisión de los datos con la calidez de lo humano. Creo Antofagasta, desde el trabajo en el territorio, va en esa dirección, como socio estratégico para desarrollar una ciudad más inclusiva y sostenible, caso que puede replicarse en otras ciudades del país.
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Referencias bibliográficas
Allen, J. G., MacNaughton, P., Satish, U., Santanam, S., Vallarino, J. & Spengler, J. D. (2016). Associations of Cognitive Function Scores with Carbon Dioxide, Ventilation, and Volatile Organic Compound Exposures in Office Workers: A Controlled Exposure Study of Green and Conventional Office Environments. Environmental Health Perspectives, 124(6), 805-812. https://doi.org/10.1289/ehp.1510037
Barrett, P., Davies, F., Zhang, Y. & Barrett, L. (2015). The impact of classroom design on pupils’ learning: Final results of a holistic, multi-level analysis. Building and Environment, 89, 118-133. https://doi.org/10.1016/j.buildenv.2015.02.013
Eberhard, J. P. (2009). Brain Landscape: The Coexistence of Neuroscience and Architecture. Oxford University Press.
Klatte, M., Bergström, K. & Lachmann, T. (2013). Does noise affect learning? A short review on noise effects on cognitive performance in children. Frontiers in Psychology, 30(4), 578. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2013.00578
Mostafa, M. (2014). Architecture for Autism: Autism ASPECTSS™ in School Design. Archnet-IJAR: International Journal of Architectural Research, 8(1), 143-158. https://doi.org/10.26687/archnet-ijar.v8i1.314
Shield, B. M. & Dockrell, J. E. (2008). The effects of environmental and classroom noise on the academic attainments of primary school children. The Journal of the Acoustical Society of America, 123(1), 133-144. https://doi.org/10.1121/1.2812596