Marzo 2022

El derecho a la ciudad En el momento constituyente, mujeres migrantes construyendo la primera ciudad latinoamericana de Chile

Elizabeth Andrade (*) y Ana Sugranyes (**)

Resumen

Para incidir en el abordaje del derecho a la ciudad en el proceso constitucional, organizaciones de habitantes de la ciudad – pobladoras, vecinas, ciudadanas, trabajadoras, estudiantes y académicas – se articulan en la plataforma Ciudad Constituyente. Para precisar el concepto del derecho a la ciudad, las autoras reportan el proceso autogestionario de mujeres migrantes, Rompiendo Barreras, desde el Macrocampamento Los Arenales, con sus dos mil familias, en la ciudad de Antofagasta: estas mujeres formularon su entendimiento del derecho a la ciudad, la ciudad ideal, de cuya construcción y transformación emancipadora ellas quieren ser partícipes.

Palabras clave: derecho a la ciudad – migrantes en la ciudad – interculturalidad

Abstract

To reach the right to the city approach in the Chilean constitutional process, organizations of urban citizen – dwellers, neighbors, activists, workers, students and academics – are working in the Constituent City platform. To specify the concept of the right to the city, the authors report the self-managed process of migrant women, “Rompiendo Barreras”, from the slum Los Arenales, with its two thousand families, in the city of Antofagasta: these women formulated their understanding of the right to city, the ideal city, in whose construction and emancipatory transformation they want to be protagonist.

Keywords: Right to the city – Migrants in the city – Intercultural development

 

(*) Elizabeth Andrade, profesora de parvulario; es peruana, residente en Chile desde hace 25 años. Es presidenta de la Corporación Rompiendo Barreras; lidera el Macrocampamento Los Arenales y es vocera del Movimiento de Pobladoras y Pobladores Vivienda Digna, MPVD-Antofagasta; forma parte de la Red Nacional de Organizaciones Migrantes y Promigrantes en Chile; es representante electa de organizaciones de vivienda en el Consejo de la Sociedad Civil del Gobierno Regional de Antofagasta. Forma parte de la plataforma Ciudad Constituyente.

Email: [email protected]

(**) Ana Sugranyes, arquitecta y doctora, es catalana, chilena y ciudadana del mundo. Sus experiencias sociales en materia del hábitat urbano se tejieron en Guatemala (de 1975 a 1990) y en Chile (desde 1991), habiendo trabajado en distintos espacios de cooperación local e internacional. Es defensora de los derechos humanos y del derecho a la ciudad. Es presidenta de la red Housing and Land Rights Network (HLRN-HIC), vicepresidenta de Ciudad Común, secretaria del Comité Hábitat del Colegio de Arquitectas de Chile. Forma parte de la plataforma Ciudad Constituyente.

Email: [email protected]

Introducción

La formulación de la nueva constitución se ha conquistado en todas las ciudades de Chile. Desde la ciudadanía, desde la calle, el espacio público y la cotidianidad, tenemos el desafío de construir y hacer prevalecer el derecho a la ciudad, esta bandera política que nos permita a todas y a todos ser protagonistas de la transformación de la ciudad para llegar al buen vivir, el respeto del bien común y para hacer la vida sostenible en este planeta amenazado.

Frente a esta aspiración emancipadora, vemos que, a la estructura actual del poder político, económico y mediático, no le interesa el tema de la ciudad. Tengamos conciencia de que, a la lógica del poder, más le interesa mantener la disposición fragmentada y segregada de la ciudad; la división del espacio urbano en administraciones comunales bien diferenciadas, la insostenibilidad de la desregulación territorial, así como las ganancias inmediatas para una élite a través de negocios cortoplacistas.

El flujo migratorio, constante y en fuerte aumento desde 2015, crea espacio de transformación. La presencia de comunidades latinoamericanas marca pauta en varios ámbitos de la sociedad chilena, en términos culturales, también en el hecho barrial y urbano, en la participación de mujeres y hombres en la construcción de otra ciudad posible, más centrada en sus habitantes que en los negocios inmobiliarios.

Esta columna se enmarca entre las actividades de Ciudad Constituyente[1], una plataforma de articulación entre unas treinta organizaciones del pueblo de Chile, de quienes habitamos la ciudad, pobladoras, ciudadanas, vecinas y trabajadoras. Nos reúne el principio de que la ciudad sea un espacio de dignidad, de defensa del patrimonio, de redistribución de la riqueza y de los cuidados, y de construcción del buen vivir para todas y todos.

Con este texto, queremos compartir la propuesta de la organización Rompiendo Barreras, liderada por mujeres bolivianas, chilenas, colombianas, ecuatorianas y peruanas para construir el espacio por ellas denominado ‘la primera ciudad latinoamericana de Chile’. Se basa en una práctica de convivencia solidaria, el Macrocampamento Los Arenales, ahora con dos mil familias ahí progresivamente asentadas desde 2016 en diez hectáreas, en la periferia de la ciudad de Antofagasta. Es la demostración de praxis de la utopía del derecho a la ciudad.

El Macrocampamento Los Arenales

La propuesta de construir la llamada ‘primera ciudad latinoamericana de Chile se está concretando, bajo la bandera del derecho a la ciudad, innovando alternativas de políticas habitacionales, respondiendo a una situación de emergencia habitacional haciendo ciudad y aprovechando la oportunidad intercultural del momento migratorio. Está dada en el Macrocampamento Los Arenales, en Borde Cerro, a unos diez kilómetros del centro de la Ciudad de Antofagasta (ver figura 1).

La historia de este asentamiento precario remonta a 2015, cuando familias del sector inician la toma de 10,5 ha de terrenos fiscales, de los cuales 3 ha son del Municipio y constan en el Plan Regulador Comunal, PRC como área de servicios (Vergara Perucich, 2018). Al cabo de 6 a 7 años de asentamiento progresivo, la densidad se ha multiplicado: por ejemplo entre 2018 y 2021, la población de Los Arenales se ha duplicado, pasados de mil a dos mil familias. El auto-censo, organizado por el Movimiento de Pobladoras y Pobladores Vivienda Digna, MPVD-Antofagasta en diciembre de 2020, contabiliza a alrededor de 6.000 personas, pertenecientes a 2.000 familias de diverso tipo y que habitan en unas 1.800 viviendas.

[1] Ver en https://ciudadconstituyente.cl

 

Imagen 1 (poprtada): Macrocampamento Los Arenales, Sector Bonilla. Fuente: Googlemaps 2020

 

La organización territorial del Macrocampamento está establecida en torno a 14 Comités de Vivienda.[1] Desde 2017, siete de estos Comités optaron por una estrategia general de asentamiento definitivo, o radicación del campamento. A tal efecto, se reagruparon y formaron la organización Rompiendo Barreras, para desarrollar y empoderar la capacidad autogestionaria, para la formación permanente de cuadros locales, la educación extra escolar de niñas y niños, y la creación de empleo, especialmente girado al sector de la alimentación procesada en el sector. Rompiendo Barreras está afiliada a dos instancias sociales nacionales: Red Nacional de Organizaciones Migrantes y Promigrantes en Chile[2] y del Movimiento de Pobladoras y Pobladores Vivienda Digna, MPVD-Antofagasta.[3] La riqueza intercultural de la población de Los Arenales proviene del encuentro y convivencia entre familias bolivianas, colombianas, ecuatorianas y peruanas (de 75 a 80%) con las chilenas.

En cuanto a las características socio económicas de la población de Los Arenales prevalece la diversidad. El 65% de la población, especialmente por los niveles de educación, supera los requisitos formales para ser beneficiario de aportes estatales para resolver el problema habitacional, principalmente, el D.S. N°49 que regula el Programa Fondo Solidario de Elección de Vivienda – único instrumento del que se vale el Estado de Chile para atender el déficit habitacional de las y los más vulnerables.

Los seis años de desarrollo del Macrocampamento Los Arenales están marcados por su capacidad de organización y autogestión. Los principales hitos de este proceso son:

  • La construcción de 11 centros comunitarios;
  • Formación permanente de dirigentes en espacios de interculturalidad;
  • La Cooperativa Intercultural de Trabajo, o Panadería CINTRA – Rayito de Sol, que produce cada domingo un pan de otro país;
  • Agua conectada a las matrices del sector; alcantarillado y/o fosas sépticas;
  • Guardería para 25 niñas y niños (2017-2018);
  • Levantamiento topográfico con apoyo aéreo fotométrico (2018 y 2020);
  • Propuestas comunitarias de urbanización en el marco del proyecto SDI (2018);
  • Formación de delegados por Comité como 56 monitores de salud;
  • Ollas Comunes (a partir de 2020), con siete cocinas y capacidad de 770 almuerzos por día;
  • Auto censo de diciembre de 2020; en un día, a través de 65 monitores locales
  • Escuela Popular Los Arenales (2021), para 50 niñas y niños, a cargo de jóvenes locales;
  • Iluminación pública y remarcador en cada casa, en todo el Macrocampamento, a favor de las 1.800 casas de los 14 Comités; en negociación directa con la empresa (2021);
  • Estatutos y registro de la Corporación Rompiendo Barreras (2021);
  • Representación de organizaciones por la vivienda en el Consejo de la Sociedad Civil, Cosoc, del Gobierno Regional de Antofagasta (a partir de 2021);
  • Participación como Corporación de desarrollo en el Programa Sector La Bonilla del Gobierno Regional (a partir de 2021);
  • Auto censo de enero de 2022 para la identificación de tipos de construcciones;
  • Mecánica de suelo (marzo 2022), como parte del Programa Borde Cerro del Servicio Regional de Vivienda y Urbanismo, a través de la Fundación Superación de la Pobreza.

[1] “El Comité de Vivienda” es la única figura jurídica disponible para la organización de familias en un asentamiento precario. Una figura que corresponde al modelo de intervención del Minvu en los campamentos. El Estado considera esta población como eventuales beneficiarios del programa de acceso a vivienda en propiedad individual, llave en mano, definido por el subsidio habitacional en su versión Decreto Supremo, DS.49, o Programa de Vivienda Solidaria.

[2] Ver en https://m.facebook.com/redmigranteschile/

[3] Ver en https://m.facebook.com/elallegado/

 

imágenes 2, 3 y 4: Los Arenales, Antofagasta. Fotos de Ana Sugranyes (2018)

Imágenes 5 y 6: Los Arenales, Antofagasta. Fotos de Ana Sugranyes (2021)

 

La opción de la organización Rompiendo Barreras, en términos habitacionales y urbanos para la radicación definitiva en los terrenos de Los Arenales, se basa en una definición de integración social y urbana, otorgando a todas y todos quienes habitan asentamientos precarios las capacidades de transformar el ‘fragmentos de ciudad sin estatutos de ciudad’ (Cravino, 2018) en un espacio de vida sostenible, bajo la bandera del derecho a la ciudad.

El derecho a la ciudad

El derecho a la ciudad se entrelaza entre la quimera y la praxis, la teoría y la experiencia, un lema, un debate académico y una receta. Ante todo, se construye en la calle o, como lo vemos aquí, desde la cotidianidad de la convivencia en un macrocampamento, entre conflictos y frustraciones, entre conquistas y formulación de alternativas.

Es así como las dirigentas de Rompiendo Barreras, todas de distintos países suramericanos, realizaron un ejercicio grupal de definición del concepto de derecho a la ciudad y escribieron el texto que se reproduce a continuación:

Soñando nuestra ciudad ideal en “Los Arenales” (Los Arenales, Antofagasta, 2017)

“En nuestra ciudad, tenemos buena comunicación con las vecinas. Hay paz, no se ven peleas.

Vivimos en tranquilidad, se pasa bien, nos respetamos mutuamente.

No hay racismo, vivimos plenamente la diversidad.

Hemos dejado de sobrevivir para comenzar a vivir y tener bienestar.

Las viviendas son dignas, amplias y permiten intimidad, estando refugiadas del exterior con privacidad. Nuestra ciudad es ordenada, limpia, digna. Hay áreas verdes, buenos colegios y servicios de salud apropiados a nuestras necesidades; el comercio está cerca; tenemos seguridad gracias a la cercanía de agentes del orden público con quienes mantenemos relaciones fluidas y de respeto. En nuestra ciudad, todxs tenemos acceso a la cultura y a la información.

Las niñas y los niños pueden asistir a varios talleres para encontrar nuevxs amigxs e intereses.

En esta ciudad, nos conocemos todxs. Algunxs se caen bien, otrxs mal, pero siempre predomina el respeto mutuo.

Podemos encontrar espacios de recreación, llenos de alegría, ideales para que podamos reconocernos como vecinxs.

Esta ciudad aún no existe, pero queremos que se haga realidad.”

Desde el espacio en disputa por el derecho a un lugar donde vivir en seguridad, paz y dignidad, sin apoyo explícito del Estado, las pobladoras están luchando en la primera línea de batalla – antes de que estallara la revuelta en todo Chile, aquel 18 de octubre de 2019 –.

Formulan un documento centrado en las posibilidades de ir recuperando la dignidad humana en espacios compartidos, públicos y privados (Sugranyes, 2019). Es un grito, inspirado ante todo por el valor de la convivencia sin discriminación, sin referencia a la mercantilización del bien común o al consumismo, reconociendo la dinámica intercultural y, de modo implícito, también la desigualdad.

La frase final del texto “Esta ciudad aún no existe, pero queremos que se haga realidad” refleja la convicción de las pobladoras de hacerse parte del proceso de transformación de la ciudad y de asumir un rol activo en la producción y gestión del hábitat; o sea, una definición concreta y localmente aterrizada del derecho a la ciudad.

Referencias

Cravino, Cristina (2018) “La ciudad (re)negada. Aproximaciones al estudio de asentamientos populares en nueve ciudades argentinas”, Ediciones UNGS, Los Polvorines, 2018. 320 p.

Sugranyes, Ana (2019) “Hacia la declaración de derechos de pobladores” en Revista Critica Urbana N°8, ver en http://criticaurbana.com/hacia-la-declaracion-de-los-derechos-humanos-de-pobladores

Vergara Perucich, Francisco (2018) “Macrocampamento Los Arenales, de Antofagasta para el mundo”, 5ver en https://regionalista.cl/columna-macrocampamento-los-arenales-de-antofagasta-para-el-mundo/