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Botón de Nácar: voces y memorias del agua

Revista Planeo Nº 45  Agua y Territorios, Octubre 2020


[Por Marcelo Jara Ruiz, Psicólogo Universidad Central de Chile, Estudiante Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, IEUT – UC; Coordinador de Desarrollo Organizacional Euroholding]

Documental: Botón de Nácar (2015)
Dirigido Por: Patricio Guzmán
Premios: Mejor fotografía documental – Premio Iberoamericano de Cine Fénix 2016, Oso de Plata Mejor Guión – Festival de Berlín 2015, Premio del jurado Ecuménico – Festival de Berlín 2015, Mejor documental – Premios Platinos 2016

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=m8kdxpJZEj4

Disponible: https://ondamedia.cl/#/player/el-botn-de-ncar

 

Im.1 Selk´nam siglo XX / Fuente: http://tierradelfuegochile.com/ruta-selknam

Resumen

El Botón de Nácar presenta las múltiples voces y sonidos que adquiere el agua en la historia humana: el devenir de los pueblos indígenas de la Patagonia Occidental, su relación con el agua y las estrellas y el exterminio del cual fueron protagonistas. De forma paralela, se presenta un recorrido histórico sobre Chile y los graves acontecimientos que hablan de tortura, muerte y asesinato, ocurridos durante la dictadura militar. En ambos escenarios, se establecen semejanzas sobre los distintos genocidios vividos por diferentes pueblos pero que tienen en común la violencia y la imposición de un sistema por sobre otro, en donde la aniquilación del Otro une las historias. Es en la memoria y voz del agua, donde se puede escuchar la voz de los indígenas y los desaparecidos.

Palabras Clave. Pueblos Indígenas, Desaparecidos, Genocidio

 

“El agua es una fuente de música”

Claudio Pereita, Botón de Nácar (2015)

 

Introducción

¿Qué es el agua? ¿Cuál es el vínculo del planeta con este elemento? ¿Cuál es la interrelación del agua y la tierra? ¿Y las estrellas?

El agua es un elemento que se presenta de manera ubicua en las galaxias y planetas observados por el ser humano. El agua se expresa de distintas maneras en el cosmos: como vapor, en forma de hielo, como manantial o duro cristal.

Es a través de la lectura cósmica que el autor da cuenta que las estrellas y el agua están íntimamente relacionadas; es a través y a partir del agua que los seres vivientes se comunican con el universo. Aquellos trémulos reflejos del cosmos en la superficie del mar, de lagos y ríos, permiten tal conexión y dicha vía es exclusiva para comunicar la tierra, el agua y el universo. “El agua es un órgano mediador entre las estrellas y nosotros”, dice Patricio Guzmán.

No obstante, tal conexión no se puede entender mediante un mero influjo del presente. Al contrario, este vínculo es tal por la historia que se ha trazado entre el medio ambiente, la relación de los seres vivientes con este y el componente histórico que allí se ha dibujado.

El Botón de Nácar presenta el devenir de los pueblos indígenas de la Patagonia Occidental, su relación con el agua y las estrellas y el exterminio del cual fueron protagonistas. De manera paralela, se presenta un recorrido histórico sobre Chile y los graves acontecimientos que ocurrieron durante la dictadura militar con los detenidos y desaparecidos de dicho periodo. De esta manera, se establecen semejanzas sobre los distintos genocidios vividos por diferentes pueblos pero que tienen en común la violencia y la imposición de un sistema, en donde la aniquilación del Otro une las historias.

La voz del agua

Los crujidos del hielo, el sonido del arroyo, el susurro de las nubes, el bramar del vapor y la agitación del mar, son todas voces que remiten al agua y el territorio, a las fábulas y mitologías que comunidades han narrado en torno a sus límites y siluetas.

Así, los antiguos habitantes y pueblos originarios que llegaron al territorio patagónico hace más de 10.000 años, vivían en torno al agua, eran los “nómades del agua”. La comunión del agua y la tierra era evidente: seres humanos viajaban por el agua, comían lo que el agua traía, se vestían del agua y “todos caminaban sobre el mar”.

Sin embargo, esta historia milenaria se ve trastocada por la colonización de territorios, costumbres y cosmovisiones; es decir, la colonización hace extraviar y desaparecer la intimidad con el mar y el agua.

De esta forma, se visualiza que, dadas las condiciones geográficas de Chile, el país no posee una tradición marítima: las actividades propias del territorio se han construido tierra adentro. No se ha sabido aprovechar el agua que tiene, el océano que lo circunda. A la misma vez, se puede ver que hay olvido y negación del mar; son pocos los que han cantado y bailado en torno a él.

No así para los indígenas, para quienes la inmensidad del agua es un concepto, una idea y una reflexión inseparable de la vida. En este sentido y relacionado a la cosmovisión indígena, la actividad de pensar se parece al océano. Las leyes del pensamiento son las mismas del agua. Siempre está dispuesta a amoldarse a todo. ¿Será esta la explicación de que estas comunidades indígenas vivieron milenios con temperaturas extremas? ¿Es el vínculo de la tierra, el agua y las estrellas una explicación plausible para poder comprenderlos?

Im.2 Glaciar de la Patagonia Chilena / Fuente: Documental El Botón de Nácar

Años de Plomo.

No obstante, la historia comienza a verse trastocada producto de innumerables acontecimientos. Uno de los principales se atribuye al navegante y explorador Fitz Roy, quien en su época generó los mejores mapas sobre tierra del fuego, mapas que a la postre, sirvieron de puertas de entrada para los colonos europeos.

A partir de 1883 llegaron colonos, los buscadores de oro, los militares, los policías, los ganaderos y misioneros católicos. Así, después de convivir siglos con el agua y las estrellas, los indígenas sufrieron el eclipse de su mundo. El gobierno chileno declaró que los nativos eran corruptos, ladrones de ovejas y bárbaros. Les quitaron sus creencias, su lengua y sus canoas, y con ello la vida en el agua. 

Im.3 Escuela católica en Isla Dawson: Misioneras junto con jóvenes indígenas
Fuente: Documental El Botón de Nácar

 

A la vez, quedaron expuestos a los llamados “cazadores de indios”, los cuales eran recompensados por masacrar a los pueblos originarios y arrancar partes de su cuerpo a cambio de dinero.

Im.4 Cazadores de indios en el siglo XX / Fuente: Documental El Botón de Nácar

Aquellos pueblos que estaban enraizados a la tierra y el agua, con sus características medioambientales fueron despojados de lo material, de lo simbólico y de su vínculo con el universo. Estos pueblos marítimos serían arrojados de sus canoas y costumbres fuera del mar, fuera de su hogar.

Por otro lado, en el territorio chileno durante 150 años la libertad estuvo a cargo de un grupo de hombres quienes ostentaban el poder y la riqueza de la nación. Así, en la década de 1960, la revolución de Salvador Allende rompió ese silencio y estalló un gran movimiento social que abarcó la mitad del país. Se oyeron voces que nunca se habían escuchado. Durante este gobierno, se comenzaron a devolver las tierras que habían sido usurpadas épocas anteriores a los pueblos indígenas. No obstante, esta libertad duró poco tras la llegada de la dictadura militar, la cual permaneció 16 años, durante los cuales se cometieron graves crímenes a la humanidad: presos fueron descuartizados vivos, mujeres violadas, hombres y mujeres fueron colgados del techo, se les quemo la piel con ácido, se les aplicó electricidad, se les drogo, se les fusiló. Un nuevo eclipse se posa sobre la tierra.

En Dawson, la isla donde murieron cientos de indígenas en las misiones católicas fue transformada en un campo de concentración para los ministros y todo aquel que fuera seguidor del gobierno de Allende.

Por aquellos años de crimen y encubrimiento, el mar comenzó a hacer visibles cuerpos que habían sido torturados y arrojados en toda su extensión. El océano que antes era la morada de los indígenas, ahora se convierte en un cementerio de cuerpos fragmentados, mutilados. Al igual que los sueños resquebrajados de los pueblos originarios.

Conclusiones.

La palabra “Humano” proviene de humus, de tierra. De alguna manera, estos pueblos originarios, y lo que queda de ellos en nosotros, puede asociarse a que somos reflejos de la tierra, una semilla de ella, que conecta a cada instante con el universo a través del agua, siempre a través del agua, la única posibilidad de existencia de la vida.

La memoria y la añoranza traen consigo una inmensa nostalgia por re-encontrarse, por interpelar-nos con el agua, con el universo, con la tierra, con nosotros mismos.

¿Qué es lo que contiene el agua? ¿Qué nos dicen sus voces?

Im.5 Selk´nam siglo XX  / Fuente: Documental El Botón de Nácar

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