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FLOW: las historias de vida paralelas de un río

Revista Planeo Nº 45  Agua y Territorios, Octubre 2020


[Por Natalia Aravena Solís, Geógrafa U. de Concepción, Estudiante Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, IEUT – UC]

Documental: Flow (2018)
Dirigido Por: Nicolás Molina
Premios: Mejor Película Nacional (Competencia Cine Chileno. Sanfic, 2018) Mejor Película Nacional y Premio Docs Barcelona Del Mes (Festival DocsBarcelona. Valparaíso, Chile, 2018)

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=9U8h0ZGMOPY
Disponible: https://ondamedia.cl/#/result?query=flow

Resumen:

FLOW muestra el flujo y relación morfológica de un río con su entorno, tanto desde lo funcional como desde lo simbólico, desde el tramo cordillerano hasta el estuario, guiando al espectador por un recorrido que se explica a si mismo en dos contextos disímiles, que, sin embargo, contiene paralelismos y analogías desde lo humano. Se desenvuelve el relato como un flujo constante, y cambia intempestivamente entre el cauce del Ganges en la India y el Biobío en el sur de Chile. ¿Qué tanto tienen estos territorios en común? ¿Es nuestra relación con el agua una dinámica que acerca a las sociedades o resultan relaciones simbólicas que nos distancian? La propuesta resulta interesante, en particular porque no se propone una voz guía ni se entregan explicaciones más allá de las imágenes, música, el propio ritmo del río y las historias de vida paralelas a él. Tampoco se indica qué territorio o qué río nos están mostrando, como sí un solo río existiese al mismo tiempo en dos territorios diferentes, cuyas historias me mimetizan y entrecruzan, pero si se pone la suficiente atención, también es posible observar desigualdades.

Palabras Clave. Río, Historias de Vida, paralelismos

 

Im.1 Póster Documental / Fuente: http://www.flowdoc.cl/

Introducción

La relación del ser humano con su entorno y cómo las formas espaciales modifican los procesos sociales resulta, en la actualidad, un pensamiento ya instalado para quiénes estudian los territorios. Pese a ello, la observación de dos ríos tan diferentes como el Ganges (originado en los Himalayas, y del cual dependen 600 millones de personas) y el Biobío (originado en los Andes, y del cual dependen 500 mil personas) en FLOW, ofrece no sólo analogías territoriales asociadas a la morfología del río y a la relación simbólica con él de sus comunidades y sus historias de vida, sino que se van desdibujando los paralelismos acompañados por una fotografía emocionante y una musicalización que se entremezcla con sonidos de agua y sonoridad social ¿el resultado? Un montaje que permite, a momentos, la creencia de observar un solo río, creencia que se desdibuja al apreciar sus oposiciones.

Esta reseña pretende identificar tanto similitudes como oposiciones en los relatos y observaciones que ofrece FLOW, brindando a quien no lo ha visto la oportunidad de apreciar sus detalles y buscarlos en su montaje, como también a quien ya lo vio, la opción de revisitar su construcción escénica y valorar el relato, que, pese a parecer pausado, no hace más que imitar el flujo de un solo gran río.

Similitudes.

El primer paralelismo símil, y el más evidente, es el morfológico: inicia con el tramo cordillerano del río, avanza hacia el tramo medio, atraviesa el tramo urbano y termina con la llegada del río al mar, en el estuario, lo que demuestra el esfuerzo en el proceso de grabación (Im.2).

Im2. Grabaciones en India / Fuente:  http://www.flowdoc.cl/

Un segundo paralelismo es la expresión de actividades religiosas y su relación con lo fluvial, más directo en el caso de Varanasi (India), pero con un cementerio en San Rosendo a orillas del Biobío, o las adoraciones religiosas en el Ganges que se entrecruzan con misas y cantos evangélicos frente al río en Chile.

En el tramo medio, tercero, se muestran dos medios de transporte asociados al río. La barcaza, como transporte fluvial, y el tren, como línea terrestre paralela al río (minuto 42).

Luego, cuarto, se presenta el río en un entorno urbano, con puentes automovilísticos de gran afluencia, conectividades e industria, efluentes de contaminación y aún así el uso del río y su borde como espacio de trabajo, recreación y relación social.

Finalmente, quinto, un elemento que puede pasar desapercibido si no se pone suficiente atención, pero que tanto se menciona como se observa durante todo el relato: {des} igualdad de género y empoderamiento femenino. Desde una mujer que le reclama a su marido que además de trabajar debe cocinar, mujeres lavando ropa a la orilla del Ganges, hasta mujeres haciendo ejercicio, siendo observadas en la calle en San Rosendo, Biobío.

Oposiciones.

La primera oposición que surge es la diferenciación en historias de vida: en el Biobío pasamos de historias de conocimiento indígena, a historias rurales (Im.3), luego entorno urbano y finalmente hacia pescadores. En cambio, en Ganges la historia de vida va variando desde trabajo cordillerano, problemas con el gobierno, pobreza, viviendas informales al borde de las líneas férreas, inseguridad alimentaria hasta la observación del mar.

Im.3 Mujer viaja a través del Biobío, para llegar a su casa / Fuente: http://www.flowdoc.cl/

Una segunda oposición son las preocupaciones de la juventud al borde de rio, en Biobío se nos presenta una fiesta en Concepción, un juego mecánico (“Kamikaze”) y congestión vehicular,  mientras que en el Ganges se nos muestran poblaciones informales al borde de la línea del tren, preocupados de la pobreza y de qué solo les alcanza para comprar pepinos, luego un matrimonio de jóvenes en Rishikesh y la fiesta que se mezcla con la observada en Concepción, que son paralelas, pero muy diferentes en origen.

Finalmente, una tercera oposición está en las barcazas, vacías en el Biobío, esperando que alguien cruce, y colapsadas de personas en el Ganges, con niños embarrándose para pedir propina a los viajeros. Esto se relaciona no sólo con la forma de habitar y las historias de vida, sino también con los niveles de intervención y baja naturalidad de ambos cuerpos fluviales, por uso excesivo y sobre poblamiento en el Ganges y las enormes plantaciones forestales en el Biobío.

Conclusión.

Resulta interesante en FLOW que las observaciones no las hace un narrador, no se ofrecen directamente a la audiencia, sino que emergen al ritmo al que el río sigue su curso. Asimismo, no nos indican los nombres ni las historias de vida de quiénes van apareciendo, lo que permite el entrecruce de relatos y deducir con ello sus desigualdades.

La morfología del río, entonces, sí produce similitudes en territorios divergentes, pero al mismo tiempo la relación funcional y simbólica con el río es capaz de ofrecer elementos que nos distancian culturalmente. Lo esencial es común a todo río en el mundo: la humanidad depende de ellos, construimos nuestras historias de vida en su borde y en esa relación dinámica subyace nuestra identidad socioterritorial.

 

 

 

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