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Nueva a-normalidad: la otra pandemia. Reflexiones desde Rio y Barcelona

Revista Planeo Nº 44  Ciudades ante las enfermedades, Julio 2020


[Por: Fernando Espósito Galarce; Dr. Arquitecto. Profesor del Programa de Posgrado en Arquitectura (PPGArq), Departamento de Arquitectura y Urbanismo (DAU), Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (PUC-Rio). Becario (2020) de la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) y Fundación Carolina, España.
Julia Alves Meira; Estudiante de arquitectura y becaria del Programa de Iniciación Científica (CNPq). Departamento de Arquitectura y Urbanismo (DAU), Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro (PUC-Rio)]

Resumen

El COVID-19, enfermedad surgida a fines del 2019 y que rápidamente alcanzó el carácter de pandemia en marzo del 2020, hizo que nuestras actividades cotidianas se vieran bruscamente interrumpidas. El espacio doméstico absorbió varias de las actividades que antes eran realizadas fuera, en la ciudad y en nuestros lugares de trabajo. En medio de la amenaza del virus, aquellos que pudieron quedarse en casa fueron los privilegiados, pues otros no tuvieron esa posibilidad de elegir. La pandemia ha hecho más visible esa extrema desigualdad social, económica y habitacional, mostrándonos, además, que sus efectos no son iguales para todos, con algunos más vulnerables que otros en esta crisis. Esa visibilidad de la vulnerabilidad hace también más urgente la necesidad de responderle a esa población desfavorecida. En este trance, es necesario reflexionar acerca de cómo éramos y, principalmente, como seremos, realizando cambios profundos que resuelvan la crisis de la injusticia social, la desigualdad y la estigmatización de los más vulnerables.

Palabras clave: Nueva normalidad, estigmatización, pandemia.

 

Im 1. Persona en situación de calle, en un improvisado refugio para pasar la noche. Ubicado en una céntrica calle del Eixample de Barcelona, se apropia de la fachada de un centro deportivo, cerrado temporalmente durante la cuarentena sanitaria / Fuente: Fernando Espósito

Introducción

Escribimos esta reflexión conectando dos ciudades. Rio de Janeiro (Brasil) y Barcelona (Cataluña, España). La primera, ciudad de residencia permanente de los autores. La segunda, ciudad de residencia temporal donde a uno de ellos le ha sorprendido la pandemia.

El COVID-19, enfermedad surgida a fines del 2019 y que rápidamente alcanzó el carácter de pandemia en marzo del 2020, nos ha hecho replantearnos varias dimensiones de nuestra sociedad.

Los servicios de salud han estado sobre una presión extrema y con su capacidad de respuesta en muchos casos sobrepasada. La vida que llevábamos hasta ese momento, con las fragilidades propias de un sistema híper capitalista, disminuyó considerablemente su ritmo. El escenario es de miedo e incertidumbre, pero también, de reflexión. El aislamiento social, estrategia adoptada por la mayoría de los gobiernos para contener la pandemia e intentar disminuir la letalidad del virus, trajo otros cuestionamientos importantes al campo de la arquitectura y el urbanismo. En algunos países europeos, como Italia y España, naciones occidentales donde el virus golpeó primero, el aislamiento fue aplicado de forma bastante rígida, con cuarentenas severas, aislando algunas regiones del territorio, cerrando fronteras internas y externas, restringiendo la libre circulación y aplicando elevadas multas e incluso prisión en caso de que los ciudadanos no respetasen las medidas. Actualmente (junio de 2020) en España, ya en la recta final de la llamada “desescalada” de las medidas restrictivas y ad-portas de la “nueva normalidad”, el distanciamiento físico, el uso de mascarillas y de desinfectantes es obligatorio en espacios públicos.

La pandemia hizo que nuestras actividades cotidianas se vieran bruscamente interrumpidas. El espacio doméstico absorbió varias de las actividades que antes eran realizadas fuera, en la ciudad y en nuestros lugares de trabajo. Así, en medio de la amenaza del virus, aquellos que pudieron quedarse en casa fueron los privilegiados, pues otros no tuvieron esa posibilidad de elegir. Dentro de ese grupo están los marginalizados, los “residualizados” por el sistema, personas que ya observábamos en la ciudad pre pandémica, víctimas de una histórica estigmatización social y territorial, y que, sin más alternativas, habitan los lugares negligenciados, llenos de preconceptos, y que, algunas veces más cerca de lo que creemos, son invisibles a nuestras miradas. A esos “otros”, Goffman (2011 apud SIQUEIRA; CARDOSO) les llama los “anormales” del sistema, identificando el origen de esa estigmatización en nosotros, los supuestos normales, responsables por la construcción de esos preconceptos y estereotipos que imponemos a esos extraños y diferentes.

El problema de la nueva a-normalidad

Durante la pandemia la situación de estas personas ha sido compleja, pues no han tenido más opción que continuar circulando por la ciudad y seguir sobreviviendo de lo que el sistema les deja, con trabajos informales y precarios (en el mejor de los casos), pero ahora exponiéndose al virus. Resguardándose en espacios que la ciudad ignora y muchas veces desprecia, en su situación de calle, han quedado aún más vulnerables.

Según los datos de la Defensoría Pública del Estado de Rio de Janeiro (2019), la cantidad de personas en situación de calle bordea las 15 mil en la ciudad carioca. En Barcelona, según datos de la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar, esa cifra bordea las 2.500, en su mayoría extranjeros comunitarios (Unión Europea), habiendo aumentado en un 72% en la última década. Esta pandemia, ciertamente, traerá un dramático aumento en esas cifras.

El virus ha hecho más visible esa extrema desigualdad social, económica y habitacional, mostrándonos, además, que los efectos de la pandemia no son iguales para todos. Los ciudadanos históricamente estigmatizados “por la ciudad” son los más vulnerables en esta crisis. En palabras de Fajardo (2020), «los invisibles se hicieron más visibles gracias al maldito Covid-19”. Esa visibilidad hace también más urgente la necesidad de atender a esa población vulnerable, lo que por otro lado incomoda a un sistema pensado no para ellos, sino que para los normales que “son parte” de él. En un contexto de emergencia sanitaria y de alta demanda de los servicios de salud, esa estigmatización de los “anormales”, como dice Goffman, se fortalece. Si esos seres invisibles antes eran ignorados, ahora corren el riesgo de ser rechazados una vez más. En Brasil, son acciones de organizaciones como Médicos Sin Fronteras las que intentan superar la insuficiente y cuestionable calidad de los servicios proporcionados por el Estado (fig.1).

Im 2. Asistencia de los Médicos Sin Fronteras en de São Paulo a personas vulnerables / Fuente: https://www.msf.org.br/noticias/medicos-sem-fronteiras-comeca-acao-contra-covid-19-no-brasil.

En Barcelona, a pesar de existir un estado de bienestar mayor y de asistencia social más eficiente, es la ciudad, también en sus lugares residuales, la que acaba cobijando esas injusticias (fig.2).

Im 3. Personas en situación de calle compartiendo en una plaza del centro de Barcelona, en el barrio del Raval / Fuente: Fernando Espósito

Entre marzo y mayo, segun Ling (2020), se evidenció claramente el fracaso de las grandes ciudades “construidas a base de contacto, de aglomeración, de densificación y verticalización”, y también de desigualdad e injusticia.

El COVID-19 nos puso a todos bajo la misma amenaza, pero con diferencias abismales en nuestras posibilidades de protección y preservación física, mental y económica. Las medidas de combate al virus que no consideraron esas diferencias, acabaron agudizando la estigmatización de los más vulnerables. La pregunta que surge entonces es, ¿cuál será la nueva normalidad? Pero, ¿y qué hacemos con la nueva a-normalidad?

Desde su aparición, el virus trajo un aire de estigmatización evidente, primero con los orientales, a quienes se le relacionó absurda, injusta e ignorantemente con el “virus chino” (SANTOS, 2020). Sin embargo, ese sesgo estigmatizador se ha infiltrado, y cualquier persona más allá de la puerta de casa es tratada como una amenaza, incluso a aquellos que antes de la pandemia eran “tan normales como yo”. Se trata de “un otro que debe ser evitado” (SIQUEIRA, 2016). Esa noción de alteridad es usualmente depositada en los marginalizados, pero debido a la constante amenaza de contagio pasó a incluir cualquier cuerpo extraño, y en el caso del espacio urbano, cualquier lugar que no sea “el mío”. Pero esto no es nada nuevo. Rio de Janeiro posee un largo historial de estigmatización socio espacial con sus favelas. Europa, en general, con los inmigrantes, principalmente los venidos del otro lado del Mediterráneo. Hoy, esa infiltración estigmatizadora ha alcanzado nuevos niveles, al punto de hablar de la “madrileñofobia”, concepto que singulariza el miedo de contagio proveniente de Madrid, una de las ciudades más afectadas por el COVID-1. Supuestamente, esta podría representar un riesgo de nuevos brotes del virus producto del movimiento de sus ciudadanos a otras comunidades españolas, más ahora, ya iniciada la temporada vacacional.

Irónicamente, fue necesaria una crisis global para que el modelo de ciudad fragmentada, repleta de barreras (visibles e invisibles) impuestas a los más vulnerables, fuese vista como ineficaz y para que el contacto con extraños fuese más valorizado y percibido como esencial en la vida de la ciudad.

Conclusión

La pandemia nos ha enrostrado que existe un espacio habitado que muchas veces no percibimos, y que, hipócritas, evitamos reconocer y observar. Espacios y personas que no queremos ver porque nos incomodan. Espacios residuales de los marginalizados y que esta pandemia visibilizó más que antes. Consecuencia de una extrema desigualdad, de un sistema que se sustenta en esos seres humanos explotados y que ahora, paralizado por la cuarentena, nos revela con más evidencia nuestras miserias y la crueldad de la indiferencia. Cuando el sistema está en marcha, ellos sobreviven de los restos, de lo que sobra, y por eso no nos incomodan, porque desaparecen en esa máquina capitalista de la supervivencia, en un «estado de excepción permanente» que normaliza lo anormal. ¿Como superar esta otra pandemia? Hoy, habitantes de los espacios temporalmente abandonados como museos (fig. 3, 4 y 5), teatros, y cajeros electrónicos de sucursales bancárias, esperan para continuar sobreviviendo, paradojalmente, en el mismo sistema que los estigmatiza.

 Im 4 y 5. Refugio improvisado por una familia en situación de calle, instalado en las estructuras de acceso al museo Can Framis, de la Fundación Vila Casas, ubicado en el distrito 22@, Poble Nou, Barcelona / Fuente: Fernando Espósito

Im 6. Un hombre en situación de calle duerme en la puerta principal del Museo Marítimo de Barcelona, uno de los museos más visitados de la ciudad, cerrado durante la emergencia sanitaria  / Fuente: Fernando Espósito

Según Solnit (2020), tal vez el desafío desde ahora sea reflexionar acerca de cómo éramos, revalorando los contactos próximos y con una nueva sensación de pertenencia, descubriendo un nuevo respeto por aquellos “anormales” de Goffman, muchos de los cuales, sin siquiera darnos cuenta, “producen nuestros alimentos, los llevan a nuestras mesas” y que, de alguna forma y sin saberlo, nos ayudan a tener lo que tenemos y estar donde estamos.

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Bibliografia
  1. SIQUEIRA, R; CARDOSO, H. O conceito de estigma como processo social: uma aproximação teórica a partir da literatura norte-americana. São Paulo, FAPESP. 2011.
  2. FAJARDO, Washington. Urbanismo e pandemias. Caos Planejado, 23 de mar. de 2020. Disponible en: <https://caosplanejado.com/urbanismo-e-pandemias/
  3. LING, Anthony. Epidemias: o fracasso das cidades? ArchDaily, Mar. de 2020. Disponible en: <https://www.archdaily.com.br/br/935986/epidemias-o-fracasso-das-cidades.
  4. SANTOS, Boaventura de Sousa. Coronavírus: tudo que é sólido desmancha no ar. Blog da Boi Tempo, 2 de abr. de 2020. Disponible en: <https://blogdaboitempo.com.br/2020/04/02/coronavirus-tudo-o-que-e-solido-desmancha-no-ar/?fbclid=IwAR0WeLsYvie_NYz2G91nz2rVb1-dH3lm6g4x0gE12DX6S_yFKRp1wKBi8hY
  5. SIQUEIRA, Vinicius. Tempo e espaço – Modernidade Líquida. Colunas Tortas, 12 de dez. 2016. Disponible en: <https://colunastortas.com.br/tempo-e-espaco-zygmunt-bauman/
  6. SOLNIT, Rebecca. Esperança em meio ao desastre. Revista Serrote. 2020. Disponible en: <https://revistaserrote.com.br/2020/04/esperanca-em-meio-ao-desastre-por-rebecca-solnit/
  7. FUNDACIÓN GENTE DE LA CALLE. Personas en situacion de calle y Derechos Humanos. 2015. Disponible en: https://www.gentedelacalle.cl/situacion-de-calle-y-derechos-humanos/
  8. CASTRO, Nathália. RJ dá início a levantamento para realizar o 1°censo da população em situação de rua no Rio. 2019. Disponible en: https://g1.globo.com/rj/rio-de-janeiro/noticia/2019/11/21/prefeitura-da-inicio-a-levantamento-para-realizar-o-1censo-da-populacao-em-situacao-de-rua-do-rio.ghtml
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