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Ruinas y memoria: kintsugi, la estética de lo imperfecto

Revista Planeo Nº 38  Ciudad y Memoria, Diciembre 2018


[Por

Claudia Oliva Saavedra; Arquitecta Universidad de Chile.
Sebastián Laclabere Arenas; Arquitecto Universidad de Chile, Master in Architecture, Tohoku University, Japón.]

Resumen

Debido a sus condiciones geográficas y de ubicación a lo largo del Anillo de Fuego del Pacífico, Chile posee una historia marcada por sismos y tsunami, que han dado forma a nuestras ciudades a través de un continuo proceso de construcción y re construcción. Así, el concepto de memoria pasa a formar parte fundamental del constructo socio-cultural que subyace nuestros asentamientos urbanos.

A través del estudio de la técnica cerámica del kintsugi, podemos ver como Japón (otro país de marcado carácter sismico) pone en valor y destaca lo dañado e imperfecto, como una expresión estética y cultural significante. Esta manera de valorar lo dañado también se hace presente a escala urbana, a través de la conservación de ruinas y edificios destruidos como objetos de memoria y reunión de la comunidad.

La valoración y aceptación de la ruina como una manera de recordar sucesos traumáticos presenta un marcado contraste con la visión occidental y plantea preguntas de interés con respecto al como recordamos y hacemos presente la memoria de nuestras ciudades de cara al futuro.

Palabras clave: Memoria, Ruinas, Desastres naturales.

Imagen 1 | Fuente: Thousand (Detalle), 2012, Yee Sookung
Imagen 1 | Fuente: Thousand (Detalle), 2012, Yee Sookung

Kintsugi o unir con oro.

Kintsugi es un método Japonés tradicional de reparación de piezas cerámicas utilizando laca (kurushi) y polvo de oro o plata. La particularidad de éste método es que no se intenta ocultar el quiebre o el área dañada, sino que esta se pone en valor, otorgándole a la pieza un nuevo carácter y belleza, a partir del reconocimiento del daño como parte intrínseca del objeto y su historia. (Keulemans, 2016)

Esta técnica comienza a utilizarse en Japón durante el siglo 17, principalmente por antiguos maestros de la Ceremonia del Té (sadō), que influenciados por las enseñanzas del Budismo zen, comienzan a otorgar un nuevo valor significante y estético a objetos dañados. En particular existen dos conceptos de la filosofía zen que dan forma al método del kintsugi: wabi-sabi y mujo.

Wabi-Sabi es un concepto estético que trasciende multiples esferas de la cultura tradicional japonesa y que podría definirse como la belleza de la imperfección. Este concepto pone en valor tres ideas primordiales: nada dura, nada esta completado y nada es perfecto. (Juniper, 2003) Por otra parte, el concepto de mujo explica que nada en el mundo es permanente, todo pasa y cambia con el tiempo, dejando de lado la búsqueda de lo permanente.

De esta manera, a través de la incorporación de estas ideas en la reparación de cerámicas, el kintsugi busca no solo alcanzar una nueva expresión estética, sino cargar los objetos de significado como modo de reconstruir y rememorar su pasado, otorgándoles así una vida nueva.

Ruinas: Objetos de memoria a escala urbana.

Japón ha estado sujeto a lo largo de su historia a gran cantidad de eventos destructivos que han azotado de manera feroz sus ciudades como terremotos y tsunami, además de los trágicos casos de Hiroshima y Nagasaki bombardeadas durante la Segunda Guerra Mundial. Esta constante exposición a desastres de diversa índole ha influenciado profundamente la producción artística y cultural de Japón a lo largo de su historia. (Ferilli, 2016)

En el caso de Hiroshima, la primera ciudad afectada por la bomba atómica en Agosto de 1945, existe incluso hasta el día de hoy una ruina que permanece como vestigio y elemento memorial de este evento destructivo, se trata del “Domo de Genbaku”, ruina de un antiguo edificio administrativo que sobrevivió a la explosión y permanece en la actualidad como parte del Parque de la Paz de Hiroshima.

Es interesante como esta construcción nunca fue demolida totalmente, ni reemplazada por una construcción nueva para servir de memorial, en este caso es la estructura original y dañada la que sirve de memorial, la que carga el peso de la historia en sus muros agrietados e incompletos.

Este objeto dañado en medio de la devastación de Hiroshima sirvió en el año 1968 como inspiración a Arata Isozaki para la realización de su obra “Re-Ruined Hiroshima” donde sitúa a modo de montaje fotográfico ruinas ficticias de sus proyectos en un Hiroshima desolado por el ataque nuclear. Para Isozaki, arquitectura y ruinas son parte de lo mismo, en tanto cada obra, desde el momento de su concepción empieza un camino ineludible hacia el deterioro. (Isozaki, 2001)

El daño y el desgaste no son entonces un aspecto negativo, sino que, por el contrario, otorgan un nuevo valor y trascendencia a ciertos elementos arquitectónicos que a través de dichos daños adquieren una significación y valor nuevo.

El Terremoto del 3.11 y las Escuelas Básicas de Okawa y Arahama.

El 11 de Marzo de 2011 a las 14:46 horas, un terremoto de gran intensidad (9.0Mw) sacudió violentamente la región de Tohoku, causando posteriormente un tsunami que barrió con múltiples localidades costeras, particularmente en las prefecturas de Iwate y Miyagi causando enormes daños materiales y humanos.

En este contexto, dos escuelas básicas en la prefectura de Miyagi se convirtieron en símbolos de esta tragedia: La Escuela Básica de Okawa, cerca de Ishinomaki y la Escuela Básica de Arahama en Sendai. Ambas escuelas se encontraban localizadas cerca de la costa y sufrieron de manera directa el embate de las olas, con resultados diametralmente opuestos. (Center for remembering 3.11, 2015)

Imagen 3 | Ubicación de Okawa y Arahama en Miyagi, Fuente: Autores
Imagen 3 | Ubicación de Okawa y Arahama en Miyagi, Fuente: Autores

La Escuela Básica de Okawa sufrio un destino trágico, en tanto no logro ser evacuada a tiempo y 74 de los 77 estudiantes que se encontraban en la escuela en ese instante perdieron la vida. Hoy la escuela está deshabitada y la construcción se mantiene en estado de ruina, con pequeñas intervenciones y recordatorios que han dejado las familias a los niños que perdieron la vida en el lugar como juguetes y flores.

A pesar de su trágico destino, la comunidad y el gobierno han decidido no demoler estas estructuras sino transformarlas en un monumento y mantenerlas tal cual están hoy, como un espacio de memoria para las familias y un recordatorio del poder destructivo de la naturaleza para educar a las generaciones futuras.

Imagen 4 | Vista exterior ruinas Escuela Básica de Okawa, Fuente: Autores
Imagen 4 | Vista exterior ruinas Escuela Básica de Okawa, Fuente: Autores

Por otra parte, la Escuela Básica de Arahama presenta una historia similar, pero con un desenlace opuesto. La estructura de 4 pisos que albergaba a la Escuela sirvió como punto de evacuación vertical para estudiantes, profesores y pobladores cercanos, salvando la vida de 320 personas. Esta escuela también se conserva en estado de ruina, como monumento y lugar de memoria, incluso transformándose el año 2017 en un punto de exhibición del desastre, con muestras que relatan lo los eventos del terremoto y la historia de la comunidad de Arahama.

En éste caso particular, la comunidad se ha reunido en torno al edificio y lo identifica como parte de la memoria colectiva del lugar, haciéndolo propio y activándolo con distintas actividades, no solo generadas desde las autoridades sino también desde la misma comunidad, como manera de manifestar su apego y apreciación por el lugar. Resulta interesante desde esta perspectiva el caso de “HOPE FOR Project” una iniciativa espontanea de la comunidad de Arahama que organiza actividades culturales y artísticas en las salas de la ex escuela (Takayama, 2017). Según datos de la administración del recinto, desde que la estructura abrió sus puertas como memorial, ha conseguido una respuesta sumamente positiva, recibiendo aproximadamente 125.000 visitantes de Japón y el extranjero en alrededor de 18 meses

Imagen 5 | Vista interior sala de clases Memorial Escuela Básica de Arahama, Fuente: Autores
Imagen 5 | Vista interior sala de clases Memorial Escuela Básica de Arahama, Fuente: Autores

Conclusiones.

Cómo recordamos y damos cuerpo a la memoria colectiva de una comunidad es un tema latente en la construcción de la ciudad, sobre todo en un país de historia sísmica como Chile. El tiempo desgasta y daña de manera implacable las construcciones tangibles que dan cuerpo a nuestros asentamientos, pero la memoria, el constructo social en torno a ellos, permanece y merece ser preservado.

A través de la lectura del kintsugi como método de reparación y valoración de la dañado e imperfecto, podemos ver como ciertas expresiones arquitectónicas y urbanas en Japón toman un enfoque similar, influidos por el budismo zen, otorgando un valor estético y significante a las ruinas, como manera de recordar hitos importantes de su historia, como el bombardeo a Hiroshima y el gran Terremoto de Tohoku el año 2011.

Parece existir entonces en la ruina un valor trascendente como objeto de memoria, más allá de juicios estéticos o funcionales, relacionado estrechamente con la comunidad que la rodea y como ésta se apropia de sus espacios a través del uso, que nos permite cuestionar la manera en que entendemos, recordamos y proyectamos nuestras ciudades hacia el futuro.

 Referencias:

Keulemans, G. (2016). The Geo-cultural Conditions of Kintsugi. The Journal of Modern Craft, 9(1), 15–34. https://doi.org/10.1080/17496772.2016.1183946

Juniper, Andrew (2003). Wabi Sabi: The Japanese Art of Impermanence. Tuttle Publishing. ISBN 0-8048-3482-2.

Ferilli, Guido (2016). Commitment to 3.11: Response to disaster through culture and creativity in Japan, AKAAKA Art publishing, Kyoto. ISBN 978-4-86541-033-4

Isozaki, Arata (2001). Unbuilt, Tokyo: TOTO Shuppan. 978-4-88706-195-8

Takayama, T. (2017). HOPE FOR project Practical Build Back Better Efforts, and the Course of Action Hereafter. Documento presentado en International Disaster and Risk Conference, Sendai, Japón. Recuperado de http://worldbosaiforum.com/2017/english/report/files/02-04_en.pdf

Center for remembering 3.11. (2015). Activity report of the Center for remembering 3.11. Recuperado de https://recorder311.smt.jp/wp-content/uploads/w_reports2015s.pdf

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