Cine y Ciudad

Enero-Febrero 2015

La caída de Detroit: el inexplorado legado de “Robocop”

¿Cuándo hemos tenido la oportunidad de ver a la ciudad como algo más que un escenario? “Robocop”, más allá de su relato distópico y violento, nos acerca a la crisis de la ciudad estadounidense en el siglo XX.
Revista Planeo Nº 20 Cine y Ciudad, Enero 2015.

Columna 1.1

Poster promocional de Robocop (1986)

Fuente: IMDB (2014)

[Por Jaime Solorzano Pescador. Cientista Político de la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Candidato a Magíster en Desarrollo Urbano de la Pontificia Universidad Católica de Chile]

El cine, como la literatura, nos permite conocer y establecer relaciones con lugares conocidos y desconocidos. Cómo lo sostiene Kale (2013): Espacios y tiempos que nunca han sido experimentados de manera personal se transforman en ámbitos de la experiencia en virtud de escenas de películas, las que se pueden recorrer utilizando la imaginación y la reflexión.”¿Cuántas veces hemos “estado” en Nueva York, Paris, Tokio, Mumbai, Los Ángeles o Ciudad de México, sin que hayamos tomado medio de transporte hacia ellas? O, como nos sucede cuando estamos en ellas, ¿cómo organizar nuestros pensamientos y emociones al encontrarnos en el lugar en que han ocurrido escenas memorables de las películas que más recordamos? Independientemente de cuan memorables, indiferentes o malas las consideremos, es inevitable que el cine ha encontrado en la ciudad un “espacio idóneo para el discurso cinematográfico” (Ruisánchez, 2007), en tanto que otorga una gran parte de los componentes espaciales que sitúan la trama, y que en un sentido más amplio nos revelan la complejidad de la vida en la ciudad como principal espacio de interacción humana.

Pero, la mayoría de las películas tienen a la ciudad simplemente como un escenario. ¿Cuándo tenemos la posibilidad de ver a la ciudad como algo más que eso? Desde la clásica “Metropolis” de Fritz Lang hasta la experimental “Tokyo!”, encontramos un respetable catálogo que películas que reflexionan sobre la ciudad, sus transformaciones, sus problemas. Una idea ampliamente desarrollada en los cursos de Gónzalo Cáceres, Felipe Link y Luis Fuentes, con quienes tuve la oportunidad de discutir y trabajar al respecto. La literatura existente reflexiona, en general, sobre esos filmes que adquieren la categoría de “cine arte” o “película de culto”, y a veces omite aquellas que por su condición comercial parecerían ofrecer algo más que la pelea entre “buenos y malos”. De esa manera, reconozco que una de las películas que más me enseñó sobre la experiencia urbana ha sido Robocop (1986). Si, el filme dirigido por el holandés Paul Verhoeven, recordado por su cruda representación del conflicto entre la autoridad y las mafias en Detroit. La ciudad sobre la que se cimentó el crecimiento económico de Estados Unidos durante el siglo XX, representada por Verhoeven como un territorio dominado por la violencia y la pobreza. Y es tal vez en ese punto donde esta cinta, silenciosamente, revela su riqueza argumentativa: temas como la transformación de la gobernanza urbana, las dinámicas de la violencia en la ciudad y la decadencia de Detroit se ocultan tras las fuertes escenas de este filme de acción y ciencia ficción. Seguro encontrarán referencias sobre un reciente “remake” de 2014, alejado de la “debacle” de Detroit (incluso, no está filmada en dicha ciudad).

En primer lugar, “Robocop” pone en escena la discusión sobre la gobernanza urbana en la intensificación del sistema capitalista, representado en la empresa OmniCorp, principal (o única) interesada en llegar a un acuerdo con las autoridades de Detroit. Durante la película, podemos ver que la ciudad que impulsó el «American Dream» durante gran parte del siglo XX gracias a la industria del automóvil, ha entrado en una grave crisis económica e institucional que obliga a buscar soluciones con agentes que puedan asumir todo aquello que el gobierno no está en capacidad. El sector privado está en condiciones de sostener económicamente la prestación de ciertos servicios y revertir la crisis social y económica, siempre y cuando se le permita tener una mayor capacidad de acción sobre las políticas de desarrollo urbano.  Aclaro que se trata de una parte de la historia, a pesar de sus similitudes con la situación actual de la «Motor City».

En segundo lugar, Robocop logra una interesante radiografía de la violencia urbana en la ciudad estadounidense, fundamentalmente por la relación que plantea entre el deterioro de la urbe y el aumento de la conflictividad entre diferentes actores. Desde la emboscada que deja en estado terminal al agente Murphy previo a su transformación en Robocop, hasta el uso de la violencia por parte de la corporación que asume las funciones de policía para legitimar su condición (e intereses), la película logra construir una posición sobre la tensión entre la violencia y el orden en la producción de la ciudad. Esto es, ante la crisis de las autoridades, la violencia se impone como medio para resolver conflictos y para asegurar el control del territorio. Una situación que se ha evidenciado en otras ciudades que, al igual que Detroit, se enfrentan a la disolución de los mecanismos que garantizan cierta estabilidad en el funcionamiento de la ciudad.

Columna 1.2

Robocop y Delta City, el proyecto inmobiliario impulsado para recuperar el “antiguo Detroit”.

Fuente: Olcayto (2013)

Por último, en “Robocop” se encuentra una fuerte crítica a la gentrificación, analizada desde una perspectiva muy negativa en el marco de la crisis que afecta a Detroit. La “destrucción creativa del capitalismo” asociada a los procesos de transformación urbana encuentra una profunda reflexión en el interés de OmniCorp para destruir el “antiguo Detroit” y desarrollar un nuevo centro, que ofrezca amenidades, oportunidades y un mejor “futuro para los niños”. Aunque se desarrolla más en las regulares secuelas de la cinta de 1986, “Delta City” es el eje central de las inversiones de la compañía en la ciudad, que a pesar de su visible deterioro y de los problemas que la aquejan, ofrece una oportunidad inmejorable para promocionar y desarrollar un complejo urbanístico alejado de las “malas prácticas” gubernamentales, de la violencia y del caos. Una oportunidad para revitalizar la centralidad, marginar aquellos factores antrópicos que causan el deterioro y generar calidad de vida para los ciudadanos. En ese sentido, ¿se trata de un recurso narrativo distópico, o una de esas realidades urbanas que forman parte de nuestra cotidianidad?

Detroit ha sido foco noticioso en los últimos años. Desde su sonada bancarrota hasta la propuesta de una estatua en honor a “Robocop” como símbolo de la ciudad (similar a la existente en la también afectada Philadelphia en honor a “Rocky”), y los trabajos fotográficos de distinta naturaleza sobre el abandono progresivo de la ciudad, hemos sido testigos de una de las tantas paradojas de la urbanización contemporánea: la población urbana crece, pero hay grandes ciudades abandonadas. 19 años antes, una simple película basada en un policía-robot nos había transportado y hecho sentir varios de los problemas que hoy hacen de Detroit algo alejado de nuestros ideales de ciudad. Espero haberlos motivado a verla, bajo otra perspectiva.

Referencias:   

Kale, G. (2013, Octubre). “De Antonioni a Godard: sobre las emociones evocadas por el espacio como imagen fílmica”. En Bifurcaciones. Núm. 12. Disponible en: http://www.bifurcaciones.cl/2013/03/de-antonioni-a-godard/

Olcayto, R. (2013, Julio). “Robocop got Detroit about right”. En Architects Journal.Disponible en: http://www.architectsjournal.co.uk/comment/robocop-got-detroit-about-right/8651277.article

Ruisanchez, V. V. (2007). “La configuración de la ciudad en el cine contemporáneo. Una observación”. Disponible en: http://www.artyarqdigital.com/fileadmin/user_upload/PDF/Publicaciones_Jornada_II/7-_Jornadas_II._VirginiaRuisanchez.pdf