Entrevista a Benito Baranda: “El Papa Francisco nos invita a mirar la ciudad desde la periferias, no sólo geográficas sino también existenciales”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Pia Acevedo; Doctoranda en Arquitectura y Estudios Urbanos (PUC). Becaria Conicyt. Magíster en Gestión Cultural (U.Chile). Licenciada en Historia (UDP)
Arturo Orellana; Profesor adjunto Instituto Estudios Urbanos y Territoriales UC; Director de Revista Planeo UC]

Benito Baranda;  es Psicólogo, orientador, profesor y activista social.  Ex director social del Hogar de Cristo  y actual Presidente Ejecutivo de América Solidaria Internacional. Actualmente es coordinador nacional de la visita del Papa Francisco a Chile.

“El Papa Francisco nos invita a mirar la ciudad desde la periferias,
no sólo geográficas sino también existenciales”

benito baranda

Imagen 1: Benito Baranda / Fuente: www.latercera.com
  1. ¿Cuál es el significado de la venida del Papa a nuestro país? ¿Qué ganamos como país con su visita?

Bueno, el Papa fue invitado inicialmente por la conferencia episcopal, después por la visita de los arzobispos chilenos que han hecho para allá y, además, fue invitado por la presidenta cuando lo fue a visitar el año 2015. El Papa por supuesto tiene una predilección fuerte por Latinoamérica, es su cuna, su formación, pero además tiene una predilección por los espacios donde percibe que hay tensión y que se vive en territorios donde todavía no se respeta toda la dignidad humana. El Papa ha hecho ese trabajo en cada uno de los lugares donde ha ido y como a Chile lo conoce más o menos bien, por la cercanía con Argentina, le toco vivir acá dos años hace mucho tiempo, pero igual hay cierta cercanía con Argentina por hábitos y de la manera de ver la vida, él tiene un interés especial en venir a Chile.

El Papa no va a decir nada nuevo, dice lo mismo que muchos de nosotros decimos acerca de la realidad nacional, a lo mejor lo dice con palabras y contextos nuevos. Y los oídos y ojos pueden estar más abiertos de las personas escuchando que cuando nosotros estamos en nuestras propias luchas y tensiones. Algo de eso nos ocurrió cuando vino de Juan Pablo II, que fue una compañía más violenta, de protesta, que destrabó un proceso que ya venía destrabándose, pero que había costado mucho hacerlo.  Yo creo que generó el ambiente nacional para la transición, lo que era demasiado importante, seguramente no todos estaban de acuerdo con los mensajes de Juan Pablo II, no todos estaban de acuerdo con el inicio de esa transición, pero en el fondo se destrabó.

Yo creo que a lo que viene es, no a abrirnos el conocimiento de las heridas sociales que tenemos, si no a poner luz sobre esas heridas, decir “traten de verlas, no las sigan negando, no sigan justificando que esas heridas existan, ¡enfréntenlas!”

  1. Teniendo en cuenta lo complejo y mediático de esta visita ¿Cómo evalúas que se encuentra la sociedad chilena para recibir al Papa considerando el interés y el estado de ánimo?

Yo me vinculo preferentemente con el Estado, porque ese es mi rol, soy coordinador del Estado. Tengo por supuesto un rol con la iglesia, me invitan a muchas charlas, estuve en el Vaticano la semana pasada visitando los distintos lugares para hablar sobre la visita y dentro del Estado hay un ánimo espectacular, tu viajas a las regiones y es una fiesta, las intendencias tratando de resolver todo, las alcaldesas, los alcaldes y la gente que está a su alrededor, los del norte, que están más separados porque las regiones son más distantes, ya los intendentes se han juntado para ponerse de acuerdo en cómo hacer llegar a toda la gente de esta zona. La fiesta en Iquique es tremenda y tú lo ves también en Temuco, ya que la pelea para que sea en el aeródromo Manquehue se da porque en otros lugares no cabía la gente que va a llegar. A esto se suma que es el periodo en el cual viene la mayor cantidad de argentinos a Chile y se dice que la presencia de argentinos se va a duplicar con la venida del Papa, porque no va a Argentina. Entonces la cantidad de argentinos que pasaron a Paraguay cuando el Papa visitó ese país se calcula que fueron 200,000. Lo más probable es que van a pasar muchas personas a Temuco, a Santiago y quizás un poco menos a Iquique donde habrá personas de Perú y Bolivia. Ese factor ha sido de mucho entusiasmo desde afuera, se han comunicado consulados, se están viendo todos los pasos fronterizos.

Respecto a los costos, yo siempre he dicho que [la visita del Papa] es una inversión, desde el punto de vista del Estado, no estoy hablando de la Iglesia, porque todas las personas que van a ir a las ciudades son turistas que ingresan al país. Es decir, si ingresan 500,000 personas es un beneficio económico gigantesco, hay que pensar que solo en Colombia por el movimiento interno que generó la visita del Papa por cada dólar invertido, obtuvo un retorno de diez dólares. Sólo los días que estuvo en Colombia -que son más de los que estará en Chile- se calcula que hubo un movimiento económico del orden de los doscientos millones de dólares entre todas las cosas que se movieron: los puestos de trabajo que se generaron y el comercio.

Es cierto que se requiere de mucha inversión del Estado, se tiene que dar seguridad a los chilenos y a los extranjeros que van a estar acá, hay que dar un adecuado paso por la frontera que ya es compleja en enero. De lo que yo he percibido, noto mucho entusiasmo, mucho ánimo.

  1. Profundizando lo anterior y considerando que el Papa estará en Iquique, Santiago y Temuco, nos podrías comentar las razones de la elección de estas tres ciudades del país. Y adicionalmente, ¿Qué consideraciones, desde el punto de vista urbano, te parecen que las asemejan o las diferencian a estas ciudades?

El Estado no se involucra [sobre si las ciudades son sugerencias del Estado], el Papa hace una visita como Jefe de Estado solo a La Moneda y el resto es una visita apostólica, de hecho, la presidenta lo recibe en el aeropuerto como Jefe de Estado y después al otro día lo recibe en La Moneda. Después la otra acción como Jefe de Estado que realiza la presidenta es despedirlo en Iquique, el resto es una visita apostólica, inclusive un recinto del Estado donde él va a estar, va a una visita apostólica a una cárcel de mujeres. El Papa escogió los lugares, me imagino que tuvo conversaciones con personal del Vaticano, ellos deciden dónde va el Papa.

El Papa desde que era arzobispo habla que hay que ver el mundo y las ciudades desde la periferia y no desde el centro. Usa mucho este lenguaje de la periferia que es un lenguaje de una filosofa argentina, que también es utilizado por sociólogos, y él lo que busca es preguntarse “¿qué grupos de Chile están más en la periferia?” entonces en Iquique tienes una gran representatividad de distintos pueblos extranjeros que han llegado a esta ciudad, es cierto que en Antofagasta tiene el mayor porcentaje de extranjeros pero son de Colombia, Perú o Bolivia, pero en Iquique hay mucha diversidad de personas, de origen árabe, asiáticos, de otras religiones. Es una ciudad que demuestra una gran integración de personas extranjeras, esa ha sido la construcción que ha tenido esa ciudad, con mucha migración interna de Chile, pero también externa de otras nacionalidades.

Santiago es la urbe que lo movilizó a él en Buenos Aires, tenemos muchas similitudes con estos cordones de pobreza que rodean las ciudades, pero, claro, la gran diferencia es que en el caso de Chile muchos de esos cordones los construyó el Estado, en Buenos Aires siguen siendo invasiones, nosotros tenemos algunos campamentos en los cordones, pero la gran mayoría en Chile fueron construidos por una acción directa del Estado. Esto construyó la gentrificación de la ciudad, el armar estos “guettos” de cien mil o cincuenta mil habitantes proviniendo de distintas comunas lo armó directamente el Estado por una razón económica, a lo mejor no intencional de segregación o de exclusión, pero la consecuencia es esa y el Papa habla mucho de esto. Yo creo que la ciudad de Santiago es una expresión de la incapacidad que tenemos de vivir uno cerca del otro y esa compulsión que tenemos para excluirnos o separarnos, para no querer juntarnos con otros como si nos fuesen a contaminar. Y no entender que, en ese vínculo con otros, está la riqueza y que, al contrario, mientras menos vinculados estemos, mayor inseguridad tenemos para vivir en las ciudades, sobre todo en estas ciudades gigantes.

Yo creo que hay ahí algo en el mensaje del Papa, decidir una cárcel de mujeres donde también es bien insólito porque generalmente visita cárceles de hombres. Creo que fuera de Italia ésta será la primera cárcel de mujeres que visita. Se mete con un grupo de mujeres que ha estado vinculada con drogas y delincuencia, que les quitan los hijos. En Temuco es evidente que el tema fuerte allá son los pueblos originarios, los mapuches. Es algo que habló en México y Ecuador y su opinión es algo que tensiona la ciudad, porque te cuestiona como tratas al otro, ¿lo tratas como te gustaría que te tratasen? No, generalmente no tratamos así, tenemos una gran cantidad de prejuicios frente a muchas de estas personas y tratamos de excluirlos y no aproximarnos mucho.

  1. Desde tu experiencia, ¿Cuáles serían las diferencias entre la visita del Papa Juan Pablo II en 1987 y la del Papa Francisco en el 2017? ¿Cómo consideras que enfrenta Santiago esta visita teniendo en cuenta que han pasado 30 años desde la última vez que se vivió una experiencia así en nuestra capital?

Chile había estado encapsulado no era una visita a un país democrático [sobre la visita de Juan Pablo II a Chile], todas las visitas de Juan Pablo II a países democráticos eran comunes y corrientes. Pero el caso de Chile, cuando vino Juan Pablo II, era una dictadura, no recuerdo si algún otro presidente había visitado Chile en ese contexto y él, como Jefe de Estado, me parece que fue el primero que visitó Chile estando en dictadura.  No tengo memoria de que otro lo haya visitado, un Jefe de Estado que trajo consigo tanta prensa y en Chile tenía una adhesión del 70% como católicos, es muy fuerte y transversal. La concurrencia de las personas fue también porque iban con esta luz de esperanza para protestar y quejarse de los atropellos a los derechos humanos, y por eso terminaron los actos con mucha violencia [El de la Bandera, el del Hogar de Cristo y el de Parque O’Higgins].

El contexto actual es distinto, la visita se da en un contexto democrático donde las personas pueden expresar sus opiniones, inclusive opiniones contra la venida del Papa como lo han hecho muchas personas, pero también es un contexto donde el Papa que viene es crítico al desarrollo que llevamos adelante, caso contrario a Juan Pablo II quien, en su manifestaciones, tenía una visión crítica hasta ese momento mucho más fuerte del bloque comunista. Al término de su vida y en su última visita a Polonia habló también con una visión bastante crítica del capitalismo y neoliberalismo, pero en ese momento [visita a Chile] no lo comunicaba. El Papa Francisco lo ha hecho desde el principio, desde que era Arzobispo en Buenos Aires, se vinculó a autores que hablan de esto, a Bauman de lo que ocurre en las ciudades, es un Papa que tiene la habilidad de llevarnos a mirarnos a nosotros mismos y no tanto a culpar a otros de las cosas que están ocurriendo. En el contexto del pasado, la culpa era del dictador, era que estábamos privados de la libertad. Hoy día la responsabilidad sobre el desarrollo de Chile y sobre el desarrollo de la democracia es de los ciudadanos, entonces devuelve esa responsabilidad a los ciudadanos, a los que participan activamente en la iglesia diciéndole: “usted asuma las responsabilidades políticas y sociales que le corresponden” y a los que a lo mejor de buena voluntad lo van a escuchar y le dice: “trabajen por el bien común de la ciudadanía, no armen estas ciudades segregadas, no hagan políticas de primera calidad, de primera clase y de segunda clase, repartan adecuadamente los bienes, no tengan salarios de miseria, traten dignamente a los pueblos originarios, respeten a las personas de otros países que vienen a instalarse a su país”. Esos temas nos hacen mirarnos a nosotros mismos, no buscar culpables o chivos expiatorios fuera de nosotros.

  1. Respecto de tu rol como coordinador de la visita ¿Qué expectativas tienes como con la venida del Papa Francisco a Chile? ¿Qué regalo nos pueda dejar el Papa considerarlo la tarea de hacer ciudades más sustentables, justas e inclusivas?

A mí me gusta mucho la periferia, yo digo que el planificador urbano antes de pensar la ciudad, tiene que ver la ciudad desde la periferia y preguntarse ¿qué pasa con esta ciudad? ¿cómo se conecta esta periferia con la ciudad?. La periferia ya está y Chile actualmente no tiene recursos para replicar lo que se ha hecho en otros lugares, ha intentado bajar la densidad en Bajos de Mena, pero cuando tú la comienzas a ver desde la periferia, a lo mejor te resulta mejor que el metro tiene que llegar a la Plaza de Quilicura y en el trayecto inicial no llegaba a la Plaza de Quilicura.

El legado que yo esperaría del trabajo realizado es cómo nos ayuda a aquellos que hemos vivido habitualmente en el casco de la ciudad, también las periferias no solo geográficas sino también existenciales, pero que hemos vivido con protección, cómo nos vamos a lugares donde eso no existe.

Hace dos años en Bajos de Mena había 130,000 habitantes sin comisarias, sin liceos. ¿Cómo los planificadores urbanos no pensaron en eso? Es insólito y esto quiere decir que no tienen la menor idea de cómo viven las personas en situaciones de pobreza, si tú las sacas de una población que queda a veinte kilómetros y los metes allá les implica un costo gigantesco para poder llegar a trabajar, tal vez un cuarto del salario que reciben.

Sin redes, es imposible, no basta con que tú vivas bajo la pobreza económica, a lo mejor estás debajo del umbral y logras vivir sin pobreza económica, pero la pobreza en las otras dimensiones es tan grande que importa nada la pobreza económica. Lo que importa es que tus hijos no puedan salir a jugar a la calle, que no tengan escuela, que te cuesta carísimo trasladarte, que no tengas supermercados cercanos y que haya mucha droga y asaltos. Te importan otros aspectos que pasan a ser más importantes que si tienes diez pesos más o menos de los ingresos que estás recibiendo.

  1. Y, tomando lo anterior, sobre el caso de La Legua uno ve como algo razonable que se bote un muro que en el fondo segrega, pero también hay otra perspectiva que dice si botas el muro me generas inseguridad ¿Cómo se ve esa disyuntiva desde tu experiencia?

Yo he leído los planes, pero soy más radical. Yo digo: si tu generaste una villa de emergencia y han pasado tantos años, esa villa de emergencia yo la demolería y construiría casas nuevas, además compraría los terrenos que dan a Carlos Valdovinos, todos los terrenos industriales que hay ahí. Haría una inversión grande, que es de alto costo, pero costo de inversión que se paga solito. Y no permitiría lo que se hizo en San Joaquín donde se construyeron unas torres gigantescas a lado del municipio donde se produce un hacinamiento impresionante. Trataría de darle un respiro a la Legua, si usted es propietario de la Legua o lo fue su abuelo, hoy día va a tener el doble de terreno, le vamos a construir una casa o pagar un arriendo por un tiempo como ocurrió en Santa Olga. Pero haría un plan -desde el punto de vista de la planificación urbana- más integral, no basta con botar un muro. La única manera de que las personas sientan que vale la pena vivir en la Legua es que la abran completa y esa apertura completa no se va a resolver con lo que están haciendo ahora, puede ser un paso, pero no está ese plan integral de que tú tienes que demoler lo existente y construir casas adecuadas. A la Legua hay que darle un respiro urbanístico y para eso se tienen que generar nuevos espacios, se tienen que terminar las viviendas de emergencia, tienen que ser viviendas definitivas. No puede ser que las personas sigan viviendo en panderetas, en unas casas pequeñitas.

  1. Finalmente, ¿Con qué te quieres quedar de la experiencia de estar a la cabeza de gestionar la venida del Papa Francisco?

Lo que yo sueño, es que en los lugares que visite nos ayude a dialogar sobre los problemas que existen hoy en día. Uno sufre mucho cuando va a la Araucanía, hay una situación tensional que se tiene que resolver y se ha alargado mucho tiempo. Espero que [la visita] nos ayude a destrabar estos nudos que nos ha costado tanto, que le ha costado también a Argentina, a todos los países, pero que también hay países que lo han logrado resolver más o menos, otros lo han resuelto mal. Que nos ayude a dialogar con las personas extranjeras que han llegado a Chile, de una u otra manera todos somos extranjeros, todos nos hemos movilizado en distintos territorios, todos somos un poco extranjeros en el lugar donde estamos, cómo nos tratamos entre nosotros, si algo puede ayudar el Papa en esto, por lo menos lo ha hecho en Italia. Y, por último, que nos ayude a dialogar también sobre las ciudades, ahora que se está modificando la política habitacional donde haya mayor integración en los barrios.

Entrevista a Sebastián Salinas: “La ciudad es sinónimo de resistencia y sobrevivencia, por lo que “hacer ciudad” es muchas veces un acto heroico”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Pia Acevedo; Doctoranda en Arquitectura y Estudios Urbanos (PUC). Becaria Conicyt. Magíster en Gestión Cultural (U.Chile). Licenciada en Historia (UDP)]

Sebastián Salinas Gaete; Licenciado en Historia, Universidad de Chile. Magíster  en Historia, Universidad de Chile. Profesor del Centro de Estudios Árabes, Universidad de Chile. Profesor Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos “Fotios Malleros”, Universidad de Chile. Áreas de especialización: Islam en zonas no árabes, como India, Persia (Irán) y pueblos turcos y  la historia de los pueblos de Asia Central y del Imperio Turco Otomano

“La ciudad es sinónimo de resistencia y sobrevivencia, por lo que “hacer ciudad” es muchas veces un acto heroico que tiene como fin que no me hagan desaparecer, mantener la tradición viva de quién soy y qué hay aquí, más que generar por el momento nuevas construcciones o cambios mayores”

foto s salinas

Imagen 1: Sebastián Salinas / Fuente http://www.filosofia.uchile.cl
  1. ¿Cómo describirías la influencia de la religiosidad en el surgimiento de ciudades en Oriente? ¿De qué manera la religión en sus diversos esquemas influye y define el modelo urbano de las ciudades y las dinámicas socio-territoriales?

En todas las culturas, la unión de la religión con todo el resto de la sociedad se ha dado sin discusión. Nosotros actualmente separamos ciertas esferas de influencias o actividades, pero siempre vivimos en un cosmos, un todo interrelacionado. Por lo tanto, desde el origen de la ciudad en Asia u otros espacios que denominamos Oriente la religión ha sido fundamental en su construcción, en su urbanismo y en el ordenamiento del espacio público y privado. Una de las cosas más obvias, y que también es visible en otras religiones, es la definición de ciertos espacios sagrados que deben ser parte fundamental de una ciudad que se considere como tal, ya sea templo, mezquita, etc., además de seguir la lógica de las civilizaciones agrarias y sus necesidades de subsistencia para poblaciones en aumento, notándose en la cercanía a cursos de agua dulce (principalmente ríos: Tigris, Éufrates, Ganges, Huang He, etc.) y también después cerca de salares o fuentes de aprovisionamiento de sal, entre otras cosas. Como en gran parte el poder político y el religioso eran lo mismo o estaban estrechamente ligados, la importancia del templo (muchas veces palacio – templo) en un inicio como eje articulador de la ciudad es algo bastante generalizado, sobre el cual se desarrollaba un eje urbano más complejizado, articulado en torno al concepto de espacios sagrados y espacios utilitarios.

  1. Considerando que cuando hablamos de Oriente existen importantes diferencias entre hablar de Medio Oriente y de Lejano Oriente, ¿Cómo se refleja esto en materia urbana y cuáles serían las principales diferencias y semejanzas entre las ciudades del medio oriente y del lejano oriente?

También hay otra diferencia que se puede abordar en esta pregunta que es la temporal: se puede rastrear la ciudad desde el mundo sumerio hasta hoy, viendo su evolución e interrelación, así como el traspaso de influencias y similares. Si bien hay cosas que podrían parecerse, no es lo mismo la ciudad china antigua que la actual, etc. Tratando de explicar el asunto de manera sintética, la diferencia principal surge del núcleo civilizatorio de mayor importancia, que generó entonces una influencia más fuerte en cada zona. Para el Medio Oriente, inicialmente es la influencia mesopotámica con algo del mundo persa, que luego es tomada y superada por la expansión del islam. Más al oriente, es la influencia de la India y todas sus culturas y civilizaciones. Y después, está la importancia del mundo chino, vital para comprender por ejemplo algunos elementos en Corea y Japón, entre otros. A estos tres casos, finalmente hay que agregar la influencia colonial e imperialista, de donde surgieron ciudades como Calcuta o Yakarta.

La influencia china inicial es visible en la importancia de la planta rectangular de la ciudad, influenciada por una visión cosmogónica, donde desde el siglo Vi y VII d.C. se sumaron las construcciones de planta octogonal. La influencia india se nota que ya desde muy temprano, como en las civilizaciones del valle del Indo, se usó el “plano de damero” como forma de organización de calles norte – sur y este – oeste, sumado a no usar tanto desnivel en las calles y zonas urbanas, para evitar inundaciones excesivas en la época de grandes lluvias. Por último, como el islam es resumen de lo anterior termina estandarizando ciertos usos en Medio Oriente, donde un caso importante es la estandarización e importancia de los baños (ya que todo musulmán antes de rezar debe realizar una ablución) y mercados como elementos fundamentales de la ciudad. Ahora bien, en casi todas estas tradiciones un elemento articulador de la ciudad y su distribución es el edificio sagrado o religioso. Así, en la ciudad hindú el templo solía ser el centro, mientras que en el islam la mezquita tiene gran importancia, etc.

  1. Teniendo en cuenta datos cuantitativos las religiones con más feligreses en Oriente en orden decreciente son el islam, el hinduismo y el budismo, ¿en qué fenómenos urbanos podemos identificar la presencia de estas religiones?, ¿Qué elementos son característicos de cada una de ellas?

En la ciudad del islam, un elemento como se mencionó antes es la presencia fuerte de baños y zonas similares, debido a la necesidad de abluciones antes del rezo, como también la presencia de mezquitas con sus minaretes (las torres altas que originalmente estaban pensadas para llamar a la oración). Pero a todo esto, el islam incorporó algo muy interesante que es también herencia de la tradición persa, babilónica y veterotestamentaria que es la plaza con jardines y fuentes de agua como elemento articulador de la ciudad, muchas veces ubicada en la conjunción de cuatro calles centrales (a la usanza de la plaza de armas de Rancagua, por ejemplo), ya que de esta manera servía de homenaje o remembranza al Jardín del Edén que estaba ubicado en la conjunción de cuatro ríos.

En el hinduismo, la existencia de las cuatro castas hizo que siempre la ciudad tuviera diferencias brutales entre ciertos barrios, tanto en materiales de construcción y otros aspectos. Por ejemplo, las castas más bajas no tenían tan fácil acceso a los templos de las divinidades mayores o principales, y por esta razón o bien tenían que realizar un culto privado o tenían que construir un templo propio, de baja calidad en materiales, para seguir con la religión de forma personal en oraciones a deidades menores que podían pasar de manera rápida de dioses protectores a demonios.

Por último, el budismo influenció entre otras cosas en la importancia del monasterio dentro de la ciudad, como también en la presencia de las estupas, originalmente creadas para resguardar reliquias budistas, pero que después fueron apropiadas por otras culturas y religiones, para terminar con construcciones de torres altas o similares, siempre manteniendo la construcción dentro de algunos principios cosmogónicos, como la base cuadrada que es la representación de la tierra. Esto es quizás lo más destacado, porque el budismo en general no produjo un plano urbano total que fuera referencia para la construcción de ciudades, sino más bien se enfocó en los templos y sus detalles.

  1. Revisando tu trayectoria como investigador y académico, posees vasta experiencia en lo que se relaciona con el Imperio otomano, su auge y caída. De acuerdo a esto, ¿cómo describirías el impacto de este imperio en la conformación de pueblos y ciudades en Asia y Europa durante su época de mayor expansión? Y, en el presente, ¿Cuál crees que es legado más importante de este Imperio desde la perspectiva territorial que sea posible reconocer hoy en día?

El Imperio otomano no generó tantas ciudades, ya que se expandió en territorios que tenían siglos de desarrollo previo: Europa, Cercano Oriente y el norte de África. Por lo tanto, lo que comúnmente hizo fue capturar ciudades que ya existían para integrarlas a sus dominios. En lo que influyeron fue en ciertas construcciones y detalles por el estilo, donde resumieron toda la tradición turca en Anatolia, la tradición musulmana y parte de las tradiciones persa y bizantina en muchos detalles, por lo que fueron más una síntesis que otra cosa. Las puertas grandes de entrada a los palacios venían de Persia y luego fueron tomados por el islam, razón entre otras para que los otomanos también fueron llamados la Sublime Puerta, en un ejemplo de lo anterior.

Ahora bien, en el dominio otomano quizás la influencia territorial fue el millet. El millet es un barrio por confesión religiosa en las ciudades principales del imperio, donde se ubicaban minorías religiosas de acuerdo a sus propias reglas y estructura, siempre y cuando pagaran el impuesto correspondiente y mantuvieran fidelidad sin generar disturbios o similares. Así, en Constantinopla (la actual Estambul), estaba el millet ortodoxo, el millet armenio, el millet judío, etc., cuestión que se repetía en otras urbes de trascendencia. La importancia de esto es que hay lugares donde esa distribución espacial se mantuvo con el tiempo (como Jerusalén), pero también en otros se generó el hecho que muchas comunidades religiosas no tuvieron la costumbre de interrelacionarse con las otras, ya que vivían en sus barrios sin generar mayores lazos, lo que a la hora de la aparición del nacionalismo o ideas similares hizo que la construcción del Estado moderno fuera muy difícil. Quizás el caso más emblemático de esta situación es el Líbano, donde fue la estructura del millet convertida como país a la fuerza, con tanto problema que por constitución los cargos principales a nivel político se deben asegurar a ciertas religiones en específico, pero también subsiste la división en el espacio urbano hasta a niveles poco imaginados: un edificio debe tener en un piso gente de cierta religión, etc.

  1. Volviendo a la actualidad, a través de los medios de comunicación hemos sido testigos de los violentos conflictos que se generan en países como Siria, Irán y Afganistán, entre otros, los que lamentablemente ya han cobrado muchas vidas. A tu juicio, ¿qué rol ha jugado la religión en estas situaciones? Y, llevando esto al territorio, ¿cuáles son las principales consecuencias de esto conflictos?

El conflicto en Medio Oriente tiene otras bases (políticas, sociales, económicas, etc.), pero comúnmente siempre se termina alimentando de manera mítica de la religión. Esto es visible también en la creación de Israel, surgida por una colonización justificada por la Biblia. Y los movimientos islamistas actuales ocupan el mismo combustible: una interpretación fija de sus textos sagrados para justificar tal o cual cosa. Entonces, el problema es principalmente el fundamentalismo, donde hay que recordar que es un término que se puede aplicar a todas las religiones.

Muchas veces estos conflictos tienen como objetivo directo la eliminación total del adversario, lo que incluye no solo la guerra y la muerte, sino también la destrucción de la ciudad, de sus símbolos y de otros aspectos. Eso hizo Israel con la colonización de Palestina histórica, donde hay estudios que han mostrado como muchas veces se plantaron bosques con el objetivo que cubrieran el rastro de poblados y villas que habían sido destruidas. Eso está pasando en Myanmar con la persecución a los rohingyas (musulmanes de bajo nivel económico), que son eliminados por budistas principalmente. Y obviamente las disputas en Siria, Líbano y otros donde hay enfrentamiento entre musulmanes, si bien también es posible realizar otros análisis de causas, etc.

Lo fundamental aquí es que en todos esos conflictos hay una batalla por la memoria urbana. La destrucción de vidas, templos, estatuas, ciudades enteras y otros es algo dramático que tiene como objetivo borrar de la historia al enemigo, generar un nuevo inicio y crear la ficción que todo va a iniciar de una foja cero, donde no se resguarda ni el patrimonio cultural ni la historia de los lugares afectados, y donde incluso la reconstrucción ya significa un cambio rotundo frente a lo que existía con anterioridad. En este contexto, a mi juicio la ciudad es sinónimo de resistencia y sobrevivencia (porque además son las ciudades las que reciben los ataques más feroces), por lo que “hacer ciudad” es muchas veces un acto heroico que tiene como fin que no me hagan desaparecer, mantener la tradición viva de quién soy y qué hay aquí, más que generar por el momento nuevas construcciones o cambios mayores.

  1. Finamente, en función de tu experiencia, ¿Cuáles crees que son, en la actualidad, las ciudades más representativas de la religiosidad en oriente? En qué elementos urbanos y/o arquitectónicos es posible advertirla?

Quizás para el hinduismo y el budismo, un buen ejemplo sería Benares en la India, ciudad que es sagrada para varias religiones y creencias al mismo tiempo, donde una cuestión importante es la presencia de los ghats, escaleras a lo largo de todo el Ganges que están pensadas para ir al río y purificarse, así como también la presencia de templos de todo tipo. Para la ciudad islámica clásica, buen ejemplo sería el análisis de la distribución original de Bagdad, capital de la época califal de la dinastía Abbasí, donde el plano inicial era la construcción de una ciudadela redonda en torno el centro donde estaba lo más importante.

“Árboles, Flores, Plantas y Agua Milagrosa. La territorialidad religiosa del Agua Santa de la comuna de Pumanque (VI Región de Chile)”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Wladimir Esteban Riquelme Maulén; Antropólogo (U. Alberto Hurtado) y Estudiante del Magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente (P. Universidad Católica de Chile)
Lily Estefanía Jiménez Osorio; en Historia (U. de Chile) y MA Christianity and the Arts (King’s College London), Académica Centro de Estudios judaicos de la Universidad de Chile]

Resumen

Los sitios religiosos del Valle Central de Chile contienen un conjunto de elementos que sus feligreses dejan a modo de ofrenda: plantas, flores y árboles no solamente ornamentan el espacio, sino que construyen pequeños nichos de biodiversidad en lugares que han sido afectados por la profunda sequía de la última década. En el caso del espacio dedicado al Agua Santa, en el Rincón del Sauce de la comuna de Pumanque, dicho propósito se ve concretado en un santuario creado por la comunidad en la ladera de un cerro, el que a su vez favorece a la perpetuación de creencias tradicionales que se encuentran involucrados en sectores rurales del valle central chileno. De este modo, el presente texto realiza una descripción densa (Geertz, 2003) del espacio Agua Santa con el propósito de analizar la construcción de los territorios religiosos en el Valle Central del Chile contemporáneo.

Palabras claves

Agua Santa; Territorialidad Religiosa; Bosque Esclerófilo

La travesía hacia el Agua Santa está demarcada por hitos. Como ayudamemorias, la ruta prepara la llegada a un espacio de excepción. La vía desde el pueblo de Pumanque hacia el Rincón del Sauce serpentea entre grutas, una cruz donde baila el diablo, luces que aparecen indicando entierros de dinero, una patagua que hablaba con un borracho, animitas de muertes trágicas. Culmina el camino en el San Francisco que custodia el valle y los animales con su mirada. Los quillayes reciben en su sombra a los conductores. Los que transitan por los cerros salían a recolectar maqui en verano para preparar chicha con harina tostada. Los boldos se podan y embolsan para su comercialización. Luego del bajo y el cruce de dos esteros fluviales emergen esplendorosas las pataguas. Allí acampaban en las antiguas romerías de la fiesta, preparando asados y festejando al cobijo de su follaje. Aún queda una subida para encontrar el manantial anhelado.

En la ladera sureste del cordón montañoso del Rincón del Sauce se ha construido un espacio religioso con apariencia de reservorio de la acaecida vegetación esclerófila. Rodeado de boldos, maquis, pastizales y pataguas en pendiente: un pimiento, un laurel y un grupo de tunas invitan a ingresar a un polígono perfectamente cercado en medio de matorrales. El sendero principal está flanqueado por tunas, acompañadas de achiras, hortensias, ligustrinas y palmeras en ambos lindes de la huella. Coronas del poeta, cardenales, un encino, dos chilcos, una yuca y dos maquis acompañan un pozo de agua situado en el centro del recinto. En torno a éste conviven flores de papel, de medias y alambre, y pequeños helechos que afloran en invierno y se secan en verano. Flores teñidas de azul (el color del agua y de Lourdes), flores blancas, amarillas y multicolores en las inmediaciones de las imágenes. Una hortensia y dos yucas rodean a un altar de ladrillos, el que corona la distribución de las bancas de madera pintadas de blanco.

Boldos, peumos, un maqui, un coihue y dos pataguas rodean el lugar. Estos árboles son los más antiguos e imponentes del sector. Han sido testigos presenciales de cómo han llegado el resto de las especies al lugar. Justamente se dice que en una de las pataguas fue encontrada la figura de una Virgen, la que en algún momento se quemó, y que posteriormente fue trasladada a la parte superior del pozo de agua, donde se construyó una gruta. Ojo de agua también le llaman. Cuentan que el agua manaba de la tierra a borbotones, como si estuviera hirviendo. Otras versiones señalan que tiene condiciones milagrosas desde tiempos inmemoriales. Por ello, la Virgen de Lourdes se instala en la vertiente, en su parte superior, dando origen a la Virgen del Agua Santa del Rincón del Sauce de la comuna de Pumanque.

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Im. 1: Fiesta de la Virgen del Agua Santa del Rincón del Sauce / Fuente: elaboración propia

La patagua y el pozo de agua conforman el mitopraxis (Sahlins, 2008) con que se origina la devoción al Agua y a la Virgen. La mayor expresión de dicha devoción acontece cada 11 de febrero, en que concurren cientos de personas a celebrar la fiesta del Agua Santa. Durante la celebración se pagan las mandas, se camina descalzo entre los cerros para llegar a agradecer, se canta a lo Divino, y se celebra una misa. A mediodía se comparten comidas y bebidas en los alrededores, en los quillayes que están en el bajo, cerca del camino. La fiesta hace brotar lo que el tiempo estival ha secado. Las ofrendas se entretejen y hacen posible el santuario. Durante el tiempo ordinario se embellece el lugar de la Virgen: se barren las hojas, se encienden velas, y según la temporada se realizan trasplantes y añadidos botánicos. Lo organizado, separado, ordenado propone el criterio de belleza, pintando de blanco la gruta y las bancas, descascarando la esperma de las velas, igualmente se ha intervenido el pozo para facilitar el acceso al agua.

La devoción al Agua Santa se concreta en objetos. Éstos van desde plantas, árboles, flores hasta exvotos (placas) de agradecimiento por los milagros realizados por la Virgen. Cada uno de estos objetos contiene una historia que, en su conjunto, construyen la historia del espacio a través de las cosas (Ingold, 2015). Los colores, las formas y las texturas marcan ese relato visual y táctil de la creencia, donde las tunas dan flores celestes de papel, los helechos surgen entre alambres y medias, y las ligustrinas sostienen cintas azules. Los árboles y las flores son también representados, reproducidos y reimaginados en soportes múltiples. El milagro es el mejor de ellos, y, como se puede observar en la imagen 2, un exvoto de madera que dice “Virgencita: Gracias por el favor concedido. Familia Barrera Cornejo”. Debajo del mensaje se dibujan plantas con flores rojas sobre un macetero.

Im. 2Im. 2: Exvoto por protección durante incendio de febrero de 2017 / Fuente: elaboración propia

Según Rosendahl (2005), un espacio religioso se construye a través de las materialidades que entregan a modo de ofenda sus devotos. Los materiales son significativos a su vez: el uso de guías de coile y flores de papel para las guirnaldas de la entrada, cintas de papel crepé sobre las ligustrinas, flores naturales teñidas, de plástico y género evidencian la dedicación y la afectividad en el trato hacia la imagen. Una creencia cargada de emotividad que se encarna en los contactos, la mirada, la creación de un espacio cuidado para infundir la contemplación (Morgan, 2005).

El agua es el origen y el fin de esta devoción. Nombrada cariñosamente como “agüita santa”, desplaza el lugar de la figura institucional por el milagro como sacralidad instituyente. El agua es santa por su eficacia: no es una aparición de la Virgen la que inscribe el lugar, sino su poder sanador. Cuentan que sana de la vista, cicatriza heridas, mengua dolencias, y que beberla infunde paz y sosiego. El agua se lleva a la casa en botellas plásticas, como una bendición en sí misma, y ocupa un lugar fundamental en los altares domésticos o en los dinteles de las puertas.

La territorialidad religiosa del Agua Santa ha sido construida por sus devotos. Recorren, plantan, trasplantan e imaginan el espacio santo del modo en que organizan los jardines propios. Muchas de aquellas especies son cultivadas en los patios de sus casas. Lo religioso invita a repensar el territorio (Carballo, 2009) del modo en que a través de sus sentidos y prácticas reinventan el bosque esclerófilo, y a su vez, el territorio permite reorganizar lo religioso a partir del modo en que árboles, flores, plantas y agua milagrosa cohabitan en el espacio.

Im. 3Im. 3: Ilustración del espacio Agua Santa / Fuente: realizado por Colomba Elton (colomba.elton@gmail.com)

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Referencias
Carballo, Cristina. 2009. Repensar el territorio de la expresión religiosa. En: Carballo (coord.), Cultura, territorios y prácticas religiosas. Buenos Aires: Prometeo Libros.
Ingold, Tim. 2015. Líneas. Una breve historia. Barcelona: Gedisa editorial.
Geertz, Clifford. 2003. Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura. En: La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa editorial.
Morgan, David. 2005. The sacred gaze. Visual religious culture in theory and practice. California: University of California Press.
Rosendahl, Zeny. 2005. Territorio y territorialidade: uma perspectiva geográfica para o estudo da religiao. En: Rosendahl y Lobato (ed.), Geografia: temas sobre Cultura e Espaco, Río de Janeiro: UERJ.
Sahlins, Marshall. 2008. Islas de la historia. La muerte del capitán Cook. Metáfora, antropología e historia. Barcelona: Gedisa editorial.
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nota:
El texto surge a partir de la investigación realizada en el marco del Proyecto Fondart Regional N° 406839 “Puesta en valor de las devociones a la Virgen del Agua Santa, comuna de Pumanque” y de las reflexiones surgidas a partir del Proyecto Fondecyt Regular N°1140598 “Antropología del bosque”.

“ESPÍRITU Y PIEDRA: LAS INTERSECCIONES ENTRE RELIGIÓN Y PAISAJE URBANO EN SANTIAGO DE CHILE”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Abraham Gonzalo Paulsen Bilbao; Geógrafo, Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica, Licenciado en Geografía, Magíster en Psicología, Doctor en Territorio, Medioambiente y Sociedad, Académico e Investigador del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile]

Resumen

La geografía de las religiones permite abordar las vinculaciones entre la dinámica del fenómeno religioso y el origen y evolución de ciudades, entre las que se cuenta Santiago de Chile. Se pretende demostrar la relevancia del catolicismo primero y de otras denominaciones cristianas después, en la configuración del paisaje urbano santiaguino actual, compuesto por dos civilizaciones parroquiales, una estructurada alrededor de un clérigo y con foco en una parroquia y otro, cuya centralidad es ocupada por un pastor (y su familia) y un lugar de culto, que puede ser incluso el mismo espacio que se ocupa para la residencia y el desarrollo de actividades productivas de la familia pastoral. Esta situación desafía los modelos analíticos tradicionales de la geografía urbana anglosajona que concibe al espacio urbano como un ente en secularización (Taylor, 2007) o ya secularizado (Martin, 1978), cuya evolución depende de factores tales como las modalidades de producción (Harvey, 2007; 2008), la globalización (Lipietz, 1995), conflictos políticos (Gottmann, 1973), entre otros. Asociado a lo anterior, se pone en tela de juicio las teorías urbanas secularizadoras, afirmando que la capital de Chile está experimentando un proceso cercano al modelo estadounidense y que se distancia de lo que acontece con el paisaje urbano europeo.

Palabras Claves: Geografía de las religiones – Santiago de Chile – Religiosidad y secularización

Im 1: Parroquia en la ciudad de Balmaceda, Chile
Fuente: Fotografía perteneciente a la colección personal del autor, 2017

Diversas teorías, al explicar el origen y evolución de las ciudades consideran al fenómeno religioso como una clave explicativa relevante (Sjoberg, 1988), en especial cuando se trata de analizar la fundación y desarrollo de las ciudades en el contexto latinoamericano (Romero, 2004) y chileno (de Ramón, 2000). Refiriéndose a Chile, Guarda señala que “nuestras ciudades, desde su creación, se diseñaron de manera que su sello fuese la presencia eminente de iglesias, comenzando por la catedral, cuyos fundamentos, como motivo culminante, se echan en la solemne ceremonia fundacional, junto con la celebración de la primera misa y el canto del Te Deum de acción de gracias, acta de bautismo cristiano, que le marca un destino, un proyecto de vida eterna” (Guarda, 2016, pág. 292). Tal presencia, se mantiene hasta nuestros días, con la salvedad de que el paisaje urbano ha evolucionado desde un patrón unirreligioso, a otro variopinto (Lehman, 2001), donde en la actualidad es posible distinguir más de una civilización parroquial. La mayor parte de las ideas que aquí se expresarán se fundan en tres grandes aportes: el primero, los resultados de la tesis doctoral “Las iglesias y la configuración del espacio social en Santiago de Chile (1541 – 2012)” de nuestra autoría; la segunda, el apoyo de la Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que mediante la apertura de un concurso orientado a publicar las investigaciones de los docentes, impulsó a mantener a la geografía de las religiones como una línea de investigación; tercero, el aporte de CONICYT – FONDECYT, por cuanto los insumos para la producción del presente texto, se deben al financiamiento del Proyecto FONDECYT de Iniciación 2015 – 2018, número 11150541, titulado “La espacialidad de las áreas metropolitanas de Valparaíso, Santiago y Concepción (1960-2015): Religión y Sociedad en el contexto del pluralismo religioso y la secularización”, que nos ha correspondido desarrollar en el rol de investigador principal. Corresponde agradecer a cada una de las instituciones mencionadas, así como también a académicos, amigos de toda la vida y estudiantes, que, han ayudado de muchos modos a la mejora de ideas, redacción, enfoques y contenidos en la presente publicación.

La vertiente religiosa de las ciudades chilenas

Como en otras claves, las ciudades chilenas expresan el ethos de la fe de las sociedades que las pueblan; esto, más que una novedad, es una constatación de lo que ordinariamente son las ciudades en todo el mundo, parte de la dimensión identitaria de los que las construyeron, poblaron y pueblan.

A lo largo de estas líneas, postulamos que, desde la clave analítica religiosa, el paisaje urbano es un constructo espacio – temporal – coyuntural que es significante y significado, causa – efecto, unicidad – multiplicidad, según los dictados de la dinámica de los diversos componentes religiosos, tanto procesos, como agenciamientos y actores. Se trata de ciudades secularizadas “a la chilena”, donde permanentemente somos testigos de la emergencia de manifestaciones religiosas de distinta magnitud y signo, que contradicen a posiciones que relevan el retroceso de la religiosidad como un fenómeno propio del nuevo siglo, que habría comenzado a incubarse en el último tercio de la centuria precedente (Lehman, 2002).

En efecto, así como es posible encontrar en el paisaje urbano evidencias de secularización, también es posible identificar nuevos movimientos religiosos, ensamblajes o recomposiciones que acompañaron, desde sus inicios hasta la actualidad, a la transformación demográfica, sociopolítica y cultural que experimentó la sociedad chilenos desde 1960. La religión, a lo menos en el paisaje urbano, no ha perdido su capacidad movilizadora y transformadora, como lo expresan diversas formas y edificaciones que acompañan la cotidianidad de los habitantes.

Por lo anterior, la geografía en general y la geografía de las religiones en particular, tienen la tarea de estudiar la espacialidad de las creencias más relevantes de la población chilena, comparándola con las suscitada por los procesos de secularización impulsados desde el Estado, con distintas fuerza y enfoques desde la separación de 1924 en adelante, entendiendo que la religión, como plantea Hervieu – Léger, ha encontrado una “nueva pertinencia social, política y cultural en una modernidad en crisis” (Hervieu-Léger, 2005, pág. 12).

La geografía en el debate del fenómeno religioso

Ciudades y religiones se encuentran inextricablemente unidas, tanto en la praxis, como en las teorías que explicaban y explican el origen de las ciudades (Sjoberg, 1988). Esta filiación es mucho más notoria en Latinoamérica en general y Chile en particular, lo cual no es motivo como para abandonar el desafío de teorizar, desde la geografía, acerca del rol de las religiones en las especificidades del paisaje urbano, por lo menos en dos líneas, una referida al producto de investigaciones previas y otra ligada a la explicación fenomenológica de ese segmento de la realidad a la cual llamamos ciudad. Nos detendremos en ambos aspectos.

Diversos autores han puesto de manifiesto el hecho de que la ciudad y la vida urbana son los fetiches de la Modernidad Occidental (Berman, 2013). Ser modernos implica abandonar el campo y habitar la urbe, con disonancias y contra movimientos que se han ido sucediendo en el tiempo (Bartra, 2008). Sin embargo, no hay que perder de vista que el desdén a la ciudad, más que ser un pensamiento totalizante, es una emoción suscitada por las patologías urbanas, no por la ciudad en sí misma, lo cual se evidencia en fenómenos tales como la irrupción de las parcelas de agrado, donde lo urbano se mezcla con las sensaciones y afectos producidos por la experiencia de habitar más conectados con la primera naturaleza. Volviendo al tema que nos ocupa, las plumas privilegiadas de la Modernidad, abordaron al fenómeno urbano, como por ejemplo, los trabajos de Benjamín (Benjamin, 2014), Simmel (Simmel, 1958), Marx (Marx & Engels, 2016), entre otros. De esta corriente de pensamiento fueron herederas la sociología urbana, ecología urbana y la geografía urbana, disciplinas incubadas desde fines del siglo XIX tanto en Europa como en el mundo anglosajón, aun cuando esta temática también era parte de los trabajos fundacionales de Humboldt y Ratzel, abismados por lo que pudieron observar durante sus respectivos periplos por el mundo, principalmente en Nueva Orleans y en algunas ciudades latinoamericanas (Capel, 1981).

Los trabajos sociológicos, antropológicos, históricos y geográficos decimonónicos y posteriores aportaron a la constitución de un modelo de génesis y desarrollo urbano que situó a la religión como una de las causas por las cuales surgieron las ciudades, esto es, como consecuencia de la instalación de un templo o por la existencia previa de un lugar que se reconocía como sagrado y que, por lo tanto, atraía peregrinos que practicaban alguna forma de devoción (George, 1974). A esta explicación, más contemporáneamente, Deyan Sudjic agregó como requisito de evolución positiva, la tolerancia y convivencia entre los distintos credos y prácticas que puedan desarrollar los habitantes (Sudjic, 2017).

Conclusiones referidas a la religión en eso que llamamos ciudad – capital

En el caso de Santiago, a la infraestructura religiosa le precedió la definición como espacio sacro de algunos de sus rincones, por parte de algunas etnias y culturas, dada la existencia de excepcionalidades objetivas y subjetivas (Otto, 1996; Delumeau, 2005; Douglas, 2006; Tuan, 2001; 2009; Dawson, 2010). La cualificación como un lugar esencialmente diferente fue el inicio de la aglomeración de individuos y sociedades en torno a un punto específico, cuya complejización daría origen a nuestra ciudad. Tal parece que la instalación en 1545 del primer templo católico en territorio nacional, la Iglesia La Viñita, consagrada a la Virgen de Montserrat y localizada a los pies del Cerro Blanco, en lo que habría sido un centro ceremonial anterior a la llegada de los conquistadores españoles a la Cuenca de Santiago (Cornejo, y otros, 2010), respondería al fenómeno descrito. Esta idea también tiene sentido para otros sectores de Latinoamérica, considerando el emblemático y suficientemente abordado caso de Tenochtitlán (Brundage, 1982).

Por otra parte, la convivencia entre lo religioso y lo secular se explican en las propiedades asociadas a la excepcionalidad de lo sacro (Otto, 1996) , cuyas variables no producen aislamiento, sino que son posibilidades desde las cuales tales constructos se relacionan con otras espacialidades (social, política, económica, cultural), de las que también se nutren y completan, en tanto cada una representa fuentes sociales de poder que se interponen e intersectan (Mann, 1991).

Bibliografía
Bartra, R. (2008). El mito del SALVAJE. México: Fondo de Cultura Económica.
Benjamin, W. (2014). El libro de los pasajes. Madrid: Akal S.A.
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Brundage, B. C. (1982). Lluvia de dardos. Historia política de los aztecas mexicas. México: Editorial Diana.
Capel, H. (1981). Filosofía y ciencia en la Geografía contemporánea. Una introducción a la Geografía. Barcelona: Barcanova.
Cornejo, L., Gandolfo, P., González, F. J., Guarda, G., Pérez de Arce, R., Rodriguez, H., Warnken, C. (2010). Santiago de Chile. catorce mil años. Santiago: Museo de Arte Precolombino.
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Delumeau, J. (2005). Historia del Paraíso. Mil años de felicidad (Vol. II). Madrid: Taurus.
Douglas, M. (2006). El Levítico como literatura. Una investigación antropológica y literaria de los ritos del Antiguo Testamento. Barcelona: Gedisa Editorial.
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Gottmann, J. (1973). The significance of territory. Charlotte: University of Virginia Press.
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Hervieu-Léger, D. (2005). La religión, hilo de memoria. Barcelona: Herder Editorial S.L.
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Lipietz, A. (1995). El posfordismo y sus espacios. Las relaciones capital – trabajo en el mundo. Buenos Aires: PIETTE.
Mann, M. (1991). Las fuentes del poder social. Una historia del poder desde los comienzos hasta 1760 d.C (Vol. 1). Madrid: Alianza Editorial.
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Otto, R. (1996). Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Madrid: Alianza Editorial.
Romero, J. L. (2004). Latinoamérica. Las ciudades y las ideas. Buenos Aires: Siglo XXI Editorial.
Simmel, G. (1958). Filosofía del dinero. Madrid: Instituto de Estudios Políticos.
Sjoberg, G. (1988). Origen y evolución de las ciudades. En M. Bassols, & A. Massolo, Antología de Sociología Urbana (págs. 9-25). México: UNAM.
Sudjic, D. (2017). El lenguaje de las ciudades. Barcelona: Editorial Planeta S.A.
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Tuan, Y. F. (2001). Space and place. The perspective of experience. Minneapolis: University of Minesota Press.
Tuan, Y. F. (2009). Religion: from Place to Placessness. Chicago: University of Chicago Press.

“El gran teatro de un pequeño mundo. El Carmen de San Luis Potosí 1732 – 1859”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Carla Loyola; Estudiante de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí]

Libro: El gran teatro de un pequeño mundo. El Carmen de San Luis Potosí 1732 – 1859
Autor: Alfonso Martínez Rosales
Editorial: El Colegio de México

Resumen

La ciudad de San Luis Potosí es una de las ciudades con mayor influencia religiosa en México, esto no solo ha causado una gran devoción por la religión católica sino también grandes y magníficos templos los cuales armonizan y complementan el discurso urbano del estado.

Palabras claves: Discurso urbano, carmelitas, San Luis Potosí

El gran teatroIm 1: Portada del Libro

La ciudad de San Luis Potosí es una de las ciudades con mayor influencia religiosa en México, esto no solo ha causado una gran devoción por la religión católica sino también grandes y magníficos templos los cuales armonizan y complementan el discurso urbano del estado.

Los carmelitas fueron una de las últimas ordenes mendicantes en llegar a San Luis Potosí, pero fue convirtiéndose en una de las ordenes con mayor influencia en el estado. Los carmelitas han dejado una huella en la historia, arte y urbanización de San Luis Potosí sumamente importante. Sin embargo, es preciso mencionar que los carmelitas es una de las ordenes menos estudiadas. Alfonso Martínez se ha convertido en el mayor investigador hasta ahora de dicha orden. En su libro “El gran teatro de un pequeño mundo” expone una vasta información acerca de los carmelitas, sobre su historia, iconografía, arte, religión y expansión en el territorio potosino.

En el libro, el autor describe la historia de la llegada de los carmelitas al estado de San Luis Potosí. Puesto que la orden fue una de las últimas en llegar al estado y por ser una de las más pobres debido a la filosofía que tenían por el desapego a lo material no les resultó sencillo encontrar un terreno en el cual asentarse. Debido a lo anterior, el financiamiento que obtuvieron para la fundación de un convento se basó en benefactores; a lo largo de los años las donaciones llegaron en forma de presupuesto y terrenos, dichas contribuciones llegaron provenientes de varios adinerados españoles asentados en San Luis Potosí y de los mismos religiosos pertenecientes de la orden. Fue así como para el año de 1735 el provincial de la orden, Nicolás de Jesús María dona a los carmelitas algunos terrenos e así inicia la construcción de su primer convento. Sin embargo, debido a las malas condiciones del terreno, decidieron posponer la construcción del convento, hasta que aceptan la propuesta de otro benefactor llamado Bartolomé de la Mesa, quien donó el terreno que ocupa actualmente el templo carmelita en el centro histórico de la ciudad.

Una vez tuvieron en su poder este terreno, iniciaron los trámites para poder obtener la licencia y comenzar a construir el convento y el templo. Posteriormente, tras seis largos años de construcción se concluyó el primer (único) templo y convento carmelita en San Luis Potosí. El conjunto arquitectónico del Carmen se levantó como una de las construcciones magnificas de toda la ciudad, abarcando originalmente hasta la Alameda central de la ciudad; es decir, correspondía a casi ocho cuadras lo que denota una extensión bastante considerable.

El conjunto del templo y el convento fue construido meticulosamente creando así el perfecto discurso urbano, religioso, iconológico y arquitectónico del barroco potosino; comenzando con el exterior del templo, el diseño y urbanización de éste fue pensado para que los habitantes y visitantes de la ciudad pudieran admirar el esplendor de la orden carmelita al ocupar una gran parte principal del centro histórico de la ciudad. Por otro lado, al interior del templo se utilizaron elementos arquitectónicos barrocos nunca antes vistos en San Luis Potosí, presentando un templo dotado de retablos dorados barrocos, pinturas de caballetes de artistas nacionales e internacionales sumamente reconocidos, esculturas talladas detalladamente y de manera extraordinaria, concluyendo en el Camarín de la Virgen del Carmen el cual es el único perteneciente a esta orden en México.

Desafortunadamente, con el paso del tiempo, la extensión que tenía originalmente el conjunto del Carmen comenzó a disminuirse y deteriorarse debido a problemas políticos y religiosos. Con la llegada de la Reforma liberal se produce la separación entre la Iglesia y el Estado, el Carmen pasa a manos de la Mitra de San Luis Potosí. Posteriormente comienzan a realizarse modificaciones al templo, las cuales redujeron considerablemente su extensión original, esto con la finalidad de urbanizar más la ciudad y crear más vías tanto para vehículos como para personas. En adición, el gobierno del estado se apoderó de una gran parte del terreno del templo y en consecuencia se redujo el tamaño del conjunto a solo una cuadra, lo que produjo una fractura y aislación del templo.

Es así como se modificó por completo el discurso original del templo. Un discurso conventual que de haberse conservado íntegramente pudo haber competido con espacios religiosos como Tepozotlán en la Ciudad de México. A pesar de haber cambiado por completo su discurso urbano original, se logró mantener un poco el discurso arquitectónico del interior, conservando sus retablos originales (excepto el principal), camarín y parte del convento.

Sin lugar a dudas el templo del Carmen de San Luis Potosí fue y seguirá siendo uno de los centros devocionales más importantes de la ciudad; a pesar de las múltiples modificaciones urbanísticas y arquitectónicas sigue siendo uno de los principales templos de la ciudad e incluso de la región, ya que es muestra de una de las ordenes más importantes de la historia de México. Lo que es importante mencionar es que existe una dialéctica constante entre los elementos religiosos y la ciudad. En algunas ocasiones como en la del caso de San Luis Potosí, la ciudad condiciona a estos elementos religiosos, mientras que en otros tantos son los elementos religiosos los que condicionan las ciudades, como tal es el caso de la ciudad de San Juan de los Lagos, que se estructura en base a una iglesia y a la identidad que desarrollan las personas con estos elementos religiosos.

Finalmente, es sumamente importante la existencia de este tipo de estudios, debido a que muchas veces no se tiene conocimiento de la historia e importancia de bienes inmuebles como lo es el templo del Carmen, lo cual es primordial ya que este bien inmueble forma parte del patrimonio estatal y nacional, siendo así parte de la identidad del estado.

“La influencia de la religión en el desarrollo urbano”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Fernando Narváez Rodríguez; Estudiante Magíster Asentamientos Humanos y Medio Ambiente, Universidad Católica de Chile]

Documental:  Los Aztecas: Capítulo II, La Tierra Prometida
Autor: Eduardo Bonilla (Somos Nómadas TV)
Año: 2015

 

Resumen

Comúnmente asociamos la religión con un ser o fuerza superior, pero puede ser definida como la relación del ser humano con el “más allá”. Durante la época prehispánica en México existían múltiples pueblos con diversas deidades las cuales no solo condicionaban el comportamiento y acciones de las personas sino también la construcción de sus asentamientos. Esta reseña se centra en el documental “Los Aztecas” para vincular la idea entre la religión y el surgimiento de la Gran Tenochtitlan y cómo las creencias influían fuertemente en los aztecas para la configuración de las ciudades. Los aztecas al ser un grupo fuertemente influenciado por la cosmovisión y sus dioses Tláloc, Coatlicue y Huitzilopochtli crearon templos que fueron distribuidos por la ciudad o en territorios circundantes al núcleo urbano, y estos permitían estructurar y organizar los otros espacios a partir de estos centros cívicos.

 Palabras clave: Religión, aztecas, Tenochtitlan

Documental AztecasIm 1. Documental Los Aztecas

La religión es el contacto del ser humano con el “más allá”, y comúnmente la asociamos a un ser o alguna fuerza superior. Se puede establecer que la religión siempre ha sido una constante en todas las formas de hacer ciudad. La época prehispánica en México no se encuentra ajeno a lo planteado, ya que durante esa época existían múltiples pueblos con diferentes creencias que no solamente condicionaron el comportamiento y acciones de las personas sino también la construcción de sus asentamientos.

Este texto se centra reseñar el documental “Los Aztecas”, el cual se encuentra dividido en tres Capítulos: a) el primero se centra en el origen de los aztecas; b) el segundo describe la historia de la tierra prometida y la travesía que tuvieron para llegaron a este lugar: y, c) concluye la serie con un capítulo donde se profundiza sobre las herramientas, armas y estrategias que convirtió a los aztecas en el imperio de la guerra. Es preciso aclarar que esta reseña se centra en la relación entre la religión y el surgimiento de Tenochtitlan y cómo sus creencias influían en la morfología de las ciudades.

El documental está enfocado a describir uno de los pueblos más significativos por su poderío e influencia, los aztecas o también conocidos como mexicas. Este es pueblo guerrero que tiene su origen en Aztlan (norte de México) y se basan en la cosmovisión …las estrellas, el sol y la luna influían mucho en su cotidianidad ya que a partir de sus observaciones se realizaban sacrificios…

Según la leyenda, por órdenes del dios Huitzilopochtli (deidad asociada al sol) los aztecas iniciaron una larga peregrinación para encontrar una tierra donde establecerse. La leyenda dice además que Huitzilopochtli indicó a los aztecas que el lugar donde encontraran a un águila posada en un nopal sería el lugar para asentarse (Ver imagen 1). Es así como sus creencias les “guiaron” hacia un nuevo territorio.

Codex-AztecasIm 2. Códice que muestra el águila como centro del asentamiento azteca

A llegar al Valle de México, el primer lugar donde se establecieron fue el Cerro de la Estrella, lugar estratégico que les permitía una perfecta visualización del valle y del cosmos. Sin embargo, dentro del Valle existían otros pueblos prehispánicos más consolidados y los aztecas la no disponer de un gran poder militar para desplazar a los otros grupos terminan siendo desplazados hasta terrenos no fértiles. Ante lo anterior, los aztecas continúan movilizándose hasta que en una pequeña isla encuentran al águila parada sobre un nopal devorando una serpiente, lo que en cierta forma representa la caída de los otros pueblos que tenían a la serpiente como una figura de veneración y el surgimiento de los aztecas como el nuevo imperio y el origen de Tenochtitlan en 1325.

Si bien es cierto Tenochtitlan no tenía la valía de otras zonas como Texcoco o Xochimilco, se encontraba en el centro de la cuenca, lo que fue un factor de gran importancia debido a la cosmovisión de los aztecas, ya que consideraban que Tenochtitlan era el eje cosmológico de la región.

Con la creación de calzadas que unían la isla con el valle y un sistema agrícola altamente productivo en base a las chinampas comienza el auge de Tenochtitlan, pero es preciso decir que de nuevo la religión asumió un rol sumamente importante, esto debido a que los sacerdotes tenían una posición privilegiada en la toma de decisiones. Por ello los templos que se construían dentro la ciudad representaban o estaban dedicados a sus dioses.

Estos templos -que determinaban la traza urbana por su monumentalidad- estaban distribuidos por la ciudad o en territorios circundantes al núcleo urbano, y permitían estructurar y organizar los otros espacios a partir de estos centros cívicos. Dentro de los templos los sacerdotes “profesaban” la fe de los principales dioses Tláloc, Coatlicue y el mismo Huitzilopochtli y se producían múltiples rituales y sacrificios para mantener la abundancia en el territorio siendo los principales.

Tiempo después, con la llegada de los españoles y la caída del imperio azteca se realizaron transformaciones a Tenochtitlan, destaca que los canales fueron rellenados para construir calles elevadas para carros y caballos, la construcción de proyectos de infraestructura como el acueducto desde Chapultepec hasta el centro de la ciudad y la modificación del diseño de la traza urbana de la ciudad. Con estas transformaciones, en poco tiempo las chinampas y los templos desaparecieron en su mayoría, modificando radicalmente la gran Tenochtitlan.

A pesar de que los españoles tenían una concepción muy distinta de la ciudad a la manera en cómo los aztecas la concebían, la similitud que destaca es que la religión también se encontraba muy presente en su forma de hacer ciudad. Lo anterior debido a que las nuevas ciudades fundadas por los españoles empezaron a establecerse a partir de una trama reticular y de una plaza principal que contenía a la iglesia como representación de la religión y una nueva forma de Estado que representaba el poder político.

En síntesis, la religión se encuentra presente en la vida cotidiana y forma de las ciudades desde hace mucho tiempo atrás, ya sea de una manera tangible a través de la estructura urbana que a su vez está condicionada a partir de hitos religiosos; o desde una manera intangible mediante las fiestas o celebraciones que permiten un desarrollo de identidad y significado de las personas con el territorio.

Disponible en: https://youtu.be/KyhA-p5kn34

“Religiosidad en las periferias, al margen de la Iglesia”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Gricel Labbé; Geógrafa, Ayudante de Investigación Proyecto MUEI
Javier Ruiz-Tagle; Profesor Asistente IEUT-PUC, Investigador Responsable Proyecto MUEI (www.proyectomuei.com)]

IMG_0357 (1)Im 1. Mural en Lo Hermida, Peñalolén / Fuente: Fotografía de la autora

Las poblaciones marginales de la periferia de Santiago enfrentan día a día la cercanía a la muerte. Frente a ello, los residentes utilizan diversas formas para expresar lo que ella significa en sus entornos; animitas, santuarios artesanales, grafitis, murales, homenajes, caravanas, altares y un largo etcétera. Sin embargo, en todas las manifestaciones coincide la lejanía a la institución de la Iglesia. Tiempo atrás, en la fundación de las poblaciones durante los años 50´s, la iglesia fue parte fundamental del Movimiento de Pobladores y contaba con el respaldo de la mayoría de los residentes. Hoy, las iglesias abandonan las poblaciones y los párrocos que deciden permanecer se blindan, puesto que sus residentes ya no se identifican con ellas. Frente a este abandono ha emergido un poderoso fenómeno territorial: la inserción de iglesias evangélicas en los sectores de mayor marginalidad de la ciudad. Así, las diversas religiosidades disputan el territorio en los lugares más miserables de Santiago.

Un estudio de CIPER reveló en 2009 que existen alrededor de 83 poblaciones que viven al margen del Estado, en sectores que ellos han denominado como “ocupados” por el narcotráfico. A nivel nacional, un informe de la fiscalía en 2016 reveló que existen 425 barrios críticos, donde reina lo que se ha conocido periodísticamente como la “narcocultura”. En ellas, la muerte se vive día a día, producto de las balaceras y las intervenciones policiales. Allí los muertos no se lloran, se celebran y despiden con una fiesta que cierra calles al igual que en su conmemoración durante cada aniversario. Aquí no está permitida la intervención de ningún policía o autoridad. Sí el muerto cayó producto de una rencilla con otra banda o por la intervención institucional, los pobladores se vuelcan a las calles, los ataúdes son puestos de pie sin tapa, para que todos puedan ver la cara del recién fallecido, y se le despide con cerveza y droga. Estas prácticas, que podrían ser denominadas paganas o parte de la narcocultura, emergen en territorios sin Estado, en los que alguna vez la presencia de la Iglesia Católica fue fuerte y hoy es un mero espectador.

La religiosidad en poblaciones marginales de Santiago, tomó un matiz diferente a lo que ocurría en el auge de los movimientos pro vivienda de la década de los 60 y los 70´s, cuando se ponía en práctica la llamada Doctrina Social de la Iglesia. En aquel tiempo, la iglesia tenía un rol activo en la búsqueda de la justicia social, entendiéndola como el derecho de los pobladores a acceder a una amplia gama de derechos sociales. Para ello, la iglesia formaba parte activa de la organización y educación de los pobladores, los “curas” o párrocos eran actores territoriales ampliamente conocidos y validados por su actuar, y dispuestos incluso a arriesgar su vida para hacer valer los derechos de los pobladores. Conocidos son los nombres de párrocos luchadores por los más marginados de la sociedad como José Aldunate, Mario Puga, Pierre Dubois, Antonio Llidó y Alfonso Baeza. Este último, por ejemplo, se fue a vivir a la población José María Caro y rechazó ser Obispo para poder seguir trabajando con el mundo obrero (Henríquez, 2015).

Hoy la iglesia es una institución que está en franca retirada en estos sectores, puesto que se limita al oficio de misas y otras tareas necesarias para la comunidad, pero no se involucra con la poca organización comunitaria que existe. Sin embargo, existen excepciones, como la del padre Gerardo Ouisse, quien lleva trabajando desde 1986 en la parroquia de San Cayetano de La Legua (Astudillo, 2017). Incluso recientemente el papa Francisco desde el Vaticano envió un mensaje para los sacerdotes que trabajan en poblaciones tomadas por el narcotráfico en Chile (Emol, 2017).

Pero hoy la iglesia no sale a la calle en sectores marginales. Sin duda alguna, esta situación emerge de un contexto de post dictadura, donde se reprimió fuertemente la organización social y muchos de los párrocos hoy forman parte de la lista de detenidos desaparecidos. Sin embargo y a más de 20 años del retorno a la democracia la situación no ha variado significativamente. La acción de la iglesia se limita a unos pocos territorios, poco representativos de la población y también frente a la falta de recursos ya no pueden levantar las instancias que antes enriquecían la organización social, como las ollas comunes, los aniversarios o las celebraciones religiosas.

Este retroceso implica que la Iglesia no sea respetada, y que las bandas delictuales que disputan poder territorial las utilicen como el objeto de constantes robos y saqueos. Como narra el reportaje realizado por Ciper: “en la Iglesia Santo Tomás Apóstol de La Pintana, se acercó al altar, se persignó y como si fuera parte de un ritual, abrió el sagrario y sacó las hostias y el cáliz para resguardarlos en la casa parroquial. Lo secundaban feligreses que cargaban equipos de sonido y todo aquello de valor. Temían que Los Guarenes y Los Phillips, las dos pandillas que disputan el control de la zona, saquearan nuevamente el lugar, tal como lo hicieron meses antes” (Ciper, 2012). De manera similar, los medios también denuncian las amenazas que ha sufrido el párroco de La Legua (Cooperativa, 2017).

Esto no significa que haya menos feligreses o que los residentes sean en su mayoría ateos, sino todo lo contrario. Los jóvenes sin duda son los más devotos, pero expresan su religiosidad de nuevas maneras, ya no amparados en la Iglesia, sino venerando santos populares que murieron en trágicas condiciones, o vírgenes poco reconocidas. Sí el Dios de “La Iglesia” no pudo escuchar sus plegarias a tiempo, quizás estos nuevos santos, a quienes no todos le rezan, lo podrán hacer. Este es el caso de la “Iglesia Maradoniana” en Argentina, en donde veneran a un dios humano vivo, con apóstoles y mandamientos, sin un templo fijo, y sólo con un altar (Brunet, 2016). Esta devoción ha sido importada de países como México, que se caracterizan por santificar a personajes populares, vinculados incluso con bandas de narcotraficantes.

santo_malverdeIm 2. Homenaje a Jesús Malverde, Santo mexicano / Fuente: http://www.mientrastantoenmexico.mx/asi-se-celebra-en-mexico-a-malverde-el-santo-de-los-narcos/

Sí bien en las poblaciones de Santiago aún no emerge un Santo Jesús Malverde, como es el reconocido en todo México, son diversas las animitas y murales que ofrecen homenaje a jóvenes muertos en diversas esquinas y paredes de las poblaciones de Santiago. La fe de los devotos amigos y familiares del difunto penetra a todo el barrio. No falta quienes por la noche le prenden velas o toman una cerveza junto a los improvisados templos, puesto que se sienten protegidos y seguros en ese lugar. En medio de un ambiente caracterizado por la violencia institucional y los enfrentamientos entre bandas, estos espacios son verdaderos oasis urbanos, donde se respeta a quién ya no está, y al parecer, nunca serán escenarios de violencia nuevamente. Todo lo contrario, es un espacio de reflexión que no puede ser profanado.

IMG_0375Im 3. Mural en Block de Población Santo Tomás, La Pintana / Fuente: Fotografía de la autora (2017)

Finalmente, se vislumbra el motivo de por qué han ganado terreno las iglesias evangélicas en las poblaciones de Santiago. No es extraño encontrarse con una de estas iglesias cada pocas cuadras cuando se recorren sus calles. Ellas garantizan una red de apoyo en momentos de más necesidad, cuando todas las otras instituciones fallaron, incluso “La Iglesia”.

Iglesias evangélicas, mormonas o protestantes han reemplazado el rol del antiguo catolicismo, hoy penetran las barrios más segregados en búsqueda de fieles, y sus cantos son factibles de oír a varias cuadras. Sin embargo, ellas también alojan en su interior una estructura fuertemente segregada. De hecho, quienes frecuentan estas iglesias suelen ser fieles provenientes de otros sectores de la ciudad, incluso del barrio alto, que acuden a ellas los fines de semana pero que no hacen el trabajo comunitario que es tan necesario en estos barrios, a pesar de llenar el paisaje con sus templos y estructuras. Así,  solo se limitan a golpear puertas para propagar la fe, pero sus actividades no penetran el territorio.

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Bibliografía
Astudillo, E. (2017). Parroquia de La Legua hace noticia en EE.UU. Arzobispado de Santiago. Disponible en línea: http://www.iglesiadesantiago.cl/arzobispado/noticias/otros/parroquia-de-la-legua-hace-noticia-en-ee-uu/2017-03-22/161427.html
Brunet, G. (2016). La Iglesia Maradoniana por dentro amor y locura: por el dios del fútbol. Revista Conclusión. Disponible en línea: http://www.conclusion.com.ar/info-general/la-iglesia-maradoniana-por-dentro-amor-y-locura-por-el-dios-del-futbol/06/2016/
Ciper (2012). El dominio narco en las poblaciones más vulnerables de Santiago. Disponible en línea http://ciperchile.cl/2012/10/22/el-dominio-del-narco-en-las-poblaciones-mas-vulnerables-de-santiago/
Cooperativa (2017). Párroco de La Legua denunció amenazas de muerte por parte de los narcotraficantes. 28 de Septiembre de 2017. Disponible en línea: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/policial/parroco-de-la-legua-denuncio-amenazas-de-muerte-de-parte-de/2017-09-28/143157.html
Emol (2017). Papa Francisco envía inédito saludo a sacerdotes chilenos que trabajan en poblaciones afectadas por el narcotráfico Disponible en línea: http://www.emol.com/noticias/Nacional/2017/02/24/846606/Papa-Francisco-envia-inedito-saludo-a-sacerdotes-que-trabajan-en-poblaciones-afectadas-por-el-narcotrafico.html
Henríquez, F. (2015). Los verdaderos santos de Chile: sacerdotes que desafiaron a Pinochet. Servicio Paz y Justicia. Disponible en línea: http://www.serpajchile.cl/web/2015/09/11/los-verdaderos-santos-de-chile-sacerdotes-que-desafiaron-a-pinochet/
Muñoz (2017). Pablo Walker: “No es tan difícil llegar a decir ´prefiero ser narco a no ser nadie”. La “narcocultura” en la experiencia diaria del capellán del Hogar de Cristo. El Mercurio. Lunes 9 de Octubre de 2017.

“Ciudad en fiesta: la Semana Santa Sevillana”

Revista Planeo Nº 34  Territorios Religiosos, Diciembre 2017


[Por Adriana Sansão Fontes: Arquitecta y Urbanista, Maestra y Doctora en Urbanismo (PROURB-FAU/UFRJ), Profesora de la Faculdade de Arquitetura e Urbanismo y del Programa de Pós-Graduação em Urbanismo de la Universidade Federal do Rio de Janeiro
Fernando Espósito Galarce: Arquitecto, Doctor en Arquitectura (ETSAB/UPC), Profesor del Departamento de Arquitetura e Urbanismo de la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro]

Resumen

La Semana Santa sevillana es una celebración de escala urbana en la que la religiosidad opera como catalizador y unificador del espacio y lo que en él ocurre. Durante ese tiempo, una vez al año, las procesiones, cada día, sacan a la calle las imágenes de Cristo y la Virgen, escenificando la Pasión de Cristo, sumando en la totalidad de la semana más de 60 hermandades que recorren coordinadamente la ciudad. Infinidad de encuentros en torno a estas manifestaciones motivadas por la devoción, unas más sacras, otras más profanas, se esparcen por calles, plazas y pasajes como una expresión temporal y viva de la tradición. De esta forma, la fiesta religiosa es la configuradora de una memoria excepcional de la ciudad, estableciendo una relación con su historia y su acontecer que altera de forma efímera el orden del espacio urbano. Esta columna presenta a través de algunas observaciones dibujadas, una lectura a la religiosidad como trasformadora de las relaciones en la ciudad, que aunque temporales, permiten conservar una identidad en la que el rito es un protagonista en la conexión del lugar y sus habitantes.

Palabras claves: fiesta, espacio público, Semana Santa Sevillana

 

Imagen PortadaImagen 1: Plaza del Triunfo/Plaza Virgen de los Reyes. La catedral atrás de una gran luminaria, elemento central de la plaza, se hace ábside en el nuevo orden que trae la procesión. En la temporalidad de la celebración la catedral es su respaldo, en cuyo frente acontece la celebración. Fuente: autores

Introducción

Encontrase con una ciudad suele provocar en el visitante un primer vértigo ante aquella experiencia de recorrer un lugar conformado por calles y situaciones desconocidas. A partir de ahí es posible configurar una memoria surgida de una primera cotidianidad con el lugar. Y en esa primera experiencia de recorrer, son también los primeros momentos y lugares los que destacan como referencia, para luego ir completando poco a poco ese mapa vivencial.

Pero esa manera de recorrer y conocer un lugar se cobra alcances excepcionales cuando se trata de una ciudad en fiesta. Sevilla se revela en su máxima densidad a través de un momento particular, la Semana Santa. Procesiones, pasos y cofradías que deambulan por la ciudad, seguidas y contempladas por los sevillanos, dan cuenta de su historia en la devoción y catolicidad, exponiendo aquella memoria que se expresa en la ocupación del espacio público de una forma tangible, a través de imágenes, historias, relatos y gestos de devoción de quienes saben leer aquellas manifestaciones desde la tradición.

 

La fiesta

La fiesta es un acontecimiento urbano que rompe con el ritmo cotidiano e introduce nuevas apropiaciones del espacio colectivo, dotándolo de diferentes significados. Partiendo del hecho de que la fiesta cambia la ciudad a través de la transformación de sus flujos ordinarios (Pujol, 2007:30), es posible identificar, en la relación lugar-intervención, dos ciudades que se sobreponen en ese espacio-tiempo: la ciudad cotidiana, caracterizada por los flujos repetidos y mundanos, y la ciudad de la fiesta, excepcional, que rompe con la continuidad y repetición (Sansão Fontes, 2013).

Una ciudad en fiesta es una ciudad que muta, que se reordena en su espacio público para configurarse como lugar temporal, en donde se expresa aquella identidad colectiva que durante el resto del año son sus calles, avenidas, pasajes y plazas.

Según Soler i Amigó (2001), la fiesta marca los paréntesis en el ritmo del trabajo; representa una oportunidad de liberación; y comporta gratuidad, abundancia y alegría, en oposición al utilitarismo pragmático. También regala otro sentido al tiempo, aunque efímero; vincula los miembros de un grupo y regenera identidad; sigue algunas reglas y protocolos, sin anular la espontaneidad, la dimensión dramática y la imaginación creativa. La fiesta es opuesta a la pasividad y al alejamiento, es un acto de consciencia y crea un entorno estético y lúdico.

Las fiestas tradicionales se adaptan a formas de organización y representación propias de la ciudad, utilizando viejas y nuevas estrategias y conquistando la calle, la plaza, el espacio público, el ámbito de comunicación directa y la participación, integrando tradición e innovación, fiesta y espectáculo, participación y movimiento de masa (Soler i Amigó, 2001). En Sevilla, todo aquello surge esplendorosamente durante la Semana Santa.

La Semana Santa sevillana

La Semana Santa es el acontecimiento más importante que se produce cada año en Sevilla, desde el punto de vista religioso, cultural y social. En ella se produce una infinidad de encuentros en torno a las manifestaciones que originalmente surgen de la devoción y religiosidad, unas más sacras, otras más profanas.

Esas manifestaciones ocurren en sus espacios cotidianos, que se transforman en un gran salón urbano (imagen 1), en una especie de inversión de lo público, que en esta ocasión expone los valores (imágenes, joyas y ropas de alto valor económico y simbólico) de lo que hasta ese momento se encontraba resguardado en parroquias, conventos, iglesias y museos (Espósito, 2011).

Imagen 1Imagen 2. La reversibilidad de la ciudad. La plaza-salón se conforma como el espacio público que en la cotidianidad de la ciudad se cobra una mensura de calle. Fuente: autores

Las procesiones, cada día, sacan a la calle esas imágenes, que representan la Pasión de Cristo, sumando en la totalidad de la semana más de 60 hermandades que recorren coordinadamente la ciudad. Cuando estas rinden culto público a una figura o motivo sacro, se denominan cofradías, inspiradas en Jesús y sus apóstoles, o en María y los discípulos reunidos después de la muerte y resurrección de Jesús.

Las hermandades se identifican con un episodio específico de la Pasión de Cristo, llevando nombres relacionados a él. Conservan una imagen de Jesús y de la Virgen a la que veneran, las que son montadas durante las procesiones escenificando ese momento. La cronología de día y hora en el que van saliendo a las calles depende también de la cronología de la Pasión. La Virgen es vestida con lujosas ropas, incluso joyas que los propios fieles han regalado a las hermandades para exponer en las procesiones (imagen 2). La gran mayoría de las cofradías se acompañan de música, una para el Cristo y otra para la Virgen.

Imagen 2
Imagen 3. El coronamiento de la ciudad. La cadencia de un “paso” concentra la masa en un ritmo único. Fuente: autores

Durante las procesiones, formadas por miles de personas, estas imágenes son llevadas a través de la ciudad en los denominados “pasos” o “andas”. Un paso es la plataforma donde se llevan las figuras de arte sacro, y cuando esa imagen es de la Virgen, recibe el nombre “palio”. Los sevillanos que participan de la procesión usan el hábito de nazareno, túnica hasta los tobillos con máscara cónica, de colores que identifican a las hermandades, portando cirios y cruces. Otros realizan este recorrido de penitencia portando sobre sus hombros las andas procesionales como costaleros, soportando por horas un gran peso en posiciones muy exigentes. Los costaleros procesionan ocultos, sin ver, guiados a viva voz y por golpes sobre el anda por parte del Capataz, que va delante indicando los movimientos que permitan a los pasos y palios maniobrar por la ciudad (imagen 3).

Imagen 3Imagen 4. El brillo, el silencio y el movimiento acompasado, hacen de la multitud un solo cuerpo. Fuente: autores

Cada una de las hermandades o cofradías deben cumplir con un tramo tradicional. Este comienza en un punto llamado la Campana, y continúa por alrededor de mil metros hasta la Catedral de Sevilla, una de las catedrales góticas más relevantes de Europa. La procesión ingresa a la catedral por la puerta principal y sale por la posterior, hacia la plaza de la Virgen de los Reyes, continuando su recorrido hasta regresar al punto de origen (imagen 4). La procesión completa podría demorar todo el día. En este tramo común, muchas personas pagan por ubicaciones privilegiadas para presenciar el paso de las cofradías en tribunas familiares.

Imagen 4Imagen 5. Mapa del centro de Sevilla y recorrido obligatorio entre La Campana (izquierda) y la catedral (derecha). Fuente: autores

La ciudad se revela de una forma inusual a través de esta fiesta urbana, en la que cada ciudadano comparte un sentido de pertenencia e identidad alojada en esa memoria común, tangiblemente presente a través de la celebración. La memoria no solo necesita de un tiempo sino que además de un lugar para constituirse como tal. En este caso, la fiesta es lo excepcional que disloca lo habitual y, por lo tanto, también las formas de ocupación de la ciudad.

Se trata de una ciudad en movimiento. Las fachadas se transforman en el respaldo de lo que ocurre en las calles. La ciudad en ese momento es un escenario, y las procesiones, las nuevas fachadas dinámicas que definen ese nuevo orden de la ciudad, a través del movimiento y la detención (imagen 5). Son las multitudes que acompañan las procesiones, ornamentadas e ordenadas, las que construyen una nueva forma de encontrarse con la ciudad. Esta pasa de ser espacio público a un espacio de exposición, definido por recorridos de celebración en donde se participa de lo contemplado.

Imagen 5Imagen 6. El horizonte es coronado por la procesión, que se mueve y junto con ella, la ciudad va cambiando como plano de fondo y escenario. Fuente: autores

Las plazas pasan de ser espacios de recreación a puntos notables dentro de un recorrido ordenado a partir del movimiento. Cada procesión es un hito móvil que transforma la ciudad en un interior público (imagen 6).

Imagen 6Imagen 7. En un “paso” las fachadas en torno a la procesión conforman un interior concéntrico en que lo móvil se hace fijo y lo fijo se torna dinámico. El oído adquiere un protagonismo que confirma direcciones. Fuente: autores

Vivir la Semana Santa Sevillana es una experiencia que permite construir una memoria excepcional de esa ciudad, estableciendo una relación con su historia y su acontecer en fiesta. Pero no solo eso. Las fiestas suelen afectar y ser afectadas por la forma del espacio público (Sabaté, Frenchman e Schuster, 2004), y en este caso, es la celebración del rito religioso la argamasa que conecta de forma efímera el tejido urbano, provocando un cambio de atmósfera y permitiendo, en esa vivencia, una nueva mirada, aunque temporal, de la vieja ciudad.


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Referencias
Espósito, F. (2011). El afecto en la arquitectura: la relación arquitecto-lugar-habitante a través de la experiencia del proyecto. Tesis de Doctorado, Barcelona, ETSAB/UPC
Pujol, A. (2007). “Festejar la calle”. En: Revista Neutra no 16, Sevilla
Sabaté, J., Frenchman, D. and Schuster, J. M. (eds.) (2004). Llocs amb esdeveniments. Event Places. Barcelona: Universitat Politécnica de Catalunya
Sansão-Fontes, A. (2013). Intervenções temporárias, marcas permanentes. Apropriações, arte e festa na cidade contemporânea. Rio de Janeiro, Casa da Palavra
Soler i Amigó, J. (2001). Cultura popular tradicional. Barcelona: Pòrtic

 

“Santa Fe, Ciudad de México ¿ciudad del futuro?”

Revista Planeo Nº 33  Ciudades del Futuro, Septiembre 2017


[Por Luis Raúl Alfonso Amaya Bucio (Raúl Bucio); Artista Visual México (fotografías y texto)
Elías Auza Baez; 
Artistas Visuales (texto)]

Resumen

La Ciudad de México cuenta con contrastes entre la visión de una ciudad del futuro y una dura realidad de pobreza y marginación que queda relegada e ignorada de manera intencional por las construcciones modernas para beneficio de la población de alto nivel adquisitivo. Este ensayo invita a la reflexión sobre quiénes podrán llegar a acceder a esa ciudad del futuro que tanto se pretende alcanzar, en el caso de Santa Fe, con edificios inteligentes y novedosas tecnologías energéticas.

Palabras clave

Ciudad de México; Segregación urbana; Desarrollo Inmobiliario