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Resiliencia cooperativa: huellas verdes frente a la pandemia

Revista Planeo Nº 44  Ciudades ante las enfermedades, Julio 2020


[Por: Bruna Garretón Karzulovic, Ingeniera agrónoma y Magíster en Ciencias de la Agricultura mención Recursos Naturales y Gestión Ambiental. Cátedra de Sustentabilidad de la Pontificia Universidad Católica de Chile;
José Aliste Prieto, Ingeniero matemático y Doctor en ciencias de la ingeniería. Departamento de Matemáticas, Universidad Andrés Bello;
Valentina Jara Contreras, Ingeniera agrónomo y Magister en Recursos Naturales]

Resumen

La resiliencia de un sistema alimentario frente a impactos como los de una pandemia es objeto de estudio e interés en la actualidad. El fortalecimiento y surgimientos de sistemas complementarios y alternativos que se rigen por principios cooperativos en medio de la crisis sanitaria es un fenómeno emergente que ha ganado protagonismo como objeto de estudio. Para eso, es interesante conocer casos que estén desarrollando respuestas atingentes a los desafíos de abastecer a la población con alimentos saludables y sustentables, vinculados a la soberanía alimentaria. Huellas Verdes es una cooperativa agroecológica de consumidores que lleva más de 8 años abasteciendo a más de 100 familias de la Región Metropolitana con alimentos orgánicos, saludables, estacionales y locales. En este artículo se comparten aquellos principios que le han permitido una respuesta resiliente frente a la crisis sanitaria, sumando socias y socios nuevos, adaptándose a los requerimientos de las autoridades sanitarias mientras ha mantenido el suministro de alimentos a su comunidad y el vínculo solidario de comercio justo con sus productores.

Palabras clave: Cooperativa, Agroecología, Soberanía alimentaria

 

La crisis sanitaria por pandemia del COVID-19 así como el Estallido Social de Octubre en Chile, han presentado distintos desafíos para el abastecimiento de alimentos de la población. La resiliencia de los sistemas alimentarios se ha puesto a prueba para responder oportunamente a distintas problemáticas derivadas de cadenas alimentarias lineales, abiertas y con muchos intermediarios. Sistemas complementarios o alternativos como las Cooperativas cobran especial relevancia en momentos críticos, en donde la cooperación y un vínculo solidario expresado en mediano y largo plazo, son la clave para una adaptarse a los desafíos. Durante la crisis actual, en la cual los sistemas tradicionales de abastecimiento se han visto gravemente afectados, un paradigma de colaboración y cuidado comunitario se transforma en un complemento y fortalecimiento vinculante entre centros de producción y consumo de alimentos. La FAO estima que para fines del 2020 más del 80% de la población en Latinoamérica vivirá en ciudades. El desplazamiento de la población a zonas urbanas aleja los centros de producción de alimentos de donde éstos son consumidos. El transporte y las cadenas de insumo y suministros alimentarios se ven amenazadas ante escenarios de alta incertidumbre como pandemias e impactos derivados de la crisis climática. Frente a esto, circuitos de comercialización cortos, con menos intermediarios, responden robustamente a los embates antes mencionados.

Pandemias como las del COVID-19 son una de las aristas que conforman la crisis socioambiental por cambio climático y desafíos de sustentabilidad a escala global. El IPCC y la comunidad científica llevan más de una década informando sobre los embates de la crisis climática, y el aumento en la frecuencia de pandemias es uno de los efectos pronosticados. Los sistemas alimentarios forman parte crucial en los impactos de la humanidad. Entre un 20 y un 30% de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) se asocia a lo que se encuentra en nuestro plato, considerando el efecto agregado de toda la cadena alimentaria. Frente a toda la problemática antes mencionada, modelos cooperativos han demostrado responder resilientemente a la pandemia actual. Cadenas de comercialización cortas, con comercio justo y solidario, en donde se vive y practica la Agroecología, con total transparencia de la cadena de valor e incorporación plena de los miembros de la comunidad, permiten sociabilizar los aciertos de cara a la pandemia por COVID-19.

Im 1: Entrega de canasta desde el origen / Fuente: Andrés San Martín

Huellas Verdes es una cooperativa de consumidores que nace el 2011. Lleva más de 8 años abasteciendo a más de 100 familias en la Región Metropolitana. Su misión es abastecer a sus socias y socios de productos agroecológicos, como parte del movimiento de comunidades que sustentan la agricultura (CSA). Como Cooperativa, Huellas Verdes hace más accesible el consumo de alimentos saludables, estacionales y locales, en el marco de las redes de Comercio Justo Transparente. Huellas verdes busca transformarse en una opción económicamente sostenible, que permita la distribución a costos cada vez menores, consiguiendo que sus productos tengan precios competitivos en el mercado. De esta forma, se proyecta como una alternativa real de acceso a alimentos saludables para todas las personas que estén dispuestas a comprometerse con su alimentación a través del trabajo cooperativo.

Huellas verdes funciona gracias a la asociación solidaria, donde el consumidor asume riesgos y beneficios de la actividad agrícola local. Se han desarrollado acuerdos con productores locales de verduras, frutas, legumbres, huevos y otros productos agroecológicos. Funciona con inscripción contínua, en donde sus miembros aportan con dinero y trabajo cooperativo. Huellas verdes se basa en los principios cooperativos así como en principios de las Comunidades que Sustentan la Agricultura (CSA) y del comercio justo transparente. Se organizan en una Asamblea General de Socios, un Consejo de Administración, una Junta de Vigilancia y Gerencia.

Im 2. Organización de una entrega quincenal en Melipilla / Fuente: Andrés San Martín

Actualmente cuenta con 100 familias socias, de las cuales el 76% son socias mujeres, y un 20% son socios extranjeros (Francia, Canadá, España, Italia, EEUU, Argentina, Suiza y Alemania). Además, el trabajo cooperativo se conforma en equipos y comisiones de Educación, Comunicaciones, Mingas, Eventos y Verduleros. El principio central en la organización de Huellas Verdes es el principio de autodistribución. Este principio consiste en que la distribución de los productos sea realizada por el/la agricultor(a) o los consumidores, minimizando la participación de intermediarios y/o empresas de transporte. Además es una Cooperativa sin fines de lucro, lo que se refleja en que el 82% de los ingresos van directo a los productores.

Huellas Verdes se organiza mediante la entrega de canastas semanales o quincenales, las que se componen de una canasta base de verduras que contiene entre 7 y 12 productos aproximadamente. La canasta base se puede complementar añadiendo porciones extra de frutas, granos, cereales, paltas, huevos y pan. Su promedio de entrega es de 45 canastas semanales, y el 2019 entregaron 2.243 canastas. Cuenta con una red de más de 15 productores, los cuales se distribuyen en la zona central de Chile y están ubicados en las localidades de Vicuña, Llay-Llay, La Cruz, Curacaví, Salamanca, Lampa, Santiago, San Bernardo, Melipilla, Paine, El Monte, Cabrero, Pelarco y Linares. Dentro de sus principios, Huellas Verdes busca poder sociabilizar y mostrar su experiencia, pues desde el compartir y el cooperar es posible brindar alternativas para transitar a un sistema alimentario más sustentable, resiliente y regenerativo.

Im 3. Socias y socios en una de las entregas modalidad pandemia / Fuente: Andrés San Martín

Por lo mismo, poder difundir aquellas prácticas, acuerdos y adaptaciones que han desarrollado para enfrentar los desafíos del funcionamiento ininterrumpido frente a cuarentenas, aislamiento y pandemia hoy es fundamental. Los principales ajustes realizados fueron la entrega de canastas cada dos semanas para toda la Cooperativa, pudiendo respetar los periodos de cuarentena recomendados. Debido al principio de autogestión y autodistribución, se organizó y optimizó un sistema de despacho cooperativo por rutas, donde un grupo reducido de socias y socios que respetan las cuarentenas, entregan las canastas a los integrantes de la cooperativa próximos y vecinos. Esto permite que la mayoría de sus miembros mantengan su acceso alimentario respetando la cuarentena. Los turnos de reparto fueron bonificados y se contabilizaron dentro de las horas de trabajo que cada socia y socio debe cumplir para la Cooperativa.

Al estar legalmente constituida, la Cooperativa Huellas Verdes ha podido tramitar en forma efectiva permisos y salvoconductos colectivos para continuar con el abastecimiento de su comunidad. Incluso frente a dificultades por contagios, ya sea de socias, socios o productores, el principio de autoayuda mutua prevalece para no discontinuar la entrega de canastas, y asegurar así los ingresos para sus productores y el alimento para sus socias y socios. Su compromiso con la comunidad y principio de autonomía e independencia han otorgado los criterios de flexibilidad necesarios para adaptarse a las dificultades cambiantes durante la crisis sanitaria.

Por último, uno de los puntos fuertes para la respuesta resiliente de Huellas Verdes ante la crisis ha sido el trabajo de coordinación que el Comité de Administración ha podido conducir. Un liderazgo flexible y fiel a los principios, que permite a la comunidad activarse rápidamente ante cada invitación o pedido de auxilio que se comunica. Una organización interna basada en la confianza, que ha sido forjada con transparencia, prudencia y participación. Finalmente, Huellas Verdes es un ejemplo vivo de cómo un paradigma cooperativo del cuidado fortalece a la comunidad y a la vez, aumenta la resiliencia de sistemas alimentarios urbanos frente a la crisis socioambiental, transformándose en una alternativa real, viable y robusta ante la incertidumbre.

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