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AMAP (ASOCIACIONES PARA LA CONSERVACIÓN DE LA AGRICULTURA CAMPESINA) UNA PRÁCTICA DE AGRICULTURA, ECONOMÍA LOCAL Y ENCUENTRO ENTRE PRODUCTORES Y CONSUMIDORES EN FRANCIA

Revista Planeo Nº 43  Territorios Gastronómicos, Abril 2020


[Por: Diego Irizarri, Geógrafo (U. de Chile), Estudiante de Magíster en Asentamientos Humanos y Medioambiente UC]

Resumen:

Las asociaciones cooperativas de producción y consumo de productos agrícolas sustentables son un modelo de gestión cada vez más reconocido en el mundo como alternativa ante la producción agroindustrial, reconociendo el valor intrínseco de una agricultura sustentable, la creación de valor mediante encadenamientos productivos locales y con base en una economía solidaria. Las AMAP, son asociaciones parte de un modelo de creciente popularidad iniciado en Francia a principios de la década del 2000, que ha crecido hasta contar con miles de asociaciones locales. Esta práctica busca informar acerca de sus principales características, su historia y los beneficios que estas traen, considerando los actuales desafíos que hoy se presentan en cuanto a las tensiones de consumo y producción entre los espacios urbanos y rurales del planeta.

Palabras Clave: agricultura campesina, producción y consumo cooperativo, economía local

 

Los vertiginosos procesos de industrialización de la producción agrícola experimentada en todo el globo en las últimas décadas, aún con mayor fuerza en los países del norte global, se han afianzado como una condición casi inexorable para el consumo de alimentos a escala masiva, sostenida en gran parte por intrincadas cadenas de producción que conectan territorios lejanos a través de la mecanización de las prácticas agrícolas y el procesamiento y transporte de productos alimenticios a grandes distancias. Esto ha llevado a la consolidación de prácticas de alimentación de las que incluso hoy desconocemos a ciencia cierta sus efectos sobre la salud humana y del planeta, dada la potente adición de productos sintetizados en nuestras dietas, químicos y pesticidas en nuestros suelos y aguas, y dióxido de carbono en nuestro aire.

Ante este panorama, surgen en Francia, alrededor del año 2001, agrupaciones ciudadanas que buscaron alternativas de consumo basado no solo en la alimentación saludable, sino en la creación de economías alternativas que dieran valor a la producción agrícola de los campesinos locales, generando un ciclo virtuoso sobre la economía local, a la vez que fortalece lazos entre las comunidades. Se trata de las AMAP (Association pour le Maintien de l’Agriculture Paysanne), en español “asociaciones para la conservación de la agricultura campesina”, que buscan, en un contexto de crecimiento de la agroindustría y de reducción del número de explotaciones agrícolas familiares, defender las granjas de pequeña escala, respetuosas del medioambiente y detentoras de un savoir-faire agrícola local. Hoy en día suman una gran cantidad de organizaciones en todo el territorio francés, sumando más de 1.500 de ellas, incluso en territorios de ultramar.

Im 1. Número de AMAP establecidas en las distintas regiones de Francia
Fuente: www.reseau-amap.org

Las AMAP son experiencias de escala local que involucran un modelo de gestión comunitario, donde la agricultura local rural se sostiene por el consumo de la comunidad, generalmente urbana, buscando establecer “circuitos cortos” de producción y consumo. Sin embargo, no son una idea nueva, ya que estas se nutren de un conjunto de experiencias previas surgidas en tiempos que la industrialización de la agricultura en el norte global (durante los años 60) se volvía la norma, como es el caso de las asociaciones Teikei[1] en Japón o más recientemente, de los Community-Supported Agriculture en Estados Unidos.

Las AMAP se estructuran en una “Carta de las AMAP”, que es una suerte de hoja de ruta, con los principios generales para su funcionamiento, aprobada por las distintas AMAP del país en 2014, si bien estas comienzan su funcionamiento en 2001 tras una fructífera reunión eco-ciudadana en la ciudad de Aubagne, en el sur-este de Francia. Esta carta sienta las bases de funcionamiento de las AMAP, que se componen de un grupo no mayor a 50 “consumidores” organizados (bautizados por las organizaciones como ‘consumactores’ por rol activo en la gestión), que contratan a un productor local para que les surta de productos producidos localmente y bajo preceptos ecológicos. Su funcionamiento es así: el grupo de consumidores se organiza y compra de antemano, a modo de suscripción, la producción de uno o varios campesinos instalados a proximidad de la ciudad de residencia de los consumidores, asegurando que éste la producirá y que ellos recibirán los productos.

Imagen 2. distribución de la producción agrícola entre los “consumactores” de una AMAP
Fuente: https://france3-regions.francetvinfo.fr/bourgogne-franche-comte/agriculture-pionniers-amap-temps-transmission-arrive-1622817.html (©Pascal Pavani, AFP)

Se generan así vínculos de reciprocidad y, sobre todo, la circulación de los beneficios se mantiene en la escala local, así como también se fortalecen los vínculos entre los miembros de la asociación. En ese sentido, corresponde a una forma de cooperativismo, directamente abocado a la generación de una economía solidaria y de beneficio mutuo, que además permite mejores prácticas agrícolas y una mejor alimentación. Estos contratos entre comunidad y productor tienen también una implicancia directa en cuanto a que se fundan en un compromiso de solidaridad , la implicación de los socios en el mantenimiento de la asociación, la fijación de precios justos, la producción de calidad, transparencia y un esfuerzo por incorporar instancias pedagógicas por parte de los campesinos en cuanto a producción agrícola, entre otros.

Imagen 3. “Del productor al consumidor”
Fuente: https://urgenci.net/france/

La “carta de las AMAP expresa entre sus principios generales que su objetivo principal es preservar la existencia y continuidad de las explotaciones agropecuarias, próximas a los mercados, y bajo principios de sustentabilidad (López, 2015). Un elemento relevante del sistema tiene relación con los costos compartidos, es decir, tanto el productor como los asociados, bajo la lógica del establecimiento de un contrato y precios que son abonados de forma anticipada, comparten los riesgos de la producción, tales como pérdida de cosechas por eventos climáticos, u otros, implantando así una lógica de solidaridad entre productor y consumidor.

La lógica de las AMAP resulta muy relevante para la discusión entre agricultura, ciudad y sustentabilidad en diversos sentidos. Por una parte, promueve la diversidad agroecológica, al promover que los productores campesinos dediquen su tierra al policultivo, produciendo distintas hortalizas y frutales que además se adecúan a la estacionalidad, lo que permite que los consumidores cuenten con diversos productos. Esto tiene directa relación con la mantención de la calidad de los suelos frente al avance de las explotaciones de monocultivo. Por otra parte, genera encadenamientos productivos que se mantienen dentro de ciertos límites territoriales, disminuyendo la huella ecológica de la actividad agrícola y de las prácticas de consumo de los asociados, sobre todo debido a las menores emisiones por transporte. Además, permite establecer diversas experiencias de contacto y organización social, y un vínculo más directo entre habitantes urbanos y rurales con objetivos comunes, propiciando redes y fortaleciendo así economías solidarias locales.

De esta manera, los beneficios de las cooperativas de producción y consumo pueden ser herramientas de gran poder para incluir otras lógicas en el entramado urbano-rural de interdependencias, las que se manifiestan sobre todo en el ámbito del abastecimiento de alimentos, por una parte, y por otro lado en la disminución de los impactos del consumo urbano sobre los territorios rurales. Las AMAP son uno entre varios modelos que hoy se desarrollan en el mundo, y pueden ser un ejemplo para pensar en clave sustentable el futuro de la alimentación de las ciudades.

Referencias bibliográficas:

  • Bravo G: (2019). Las AMAP de Francia: el círculo virtuoso de una agricultura a escala humana. En: País Circular (https://www.paiscircular.cl/consumo-y-produccion/las-amap-de-francia-el-circulo-virtuoso-de-una-agricultura-a-escala-humana/)
  • F. (2019). Agriculture : pour les pionniers des AMAP le temps de la transmission arrive. En: FRANCE 3 (https://france3-regions.francetvinfo.fr/bourgogne-franche-comte/agriculture-pionniers-amap-temps-transmission-arrive-1622817.html)
  • López García, D. (2015) Reproducir alimentos, reproducir comunidad. Redes alimentarias alternativas como formas económicas para la transformación social y ecológica. Ed. Ecologistas en acción , Madrid. ISBN: 978-84-944051-3-6.
  • Réseau des AMAP en Ile-de-France. http://www.amap-idf.org/index.php

[1] Teikei es un sistema asociativo de producción agropecuaria que nació en Japón en la década de 1960, mediante el cual los consumidores compran los alimentos directamente de agricultores locales y de producción sustentable, del cual hoy en día participan millones de personas en el país. Teikei, en idioma japonés, significa, literalmente, cooperación.

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