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Entrevista Guillermo Peñalosa: “Tenemos que dejar de construir la ciudad como si todo el mundo tuviera 30 años y fuera un atleta”

Revista Planeo Nº 32  Ciudades Inclusivas, Junio 2017


[Por Martin Montes. Licenciado en Ciencias Sociales, Sociólogo y Magíster en Desarrollo Urbano PUC]

Guillermo Peñalosa es un asesor urbano internacionalmente reconocido. En su trayectoria se ha desempeñado como Director del Departamento de Parques, Deporte y Recreación de la ciudad de Bogotá (Colombia), y como encargado del Plan Maestro de Recreación y Parques de Mississauga (Canadá). Actualmente es director de las ONGs “World Urban Parks” y “8-80 Cities”, siendo a la vez fundador de esta última.

Tenemos que dejar de construir la ciudad como si todo el mundo tuviera 30 años y fuera un atleta”

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Im. 1. Guillermo Peñalosa.
Fuente: http://gpenalosa.ca/index.php/gil-about
  1. ¿Qué es lo que hace “Ciudades 8-80”?

“Ciudades 8-80” trata de hacer ciudades inclusivas, que sean amables para todos. Tenemos que dejar de construir la ciudad como si todo el mundo tuviera 30 años y fuera un atleta. Si las ciudades no son amables para los niños y los adultos mayores, no van a ser amables para todos. Cuando vamos a evaluar cualquier ciudad, debemos evaluarla por qué tan bien tratamos a los ciudadanos más vulnerables; los niños, los adultos mayores, los pobres y los discapacitados. Buscamos volvernos unos ángeles guardianes de esta mayoría silenciosa. Cuando se realiza planeación o participación ciudadana, usualmente no escuchamos a los niños, los pobres no tienen tiempo para ir a las reuniones de participación, los discapacitados a veces no tienen cómo llegar, entonces nosotros tratamos de tenerlos en cuenta en todo lo que hagamos en la ciudad.

  1. ¿Cuál es el modelo que ustedes como ONG utilizan para llevar esto a cabo?

Es variado, en algunos casos hacemos capacitaciones, en otros talleres con las autoridades que toman decisiones o también con grupos comunitarios. También ayudamos con participación ciudadana donde hacemos un esfuerzo por abrir espacios convocantes donde desarrollamos distintas metodologías para escuchar a la comunidad y luego le presentamos a quienes toman las decisiones algunas recomendaciones basadas en eso. Si estamos diseñando un espacio público consideramos que el ciudadano es el experto en el qué, los profesionales -arquitectos y planificadores- son los encargados del cómo, y el gobierno decide dónde. Usualmente no le preguntamos al ciudadano, o si le preguntamos lo hacemos muy tarde, cuando ya tenemos unos diseños completamente terminados y se les presenta unos diseños técnicos que nadie entiende como para poner el check.

  1. ¿Cuáles son las principales barreras para avanzar en la construcción de ciudades más inclusivas?

Si nosotros reunimos a un grupo de niños en un salón y les decimos que hay una crisis energética y que tienen 30 minutos para que piensen en alguna solución, estoy seguro que a los 10 minutos van a decir que necesitamos dejar de usar carros privados y reemplazarlo por un sistema de buses donde podamos llevar más gente y pueda ahorrarse el combustible. Con esto quiero decir que las principales barreras hoy en día no son problemas técnicos ya que las soluciones están, sino más bien políticos. Lo principal está en desarrollar un sentido de urgencia para ver cómo vamos a hacer estas ciudades, y también de aprender del tipo de ciudades que hemos construido en los últimos 30 años.

  1. Al incorporar nuevas voces a la construcción de la ciudad se vuelve más compleja la toma de decisiones. ¿Cómo llegar a acuerdos entre los distintos actores?

Cada uno juega un papel diferente. Esto es como un trípode con tres patas. Una pata son los políticos electos a todo nivel (municipio, provincia y región). Otra pata del trípode son los funcionarios del gobierno de las distintas áreas (planeación, educación, turismo, medioambiente, transporte). Y la otra pata son los ciudadanos (universidades, medios de comunicación, activistas). ¿Cómo logramos que el trípode funcione? El pegante entre estos tres es el sentido de urgencia y una visión compartida de ciudad. Entonces entre las tres fuerzas hay que crear una visión de ciudad y luego empezar a empujar todo. Si decidimos cómo queremos vivir y logramos tener una visión compartida de ciudad, la mayoría de las decisiones van a ser mucho más fáciles. Las distintas fuerzas deben respetarse y trabajar en armonía.

Im. GP 2
Im. 2. Actividad comunitaria organizada por la ONG Ciudades 8 80.
Fuente: http://www.880cities.org/portfolio_page/historic-northwest-rising/
  1. ¿Qué propones para facilitar los procesos de cambio y avanzar hacia la construcción de ciudades más inclusivas?

Para un proceso de cambio los líderes deberían considerar cinco pasos. Primero, el sentido de urgencia; considerar que la población o la contaminación está creciendo, la obesidad, o lo que sea. Segundo, el compromiso político de cumplir con el interés general. Tercero, necesitamos hacedores en el gobierno, no gente que se disculpe de lo que no se puede hacer. Cuarto, necesitamos líderes en los colegios, empresas y barrios. Y quinto, necesitamos más y mejor participación ciudadana.

  1. Muchas veces se incluye la voz de actores externos antes que la de los propios habitantes. ¿Qué opinas de la influencia que ejercen las organizaciones internacionales sobre las ciudades?

Las organizaciones internacionales deberían facilitar procesos, pero no liderarlos. Así como los vecinos son los expertos de lo que necesitan sus barrios, los ciudadanos locales son los expertos. Los organismos internacionales pueden ayudar a mostrar procesos, mecanismos distintos, a mostrar ejemplos que han funcionado u otros que han fracasado, pero tienen que ser los locales los que decidan. A mí me preocupa mucho cuando veo asesores internacionales que van de ciudad en ciudad promoviendo lo mismo como si fuera todo exactamente igual. No se trata de copiar y pegar, sino más bien de adaptar y mejorar. Hay que tener mucho cuidado en las asesorías, y especialmente cuando éstas son con ánimo de lucro, porque uno no sabe los intereses que hay por detrás. Uno ve, por ejemplo, que la agencia de cooperación japonesa ofrece todo tipo de ayuda para hacer autopistas elevadas porque ellos están más interesados en vender autos japoneses que en solucionar los problemas de movilidad.

  1. ¿Cuáles son los principales desafíos que ves en materia de participación ciudadana?

Lo más importante es querer escuchar honestamente a la comunidad. Desafortunadamente yo todavía veo muchas organizaciones nacionales e internacionales que ven la participación ciudadana como un estorbo en el camino, entonces hacen una reunión para poner el check, para tener la aprobación política. Lo segundo es escuchar a los actores involucrados y para eso hay que ir al barrio donde está la gente. No convocar a lugares lejanos donde probablemente no llegue nadie. Por otro lado, la participación ciudadana no es sólo para diseñar, sino que debe ser permanente. Es decir que no se quede en el qué, sino que haya participación durante la construcción de la obra y en su mantenimiento posterior. En general es más fácil que el Estado invierta en la construcción de las obras, pero poco se invierte en su uso. No se trata sólo con construir espacios, sino también en cómo aprovecharlos.

  1. ¿Qué medida concreta propones para construir una ciudad para todos y todas?

Considero que la falta de prioridad en el tema de las áreas verdes es fundamental. Sin embargo, el problema no es sólo la carencia de áreas verdes, sino la falta de utilización que hay de éstas. Y cuando no se utilizan estos espacios se vuelven lugares inseguros. Lo mejor para combatir la inseguridad es que estén completamente utilizados. Y por eso mismo la participación temprana es tan importante. Cuando llegan las autoridades y cortan la cinta, la gente dice ¿qué es esto? Y tal vez ni siquiera necesitan o quieren eso que se construyó. No sienten pertenencia y por eso cuando alguien lo raya o rompe no les importa. Pero si ellos mismos han sido partícipes del proceso y han ayudado a sembrar el árbol, han definido dónde se ponen las bancas, los colores, etc., ahí sí lo van a cuidar. Entonces no se trata de invitar a participar después de la construcción, sino de incluir a los ciudadanos a un proceso permanente de antes, durante y después. En esta línea, propongo que los parques tengan comités variados que representen a los niños, deportistas y adultos mayores para que los mantengan y usen.

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