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“Escapar de casa: El músico fugitivo”

Revista Planeo Nº 30  Música y Ciudad, Diciembre 2016.
[Por Miguel Ángel Teposteco Rodríguez; Estudiante de Comunicación, Universidad Nacional Autónoma de México]
Resumen: ¿Es común la idea del músico fugitivo? El texto busca mostrar ciertas imágenes sobre la idea de la huida que los músicos emprenden dentro de una ciudad, hacia otra parte de la ciudad o a otra urbe, ¿huyendo de qué? El mosaico de estas historias de la cultura pop muestra el escape de la muerte, la fama, la censura, el compromiso y la tranquilidad. Bob Dylan, Gustavo Cerati, Kurt Cobain y Rockdrigo González dan algunas señales particulares de estas formas de ser fugitivos dentro de las sociedades occidentales.
Palabras clave: Rock, ciudad, cultura pop.

Febrero 7 de 1993. Bob Dylan. Guitarra, armónica y micrófono. Le toca un concierto en la ciudad de Dublin. Y toca. No ocurre nada extraordinario en ese espectáculo bajo el cielo irlandés. Aunque, ese es el año donde la mayoría de los que hoy tienen 23 nacen, incluyéndome. Por eso me gusta la coincidencia, la de Dylan y aquella ciudad donde décadas atrás se narraba la travesía de Dedalus, un personaje de Ulises que cruza de punta a punta la ciudad, paralelo al mismo recorrido simbólico que el homérico Odiseo emprende ante la ira de los dioses. La huida y el regreso a casa.

imagen-1-de-subterranean-homesick-bluesIm1. Fotograma de “Subterranean Homesick Blues”, de Bob Dylan

Así, Dylan se cruzó con esa figura. Allí acaba la relación y nace otra. Dylan y la travesía. O mejor: Dylan y la huida. El ser humano cargado de estímulos que decide desplazarse dentro de la ciudad o fuera de ella, a otra ciudad, donde eventualmente volverá a huir. El músico fugitivo y rebelde que cruza el país y las carreteras en trenes, bicicletas y autos destartalados (recordando a Bob y a Ginsberg frente a la tumba de Jack Kerouac). Bob escribe un poema donde narra el inicio de este tipo de escapes, como un arquetipo del músico de protesta americano:

Hibbing es una buena ciudad
huí de ella a los 10, 12, 13, 15, 15 (y medio), 17 y 18
fui cogido y devuelto allí todas las veces menos una
Hice auto-stop en las autopistas 61-51-75-169-66-22
Gopher Road, la Ruta 40 y la autopista de peaje Howard Johnson
me encerraron por sospecha de robo a mano armada,
me sacudieron por tener el aspecto que tengo
y nunca hice nada de eso [1]

En el metro Chabacano de la Ciudad de México encuentro al siguiente nómada, en un mural doble donde el artista Jorge Manjarrez pintó a rockeros de la escena musical mexicana, todos los míticos, todos los de barrio. Si uno sube las escaleras eléctricas hacia la pintura, del lado izquierdo hasta arriba, está el fugitivo principal: Rockdrigo González. Lentes negros, playera negra, guitarra al hombro. Tiene unas alas de ángel y tras de sí va la muerte que lo persigue para pedirle un autógrafo. Huyó de ella, sin éxito. Según los amigos del músico, él murió de una “sobredosis de cemento”, en el sismo de 1985. Su propia ciudad lo frenó, aplastándolo bajo los escombros. Aun así, González siguió cantando su canción “Dicen que la muerte”:

Dicen que la muerte anda tras mis huesos
Si es así la espero, pa’ darle sus besos.
Y si no me alcanza la muy condenada,
Me paro un ratito pa’ verla enojada

Rockdrigo fue pintado cruzando un puente, alejado de los demás músicos del mural. Los otros son integrantes de otras partes de la ciudad, como Maldita Vecindad (hijos del Quinto Patio y de todos los otros patios del área metropolitana), Alex Lora sacando la lengua cerca de la terminal del ADO (y lo digo cantando), y Saúl Hernández de los Caifanes. (Caifán: tipo peleonero del barrio. No te debes juntar con él).

Sin embargo, Rockdrigo es el único que huye, ¿por qué corre Rockdrigo? Huye todos los días y sólo se detiene a pedir monedas en el Metro Balderas. Ahora lo vemos hecho bronce, junto a un puesto de chicles. Luego la idea, la de la huida,  se repite en ciudades igual de temperamentales. Una ciudad de furia: Buenos Aires.

Gustavo Cerati empieza una canción a los 13 años, un riff que se acomplará a unos famosos versos sobre sexo, calles, huidas y Buenos Aires. Una diferente a los de los tangos borgianos o a los tangos modernos de lugares de baile mostrados en Happy together de Wong Kar Wai.

“Me verás volar por la ciudad de la furia
donde nadie sabe de mí, y yo soy parte de todos
nada cambiará, por una aviso inoportuno”

 Escribe y canta Gustavo. Luego nos dice:

¿Me dejarás dormir entre tus piernas?
Sabrás ocultarte bien y desaparecer
Entre la niebla

Es un escape, aunque no sé si podría unir a Gustavo con esta idea (hago fuerza con los brazos e intento tocar las puntas del personaje y el concepto). Aunque no escapó de su ciudad, sí escapó de la contaduría como profesión familiar. Llegó a la música, y como Dylan, llegó a esa parte de bares y cafés, y estuvo en movimiento, como Rockdrigo, tuvo encuentros, sexo, amor, sufrió de la lluvia, de las drogas, y de nuevo escapó. Una habitación, desnudez, vestirse y desaparecer entre la niebla. Y sí, Tabo deja de respirar en Buenos Aires.4 de septiembre de 2014.

Se queda en mi mente la idea del típico lugar tranquilo donde nacen los rockstars. Slipknot nace en Iowa, por ejemplo, un pueblo de tendencias cristianas arraigadas. Estos metaleros inventan su versión de escape. Hacen máscaras para no ser reconocidos y linchados por el pecado de entrar al heavy metal. Años después, juegan con el amargo recuerdo y sacan una portada con un macho cabrio y al nombre del pueblo en letras grandes: IOWA. Escapar del pueblo lindo, bonito, para llegar a la ciudad y probar suerte. El fenómeno del migrante rockero. Pienso en Metallica surgiendo en California,conociendo al rededor del estado a diferentes bandas, a Exodus, a los Guns n’ Roses, a Anthrax después en Nueva York. Encontrándose con más chicas y chicos con esta adrenalina adolescente de salir de casa. De un Axel Rouse que espera en la parada de bus cuando Slash toca los primeros acordes antes de que nos pegue el son de Appetite for destruction. O mejor a Axel contando cómo un ladrón le soltó un Welcome to the jungle después de asaltarlo, en una historia más de ciudad.

Me llega el amor y pienso en Seattle, otra ciudad gringa. Y en Kurt Cobain y su apodo más contemporáneo, “El Ángel errático”[2]. Errático: que tropieza. Y agrego a discreción que el que huye de los suburbios donde sus padres le partieron la carne después del divorcio, huyendo de la novia que no puede con sus juergas. Huyendo de esos dibujos que él hacía: fetos alados flotando en colores. Qué más prisión (placentera) que el vientre materno.

Y Kurt huyendo una vez más. Nirvana en los viejos bares. Pasando paulatinamente del No suenan bien al Eso es lo que yo siento, lo que ellos están tocando por parte del público. Luego el enamoramiento. El no me siento feliz y la huida otra vez. Una sobredosis en un hotel en Roma, y luego otra huida, la definitiva. Una casa de ciudad, en Seattle, la ciudad que le dio todo. Y la que lo dejó sin nada. Un largo cañón, perdigones guardados en el metal y un gatillo. Y frente a la vida un heroinómano, una carta donde él Ya no siente la música, su dedo que jala el mecanismo y el todo que se apaga. La última huida, Kurt.

My girl, my girl, don’t lie to me, Where did you sleep lasta night [3]

Caparrós me entiende (o yo lo entiendo a él): “Si es por buscar, mejor que busques– solía decirme–lo que nunca perdiste”. Escribió el argentino en la primera frase de El Interior, libro de viajes a las provincias de la “Argentina profunda”. La ciudad y el escape. La huida que vale la pena. Retirada, otra vez.

 

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Notas:
[1] Dylan, Bob. (1962). Mi vida en un momento robado. 15 de noviembre 2016, de God Dylan, enlace: http://www.goddylan.com/MiVidaenunMomentoRobado.htm
[2] Concepto tomado del cómic “El Ángel Errático”, de Barnaby Legg, biografía con tintes de ficción sobre el vocalista de Nirvana.
[3] Canción “Where did you sleep last night”, original del cantautor Lead Belly bajo el nombre “In the pines”, tocada por Nirvana en su Unplugged en Nueva York en 1993.
Bibliografía:
 Dylan, Bob. (1962). Mi vida en un momento robado. 15 de noviembre 2016, de God Dylan, Poemas y Textos, enlace: http://www.goddylan.com/MiVidaenunMomentoRobado.htm
Legg, Barnaby. (2005). El ángel errático. Barcelona. Editorial Andante.
Azerrad, Michael. (2007). Come As Your Are: The history of Nirvana. Doubleday, New York.
Cortés, David; González Castillo, Alejandro. (2012). 100 discos esenciales del rock mexicano: Antes de que nos olviden. México, grupo editorial Tomo.
Gillet, Charlie. (2008). Histoira del rock, el sonido de la ciudad. Madrid, Ma Non Tropo.

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