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Entrevista a Mauricio Puentes: “Periferia de Valparaíso: Ya casi alcanzadas las cotas más altas, las nuevas familias rehuyen emplazarse en las mesetas cuyas vertientes se orientan hacia el sur. Esto es aceptar que ya no se está en Valparaíso, a pesar de la conveniencia de un terreno casi plano y la cercanía del camino cintura”

“Ya casi alcanzadas las cotas más altas, las nuevas familias rehuyen emplazarse en las mesetas cuyas vertientes se orientan hacia el sur. Esto es aceptar que ya no se está en Valparaíso, a pesar de la conveniencia de un terreno casi plano y la cercanía del camino cintura”
Revista Planeo Nº 29  Fronteras urbanas y territoriales, Septiembre 2016.
[Por Pablo Wainer. Arquitecto UDP, Magister en Desarrollo Urbano, IEUT, UC]

Mauricio Puentes cursó arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), posteriormente recibe el grado de Doctor por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Actualmente se desempeña como docente a cargo del Taller Arquitectónico de la Escuela de Arquitectura y Diseño PUCV. Ha colaborado y participado de diversas conferencias nacionales e internacionales y proyectos de investigación, de los cuales destacan Habitabilidad de la Vivienda Autoconstruida en Valparaíso y el Crecimiento Informal Urbano en la zona de Palmar de Viña del Mar.

“Ya casi alcanzadas las cotas más altas, las nuevas familias rehuyen emplazarse en las mesetas cuyas vertientes se orientan hacia el sur. Esto es aceptar que ya no se está en Valparaíso, a pesar de la conveniencia de un terreno casi plano y la cercanía del camino cintura”.

Im1_ACTIm1. Mauricio Puentes / Fuente: www.ead.cl

  1. Te refieres a la periferia autoconstruida de Valparaíso como la conformadora de ciudad. ¿En qué consiste esta relación?

Esta relación se origina en la evidencia de los trazados en los cerros los cuales en gran medida se constituyeron desde sendas locales propiciadas por los habitantes que se emplazaban en terrenos disponibles que, en la mayoría de los casos, se consideraban no aptos para constituir ciudad debido fundamentalmente a sus complejidades topográficas y altas pendientes.

Lo que originalmente aparece como un sendero se constituiría luego como un pasaje o incluso plaza. De hecho, particularmente Marcelo Araya llega más allá al señalar que el hábito de circular por las laderas se origina en los surcos que dejan las aguas de lluvia al descender. Que esta trama habría inducido tanto a los animales y luego a las personas a ir trazándolos en sus usos persistentes (Araya, 2009). Luego esta persistencia se encargaría de consolidar las sendas hasta que, ya avanzada la periferia, vendría el sistema público a rectificarla para, desde luego, ser reconocida como trazado urbano. Entonces, exceptuando algunos procesos originados desde la autoridad como la Avenida Alemania-Camino Cintura y los trazados en damero (truncados muchos) de Playa Ancha, Barón y Placeres entre algunas otras intervenciones como Cerro Concepción y Cerro Alegre, el trazado de vialidad y circulación urbana presente en los cerros de Valparaíso no es más que la rectificación y formalización de lo que en algún momento no fue más que un surco o sendero.

  1. ¿De qué forma las tomas de terreno y barrios autoconstruidos han pasado de ser parte de la ciudad consolidada? ¿Hay alguna relación de aceptación para la autoconstrucción de parte de los porteños?

Parto respondiendo la segunda parte de la pregunta: De no existir una aceptación de la autoconstrucción, ningún cerro, quebrada y ladera sería reconocida por los porteños. De hecho, estos trazados autoconstruidos están aún hoy presentes en el mismo origen de la ciudad: cerro Toro y Santo Domingo. Se evidencia en los trazados de estos que sus vías no son más que los intersticios entre las viviendas, dando espacio además a aquellas solicitaciones como los cauces de agua o desde donde esta se recogía para proveer. De alguna manera, la forma actual no es más que la pavimentación con una leve rectificación de su trazado original.

Ahora, es importante señalar las particularidades del concepto de toma. En Valparaíso, las tomas se originaron principalmente por familias campesinas que emigraban a la ciudad en búsqueda de oportunidades. Estas familias se emplazaban en lo que la misma ciudad parecía descartar: laderas escarpadas, fondos de quebradas estrechas, planicies lejanas. Las instituciones públicas y privadas, el comercio, las residencias de los sectores dominantes ya se habían emplazado y ocupado la topografía conveniente. Cerro Alegre, Cerro Concepción, Playa Ancha, Placeres, Barón, Bellavista. Algunas áreas de Cordillera y Artillería. Evidencias de trazados planificados a los que se suman además también los casos de poblaciones: Población Marina Mercante, Márquez, Zenteno, Ferroviaria entre algunos pocos otros. En los cerros, parece predominar la ocupación y la construcción de la vivienda previo a la llegada de la ciudad a través de sus trazados y vías. Hoy sigue siendo así y las tomas suelen ser consecuencias de procesos de emancipación familiar por sobre la inmigración. A diferencia de Viña del Mar, por ejemplo, las tomas no suelen ser masivas realizadas por grupos organizados en periodos muy acotados sino por pequeños grupos familiares, pero en un proceso constante.

  1. Valparaíso tiene límites o fronteras que responden tanto a divisiones administrativas de la ciudad como a accidentes geográficos. ¿Existe alguna relación entre estas dos formas de límite? o ¿Las normas administrativas de la ciudad no se vinculan necesariamente con las fronteras naturales?

La relación entre las divisiones administrativas y los accidentes geográficos parece ser un argumento de discusión. De hecho, no existe consenso en la cantidad de cerros. Existiendo oficialmente 42, se pueden sumar 54 nombres. Para algunos, un mismo cerro tiene dos nombres, para otros, un mismo cerro presenta un accidente topográfico que lo divide en dos.

En términos de relaciones sociales, las familias de la mitad baja de una ladera suelen tener un vínculo más cercano con las de la ladera de enfrente, aun cuando pertenezcan a otro cerro. Por ello la costumbre de salvar de alguna manera el fondo de quebrada por medio de alguna infraestructura por precaria que sea. Las normas administrativas quizás coinciden con las fronteras naturales, pero no necesariamente con las fronteras que sus habitantes han dibujado.

  1. Al igual que en gran parte de las ciudades chilenas, la construcción de vivienda social en la periferia ha sido una constante. ¿Arriesgan estas viviendas no-autoconstruidas “quedar fuera” de una posible consolidación de esa periferia?

Lamentablemente ya es un hecho, ya están fuera. Solo ver los conjuntos del 5to sector de Playa Ancha levantados en la década del 60 para verificar que en todo este tiempo la ciudad apenas ha llegado. Quizás solo la vialidad y algún equipamiento, pero los espacios públicos y la accesibilidad no quedan más que como intersticios propios de la ciudad “extra-muro”. Una situación equivalente es posible de verificar en los conjuntos de Rodelillo donde se manifiesta radicalmente que el objetivo único es urbanizar lo mínimo para la mayor cantidad posible de viviendas. No siendo las distancias tan expresivas como en Santiago es aún posible de evitar usar el concepto de gueto social como ocurre, por ejemplo, en Bajos de Mena en Puente Alto, pero los conjuntos de viviendas sociales han fallado en la lectura del tejido social original del puerto, marginándose de este. Importante es comentar, respecto de la vivienda social, que en buena parte la ocupación explosiva y auto construida de los cerros de Valparaíso podría haber respondido a una incapacidad de dar respuesta a las normativas propiciadas por la Ley de Habitaciones Obreras de 1906 y las medidas higienistas, tal como sugiere Pablo Millán (2016). En este sentido, de no haber ocurrido este tipo de hechos, como limitar la construcción como consecuencia de la dificultad de cumplir las normativas originadas a tabla rasa bajo conceptos estandarizados, probablemente Valparaíso mostraría hoy una realidad muy distinta tanto en su forma y trama urbana en sus cerros como en sus edificaciones. Seguramente evidenciaría un orden homogéneo y estandarizado y carecería de su particularidad actual de manifestar su propio orden.

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Im2. croquis: “La Observación Arquitectónica de Valparaíso: su periferia efímera” / Fuente: Mauricio Puentes Riffo

  1. Por último ¿Existe algún límite para la expansión de Valparaíso? ¿Una expansión más allá de los límites naturales perdería la identidad de la ciudad?

Claramente. Ya casi alcanzadas las cotas más altas, las nuevas familias rehuyen emplazarse en las mesetas cuyas vertientes se orientan hacia el sur. Esto es aceptar que ya no se está en Valparaíso, a pesar de la conveniencia de un terreno casi plano y la cercanía del camino cintura. De hecho, muchas familias han optado al riesgo de descolgarse por las fuertes laderas y fondos de quebradas lo más cercano al centro posible y a sus grupos familiares. Situación que se evidenció en el gran incendio de Valparaíso de abril del 2014. Claramente la rada y su presencia es una determinante de los límites de la ciudad. Hoy es posible ver límites urbanos en algunos fondos de quebrada. Casi al centro de la ciudad misma, una condición que en sí se constituye como frontera interior.

Desde otra perspectiva, en términos formales, a partir del PREMVAL y del PRC, se han establecido criterios de expansión urbana que más que coincidir con la tendencia de ocupación, ha parecido ceñirse a la factibilidad de los servicios básicos y a las complejidades de urbanización de las condiciones topográficas, las que curiosamente han sido salvadas por sus habitantes desde el origen mismo de la ciudad.

 

Referencias: 

Araya, Marcelo. (2009). Las aguas ocultas de Valparaíso. ARQ (Santiago), (73), 40-45. https://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962009000300007

Millán-Millán, Pablo. (2016). Aplicación e impacto de la Ley de Habitaciones Obreras de 1906: el caso de Valparaíso (Chile). EURE (Santiago), 42(125), 273-292. https://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612016000100012

 

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