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Entrevista a Francisca Marquez: “La diversidad “Benetton” no es garantía de una ciudad democrática. Me temo que los innumerables ejemplos de gentrificación o expulsión de habitantes originales de sus barrios, producto de las remodelaciones, es expresión de la fuerza del mercado por sobre las prácticas ciudadanas”

“La diversidad “Benetton” no es garantía de una ciudad democrática. Me temo que los innumerables ejemplos de gentrificación o expulsión de habitantes originales de sus barrios, producto de las remodelaciones, es expresión de la fuerza del mercado por sobre las prácticas ciudadanas”
Revista Planeo Nº 29  Fronteras urbanas y territoriales, Septiembre 2016.
[Por Pablo Wainer. Arquitecto UDP, Magister en Desarrollo Urbano, IEUT, UC]

Francisca Márquez es antropóloga de la Universidad de Chile, posee una Maestría en Developpement y el grado de Doctora en Sociología en I. d” Etude de Pays en Développement, Université Catholique de Louvain, Bélgica. Ha desarrollado diversos artículos, libros e investigaciones vinculadas a la antropología urbana. Actualmente se desempeña como académica e investigadora en el Departamento de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado.

“La diversidad “Benetton” no es garantía de una ciudad democrática. Me temo que los innumerables ejemplos de gentrificación o expulsión de habitantes originales de sus barrios, producto de las remodelaciones, es expresión de la fuerza del mercado por sobre las prácticas ciudadanas”


Im1_ACTIm1. Francisca Marquez / encuentro.contenidoslocales.cl

  1. En primer lugar, das cuenta que la ciudad actual está basada en un modelo que tiende a la construcción fronteras internas, ¿Qué tipos de fronteras existen y cómo actúan en la ciudad?

Hay fronteras que responden a la materialidad y geografía de la ciudad. Ejemplos de ello, en Santiago, son el río Mapocho, la carretera norte-sur que divide el Santiago antiguo del casco histórico, o el gran muro de la comuna de Barnechea que aisla la pobreza de la riqueza, por nombrar algunos ejemplos. Pero también hay fronteras simbólicas y estéticas, que, como muros invisibles al ojo de cualquiera, exigen ciertos códigos para identificarlos. Hay esquinas, zonas y territorios en nuestra ciudad por las que no todos pueden transitar, o no de cualquier manera, vestidos y peinados de cualquier modo. Aquellos que se atrevan a transgredir dichas prohibiciones implícitas, podrían pagarlo caro, hasta con su vida. Esas fronteras simbólicas pueden ser tan eficaces como aquellos muros y accidentes geográficos. Todos ellos operan como “ordenadores” de los cuerpos de los citadinos, ordenan los modos de practicar la ciudad, estableciendo categorías tan opuestas, como los de arriba o los de abajo, los bárbaros y los civilizados, los peligrosos y los decentes, los flaites y los cuicos.

Las grandes ciudades contemporáneas, con sus actuales magnitudes demográficas y los índices de desigualdad que esconden, se han vuelto expertas en el control de estos cuerpos a partir de la segregación material y simbólica. De allí el temor que crece en su interior. Cuando los muros y fronteras se exacerban, dejamos de saber quién está al otro lado, y eso es siempre aterrador. El problema es que cuando el temor se asienta, la posibilidad de cruzar esas fronteras es mucho menos posible. El apertrechamiento que observamos en ciertos territorios de nuestras ciudades es ciertamente producto de este temor al otro y la incapacidad de tejer puentes que conduzcan más allá de lo conocido. Pero cuidado que este no es un problema sólo de los sujetos, de los individuos; este miedo habla también de la incapacidad de la ciudad y sus administradores de construir las condiciones para que dichos puentes y pasarelas puedan ser contruidas.

  1. ¿Cómo ha evolucionado la identidad social y qué factores de esta influyen en la naturalización de la segregación producto de las fronteras?

Las identidades – principio de identificación y distinción -, son construcciones sociales y culturales de largo aliento, ellas, así como se consolidan, también se erosionan y mutan. Las identidades son más sólidas cuando ellas dialogan y se enriquecen de otros códigos culturales porque se renuevan y actualizan. Pero lo que observamos hoy en nuestras ciudades segregadas es que las identidades también se fragmentan. Es decir, la erosión de un nosotros “urbanos” va dando paso a “nosotros los del barrio x”, “los de la población x”, “los del condominio x”, “los de la pandilla x”. Y es así como en este proceso de segmentación identitaria, la posibilidad de construir puentes de contacto con las otras identidades se vuelve extremadamente frágil. Hoy, en nuestras ciudades, estamos enfrentados a una desafiliación urbana, que me temo responde a esta fragmentación de las identidades de nicho.

Im2_ACTIm2. plataformaurbana.cl

  1. Además de cuestiones sociales e identitarias tenemos límites o fronteras administrativas impuestos con cierta arbitrariedad en la ciudad ¿Qué papel juega el Estado y los gobiernos en el reforzamiento de estas fronteras?

Históricamente podemos ver que al Estado le ha sido necesario fragmentar nuestras ciudades para poder controlar y gobernar. Desde la fundación de las ciudades y el diseño de su traza urbana, se fijan las coordenadas básicas para el tránsito y la ocupación de la ciudad. Sin embargo, la historia está plagada también de ejemplos de exacerbación de esas fronteras que violentan el libre deambular y habitar la ciudad. El ejemplo paradigmático son las erradicaciones de pobladores ocurridas entre 1979 -1982 en Santiago, en tiempos de dictadura. Este constituye un caso radical de “limpieza” de la ciudad, y de fijación de fronteras materiales y simbólicas, que hasta hoy día perduran. Pero no es el único caso, aunque si, uno de los más dramáticos. Cada ordenanza urbana, incluidas las municipales, constituye un ejercicio de ordenamiento y delimitación de espacios; algunas de esas ordenanzas ciertamente contribuyen a consolidar la “condición urbana” como ejercicio de la vita activa, pero otras, simplemente son medidas coercitivas y de negación de las posibilidades que esa condición urbana nos ofrece.

  1. Vivimos en ciudades que tienden a ser “fronterizadas”, tanto identitaria como económicamente. Sin embargo, también existe una demanda por compartir espacios socialmente diversos. ¿Crees que este tipo de demanda es una respuesta a la creciente homogenización socioespacial?

Ciertamente observamos que, frente a la segregación y la desigualdad social de nuestras ciudades latinoamericanas, florecen iniciativas ciudadanas que buscan romper esas fronteras de modo amable y también violento. La presencia masiva de tribus urbanas, venidas de todos los puntos de la ciudad, en los amplios parques de nuestra ciudad son un gran ejemplo. La recuperación de barrios abandonados, para hacer de ellos territorios más vivibles, también puede ser considerado un intento por cuidar la ciudad, y por sobre todo, experimentar un modo de vida más cercanos a los diversos. Sin embargo, en sociedades neoliberales a ultranza como las nuestras, estos intentos, deberán vérselas a menudo con las fuerzas avasalladoras de un mercado inmobiliario o de grandes transnacionales. Estas fuerzas capitalistas han creado mecanismos de una gran sofisticación para apropiarse y mercantilizar muchas de estas prácticas de la diversidad. En términos simples, la diversidad “Benetton” no es garantía de una ciudad democrática. Me temo que los innumerables ejemplos de “gentrificación” o expulsión de habitantes originales de sus barrios, producto de las remodelaciones, es expresión de la fuerza del mercado por sobre las prácticas ciudadanas. Me temo también, que el discurso de la patrimonialización, sea un arma de doble filo, y en el cual, a menudo el filo que más corta, es el del mercado. Debo confesarles que me alegra enormemente cuando observo los graffitis sobre los monumentos históricos nacionales, y sobre todo aquello que el estado/mercado ha definido como patrimonio. Esos graffitis, si se los lee con atención, nos recuerdan que la ciudad no es una sola, y que en ella hay muchos otros que quisiera tener su lugar.

Im3_ACTIm3. plataformaurbana.cl

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