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Desafíos para una urbanización sustentable

 [por Carlos Letelier]

Fuente: lagranciudad.net

Para la creación de ciudades que comprometan el desarrollo sustentable, se han de planear su arquitectura, territorio y  construcción en base a tres fundamentos que se mueven en sinergia, como son el ámbito social, económico y ambiental.

Cuando hablamos de integración social en nuestras comunidades, ya sea en las ciudades, comunas o lo íntimo de nuestros barrios, debemos desarrollar estrategias de urbanización que cumplan con la idea de participación, reunión y recreación, aportando funcionalidad arquitectónica que permita el desenvolvimiento dentro de los espacios locales, por ejemplo, aumentando el uso de energías renovables que logren generar un aporte al alumbrado del sector o bien aprovechar al máximo la luminosidad natural del sol dentro de las casas.

Los espacios de habitación y reunión social se han hecho lamentablemente más reducidos en las grandes metrópolis, agravándose el hacinamiento en sectores que son menos adinerados o marginales y, por contradicción, se observa una gran expansión territorial y el aislamiento en las comunidades con mayor poder adquisitivo. En ambas situaciones vemos un desmedro de la necesaria integración social local de sus habitantes. Lo anterior conlleva a que las personas busquen su desarrollo social alejado de su lugar de vivienda y en concentración en una capital central mayor, perdiéndose la identidad local y el afecto social entre los vecinos. Por estos motivos, el primer desafío será generar barrios donde el desenvolvimiento social pueda desarrollarse, lo que incluye mejores niveles de conectividad dentro de los barrios junto con parques y plazas confluyentes a un centro local, llámese una plaza de armas, que permita integrar el comercio local en las actividades propias de cada sector.

El desarrollo sustentable además incluye aspectos económicos, que al momento de planificar los barrios deben estar insertos como entes de referencia social y reunión comunal. Por este motivo debe descentralizarse el comercio y los servicios desde las grandes ciudades, a fin de que los nuevos barrios tengan su propio poder económico y fomenten las pequeñas empresas con la idea de lograr una microeconomía sustentable dentro de los barrios o localidades, sin necesidad de acudir a las grandes urbes comerciales y poder tener todos los servicios que requieran sus necesidades, con el solo hecho de caminar hasta el centro cívico de su barrio.

Por último, a nivel de medio ambiente, es propicio lograr afianzar los sectores económicos y sociales, a fin de obtener un medio ambiente saludable. Construyendo espacios de agricultura comunitaria y arborización renovable de parques y plazas, desarrollo de jardines sin rejas, control de la basura y permitir el reciclaje local, además de generar espacios donde la comunidad pueda realizar deportes  e integre a las mascotas que hoy representan un nuevo referente de las familias chilenas e insertarlos de manera armónica con el barrio.

Otro punto en la planificación sustentable de las ciudades será repensar las industrias en términos del metabolismo social, lo que significa lo que estas empresas, al igual que individuos vivos, “Ingieren” para sostener sus actividades y luego “Metabolizan” para obtener sus productos y servicios, que posteriormente devuelven a la naturaleza después de su uso o consumo. Por esto debemos reorganizar los centros industriales, de manera de unirlos en sectores, para que trabajen juntos el tratamiento de sus desechos e inviertan en mejoras tecnológicas como barrio industrial, a fin de conseguir que se hagan cargo de los productos de su metabolismo.

Siempre que hablamos de planificación, nos referimos a un plan metódicamente organizado para obtener un objetivo determinado, y si además le agregamos sustentabilidad, este plan debe enfocar su método de manera transdiciplinaria, logrando en cada objetivo la sinergia de lo social, lo económico y lo ambiental, utilizando para esto profesionales que integren en su conocimiento la unión de estos tres fundamentos. Es aquí donde caemos nuevamente en la nunca bien ponderada educación chilena, que es sin lugar a dudas la base de cualquier proyecto planificador que pretenda un desarrollo sustentable, puesto que si no logramos que estos profesionales salgan de sus ámbitos competentes e ingresen en materias de la transdiciplinaridad, no podrán llegar a acuerdo cuando de planificación de ciudades se trate.

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