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Agendas urbanas como herramienta de adaptación al cambio climático en Chile

[por Pablo Fuentes Flores]

En el presente documento se recogen los principales temas propuestos en las distintas agendas o políticas urbanas elaboradas en el país durante las últimas décadas, y a partir de ellas, se identifican los puntos de coincidencia, de complementación y de aplicabilidad relacionados al concepto de desarrollo sustentable. Las agendas o políticas consideradas son las siguientes:

  • Política Nacional de Desarrollo Urbano (1979)
  • Ajustes a la Política Nacional de Desarrollo Urbano (1985)
  • La otra agenda urbana. Joan Mac Donald (2005)
  • Agenda Ciudades 2006-2010 MINVU
  • MPRMS 100 (2008)
  • Programa de Gobierno Sebastián Piñera (2009)

De ellas, es posible desprender una serie de enunciados estratégicos tales como:

1)       La ciudad como herramienta para reducir la pobreza y como medio para lograr la sustentabilidad.

2)       Las áreas verdes como una forma de reducir las inequidades territoriales.

3)       La disponibilidad de suelo, requiere de reformas normativas que permitan la generación de proyectos que respondan a las demandas habitacionales. No obstante, se requiere de mecanismos de control de la extensión urbana, protegiendo de esta forma los suelos de valor agrícola.

4)       La planificación por condiciones es una manera de asegurar barrios que cuenten con todas las características de una ciudad equipada.

5)       Existe una deuda pendiente con la periferia de las grandes ciudades, respecto a la dotación de equipamiento y servicios públicos.

6)       Hay otra deuda pendiente respecto a la calidad de las soluciones habitacionales construidas durante las últimas tres décadas en el país.

7)       Se requiere un cambio de paradigma, respecto al rol del Estado –y especialmente del MINVU- en la participación del mercado inmobiliario. Un Estado protagonista, podrá llegar a aquellos grupos de la población donde el Mercado no llega.

8)       Existe una demanda creciente de empoderamiento de la sociedad organizada, respecto a las decisiones ligadas al desarrollo de sus territorios.

9)       La competitividad urbana es un motor de desarrollo de las personas que habitan en ella. Asimismo, es necesario considerar políticas de fomento productivo asociadas a los instrumentos de planificación urbana.

Para cada enunciado, se proponen las siguientes acciones que pueden servir de insumo para una agenda urbana sustentable para las ciudades chilenas:

a)       Cambiar el paradigma respecto a la ciudad. Se requiere equilibrar la importancia de la dimensión social y ambiental, respecto a la económica, quitando poder a los ministerios y entregando mayores competencias a los gobiernos regionales, que poseen una visión integral y no sectorial del territorio.

b)       Elaborar un catastro actualizado de las áreas verdes de carácter metropolitano, identificando aquellas zonas de menor cobertura y con mayor potencial de ejecución.

c)       Establecer un Plan de ejecución y mantención de Áreas Verdes para las ciudades que concentren déficit de espacios públicos y que tengan niveles superiores de contaminación ambiental.

d)       Iniciar la formulación de un instrumento de ordenamiento territorial, de escala regional, que funcione como marco de acción para el resto de los instrumentos de planificación sectorial (PPDA, PRMS, Transantiago y otros).

e)       Modificar la Ley General de Urbanismo y Construcciones incorporando y mejorando el mecanismo de planificación por condiciones.

f)        Elaborar un catastro actualizado de cobertura de equipamientos y servicios públicos y establecer un plan de inversiones públicas y privadas con un horizonte al 2020.

g)       Mejorar la calidad de las viviendas de interés público, a través de la optimización de los programas de vivienda vigentes.

h)       Crear las Corporaciones de Desarrollo Urbano y Territorial, dependientes de los Gobiernos Regionales, que tengan un rol más activo como un actor inmobiliario social. Es decir, que participe de la compra y venta de bienes raíces, que cuente con patrimonio propio y que habilite suelos bien localizados.

i)         Crear los comités regionales de desarrollo urbano – territorial (CRDUT), que lideren los procesos de actualización de sus instrumentos de planificación y que además, a modo de “consejos territoriales” tomen acuerdos y resuelvan respecto a las problemáticas que irán surgiendo durante el tiempo.

j)         Generar alianzas interregionales, con el objeto de mejorar la imagen de los territorios en el concierto internacional. Por ejemplo, la creación de una macrorregión central (Valparaíso, Santiago y O’Higgins) permitirá competir con otras ciudades del mundo, aprovechando las bondades de una ciudad patrimonial, un centro de negocios y un fecundo valle vitivinícola.

Como conclusión, se considera que la incorporación del concepto de sustentabilidad en las políticas urbano – territoriales en el país, requiere al menos de:

  • Un instrumento de Ordenamiento Territorial de carácter integral y no sectorial.
  • Un Estado protagonista en el desarrollo de sus ciudades.
  • Una ciudadanía potenciada y con espacios de decisión respecto al desarrollo de sus territorios.
  • La actualización del marco normativo vigente.

 

 

 

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